viernes, 20 de febrero de 2015

HISTORIA NACIONAL DE LA INFAMIA (II): EL CASO DE LAS NIÑAS DE ALCASSER (1ª parte)




Abordo hoy un terrible suceso que en el año 1992 conmovió a la opinión pública del país, y cuya aparente “resolución” obedeció, una vez más, al esfuerzo por proteger a una trama de poderosos y no al esclarecimiento de la verdad. Ésta sigue oculta, conocida por muy pocos, en primer lugar por los responsables del triple homicidio, ligados por el pacto de sangre, y en segundo lugar por los investigadores que atisbaron que se aproximaban a “algo” demasiado incómodo. La cúpula de Interior en la época podría revelar mucho sobre el caso …

Todo lo que sigue está documentado en Internet, pero no ante los tribunales de justicia, dado que la prensa “seria” se puso una vez más al servicio de oscuros intereses de estado y sirvió de altavoz para la divulgación de la conveniente “verdad oficial”, y para hundir mediante infames campañas de descrédito a quienes se atrevieron a dudar de ella: Fernando García, padre de Miriam, una de las víctimas, y sobre el que los poderes ocultos volcaron sus infamias (ver el reportaje "La oscura renta de Alcásser, publicado en "El Mundo" el 17 de noviembre de 2002); Pepe Navarro, conductor de “La sonrisa del pelícano”, programa que fue borrado de un plumazo por su tratamiento del tema y cuya carrera se hundió con ello; el investigador Alberto Canosa, que hubo de exiliarse a Alemania y a quien el recordado Javier Sardá quiso invitar a “Crónicas marcianas”, lo que de nuevo causó la fulminante supresión del programa y el veto al periodista que lo convirtió en número uno del “share” nocturno; el investigador Juan Ignacio Blanco, autor de un libro sobre el caso … que no encuentra editor en España …

Como observa la “garganta profunda” de este caso “quien echa un pulso al Estado lo pierde” (http://josedoniscatala.blogspot.com/).

Recordemos los hechos:

La tarde del viernes 13 de noviembre de 1992, Desirée Hernández, Toñi Gómez y Míriam García salieron de casa para ir a la discoteca Coolor, en Picassent. Al no regresar, todas las alarmas se dispararon. Tras una búsqueda angustiosa, sus cuerpos, salvajemente torturados, aparecieron en una fosa en el término de Tous el 27 de enero de 1993. Lo precipitado de su torpe enterramiento sugiere que los cuerpos fueron trasladados allí desde otro lugar.

La investigación policial hizo recaer la culpabilidad en dos conocidos delincuentes de la zona del Levante, Antonio Anglés y Miquel Ricart. Mientras el primero se fugó de España, “perdiéndose su pista”, según la versión oficial, en aguas irlandesas, donde se supone que se habría ahogado tras saltar del barco donde viajaba como polizón (existen serios indicios de que vive refugiado en Brasil, sin haber sido molestado por orden alguna de extradición), el segundo cumplió condena -dictada en 1997- en la penitenciaría de Herrera de la Mancha, de donde ha salido recientemente para disfrutar -en la medida en que ha cumplido el pacto de silencio suscrito- de unos sustanciosísimos pagos que durante todo este tiempo ha recibido su familia, un clan que en la fecha de los crímenes no tenía dónde caerse muerto y que hoy manejan cantidades astronómicas, al igual, curiosamente, que la familia de Anglés, cuya hermana Kelli ha podido comprarse un donoso yate, mientras el resto de la tropa especula con numerosos pisos de los que se ha convertido en propietaria (pagándolos en efectivo).

Parece que el silencio de estos dos pájaros ha sido pagado al menos tan generosamente como lo fue el del exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán, quien, al igual que Ricart, ha podido disfrutar de toda suerte de comodidades al salir del “trullo” como recompensa por no haberse ido de la lengua. Por cierto, ¿adivinas ya, querido lector, de dónde provienen esos ingresos? ¿Te has preguntado alguna vez qué infamias pagan los fondos reservados que salen de nuestros impuestos? Y, ya puestos a imaginar, ¿qué pasaría si alguien alegara objeción fiscal a dichos gastos?.

