lunes, 5 de enero de 2015

LA HUELLA DE LOS TEMPLARIOS EN EL DEVENIR DE LA HISTORIA (13ª parte)



En 1187, los Templarios perdieron el control de Jerusalén frente a los turcos sarracenos, posiblemente a propósito, y lo que siguió fue un conflicto con sus ex aliados y superiores jerárquicos, el Priorato de Sión. Un año después se separaron formalmente en un ritual conocido como el Corte del Olmo, en Gisors, una ciudad cerca de la costa en Francia del norte.

La Orden de Sión cambió su nombre por el de Priorato de Sión y adoptó como su emblema la cruz roja utilizada por los Templarios. El Priorato también adoptó el título de la Orden de la Verdadera Cruz Roja. Las dos sociedades secretas aceptaron operar independientemente, pero el Priorato de Sión quería la riqueza templaria que creyó que le pertenecía. Y probablemente usó al rey merovingio de Francia, Felipe el Hermoso, en un intento por conseguirlo. Felipe el Hermoso obligó a retirarse a dos Papas hasta que encontró uno que aceptara sus órdenes. Envió a uno de sus matones para agredir al Papa Bonifacio VIII, que murió poco después. Envenenó luego a un segundo Papa, Benedicto XI. Esto le permitió instalar como Papa al Arzobispo de Burdeos, que se convirtió en el Papa Clemente V. El papado se trasladó a Aviñón y produjo un cisma en la Iglesia Católica durante 68 años, en que Papas rivales residían en Francia y en Roma.

Habiendo instalado a su propio Papa personal, Felipe giró su objetivo hacia los Caballeros Templarios. Codiciaba su riqueza y odiaba su poder. Y él mismo fue una marioneta del Priorato de Sión. Los Templarios perdieron gran parte de su influencia con la iglesia después de 1291, cuando los sarracenos derrotaron a los defensores cristianos y los expulsaron de Tierra Santa.

Felipe, confabulado con el Papa, se dispuso a destruir a los Templarios. En 1306 había arrestado a los judíos en Francia, los echó del país y se adueñó de toda sus propiedades. Planeó entonces una operación similar y organizó en secreto que todos los Templarios en Francia fueran arrestados al amanecer del viernes 13 de octubre de 1307. El viernes 13 ha sido considerado desafortunado desde entonces.

Muchos Templarios fueron arrestados, incluyendo su Grand Maestre, Jacques de Molay, y sometidos a una inimaginable tortura por parte de la Inquisición. Pero hay pruebas claras de que muchos templarios conocían previamente este plan y escaparon. Documentos que detallaban sus reglas y rituales fueron retirados o destruidos antes de las incursiones. Y cuando fueron abiertas las bóvedas de las oficinas centrales templarias en París, la fortuna que Felipe tanto codiciaba había desaparecido. Él y el Papa presionaron a otros monarcas para que arrestaran a los Templarios, pero esto no era tarea fácil. En la región alemana y después en la francesa de Lorena, el duque apoyaba a los Templarios, y en otras partes de Alemania los templarios se fueron sin ser perseguidos. Otros cambiaron su nombre de Caballeros Templarios y continuaron como antes bajo otra apariencia. Algunos se unieron a la orden de San Juan de Jerusalén (Malta) o la Orden Teutónica. Los linajes aristocráticos de Lorena son algunos de los descendientes arios.

Mientras oficialmente estas tres órdenes estaban desconectadas, en sus niveles superiores eran la misma organización. Eduardo II, el rey inglés, hizo todo lo posible para hacer caso omiso de la orden papal de arrestar a los templarios y, cuando fue presionado, fue tan indulgente con ellos como fue posible. Escocia e Irlanda hicieron lo mismo.

Al final, sin embargo, los Inquisidores llegaron a las islas británicas y los templarios, o bien abandonaron Inglaterra e Irlanda o se enfrentaron a su destino. Escocia fue una historia diferente. La flota templaria escapó de Francia durante la purga, principalmente de su puerto principal en La Rochelle, y parece que se llevó su tesoro. Hay, sin embargo, otra posibilidad, que Felipe el Hermoso fuese engañado por el Priorato de Sión, que había organizado que la flota inglesa interceptase las embarcaciones templarias en fuga, y se apoderase así el oro.

Los Templarios se fueron a Escocia, Portugal, y muy probablemente, el continente americano, antes del descubrimiento de Colón, ya que sabían que ese continente existía porque tenían acceso a los conocimientos de la élite aria y eran conscientes de que los fenicios habían estado en el continente americano miles de años antes.

La elección de Escocia era obvia. Los St Clair / Sinclair estaban allí y también los otros linajes antiguos de la Hermandad, que llegaron con los fenicios originales o vinieron desde Bélgica y Francia del norte para asentarse más tarde en Escocia. El patriarca de una de estas familias, Roberto Bruce, estaba en guerra con otra rama de los arios, los ingleses, por el control de Escocia. Pero la orden papal de destruir a los Templarios no era aplicable en las áreas controladas por Bruce.

La capilla Rosslyn, principal enclave
templario en territorio escocés.
Fue hacia Escocia donde muchos templarios se dirigieron después de su purga en Francia. Navegaron alrededor de la costa de oeste de Irlanda para atracar en la costa del noroeste de Escocia, entre Islay, Jura y el Mull of Kintyre. A lo largo de esta costa han sido encontradas muchas tumbas y reliquias templarias en lugares como Kilmory y Kilmartin. Los Templarios también se instalaron en la región llamada Dalnada, ahora