Dejemos las especulaciones y vayamos a los hechos incontestables: poco antes de que el entonces Presidente del gobierno, Felipe González, reciba en audiencia a los padres de las niñas desaparecidas, “alguien” anónimo hace llegar, al más alto nivel, la localización de los cuerpos. Un equipo de buceo los extrae del canal de riego donde los arrojaron, pero no se da a conocer el hallazgo. Son llevados en bolsas al descampado de Tous donde se procede a un deliberadamente torpe enterramiento para que quien pase por el paraje las halle “casualmente”, como ocurre (sin que la comparación -que busca solo aclarar los hechos- pretenda tener gracia), en la película “Los tres entierros de Melquiades Estrada".


La autopsia revela que fueron torturadas, violadas y, finalmente, asesinadas de un tiro en la nuca cada una. En sus cuerpos hay huellas biológicas (pelos, semen, …) de al menos cinco agresores (otras fuentes dicen siete, pero eso a estas alturas es incomprobable, … “misteriosamente”, el informe del forense, que contradice la autoría de sólo dos hombres, “desaparece”).

Disipada la improvisada cortina de humo de la versión oficial, la segunda fuente que informa al padre de Miriam sugiere una nueva -y escalofriante- hipótesis:

"No sé quién o quienes fueron pero sí sé algunas cosas sobre diversiones de gente realmente rica. También sé que hay cortijos o fincas donde se realizan bacanales de drogas, sexo y perversión. Te podría decir nombres y lugares (…). También bajo el pretexto de la cacería o montería, algo reservado para hombres con mucho dinero y poder, en esas fincas se han realizado verdaderas orgías sexuales con chicas jóvenes.... y no siempre prostitutas. También sé que en la Guardia Civil hemos recibido en algunos pueblos denuncias de violación y maltrato de chicas y cuando nos hemos puesto a investigar "alguien" ha pagado a las víctimas y en ocasiones a los guardias para que se guardara silencio.

(…) Entre la gente muy rica, entre industriales, banqueros, terratenientes, políticos, etc. hay lo que se llama "ceremonias de iniciación", algo así como tenerse mutuamente cogidos de los huevos unos a otros en algo muy feo -violación, torturas, asesinato- en los que han participado todos y donde, además hay pruebas gráficas para corroborarlo. así nadie puede escapar: si cae uno, caen todos, si uno sólo traiciona al grupo, caerá también él. Y estando así, atrapados en una especie de red invisible los negocios que realizan los coparticipantes en esas perversiones son más lucrativos: se favorecen unos a otros y ni aún queriendo es posible la traición en sus negocios: la lealtad al grupo está asegurada de por vida. Y si alguien quiere entrar en el grupo para enriquecerse o alcanzar poder antes debe aceptar este juego perverso. Es una técnica mafiosa de demostrada eficacia. Al que quiera "salirse" sólo le queda una opción: el suicidio ... o que le suiciden".
(Fuente: http://josedoniscatala.blogspot.com/)

Al lector asiduo de este blog le estarán viniendo a la cabeza, a estas alturas de los hechos, los cultos clandestinos de la élite republicana que revela Alex Jones en “Inside Bohemian Groove”. Por desgracia, los sacrificios humanos no son un vestigio de un pasado remoto y brutal. Siguen siendo practicados por la élite satanista, que necesita víctimas jóvenes, preferiblemente niños. La gran mayoría de las desapariciones de menores que ocurren en la Península obedecen a proveer de víctimas a los tétricos rituales que desde los tiempos de Babilonia no han dejado de celebrarse en honor de las fuerzas oscuras. El caso Alcasser supuso un cierto freno a este comercio de inocentes, en el sentido de que los secuestros ahora son individuales, ya no de más de un o una menor cada vez (me refiero, claro está, en la Península, puesto que los conflictos armados resultan ser un cuantioso vivero para los pervertidos de la élite, veáse, p. ej. www.rafapal.com/?p=11201 o Libia: niños torturados como esclavos sexuales).

Como escribió lúcidamente Voltaire, “la civilización no suprime la barbarie, solamente la perfecciona”. Y si no concreto más quiénes pueden ser los posibles autores del crimen (entiende, querido lector, que no me apeteca ser objeto de una querella por calumnias), confío en tu perspicacia: sabemos quienes son los intocables en nuestra sociedad (banca, Iglesia, monarquía …), gente a la que no se investiga jamás, y si alguien osa hacerlo desde la independencia, nunca desde instancias oficiales, se le silencia como sea.

Posesodegerasa
(Entrada publicada originalmente el 11 de septiembre de 2011)

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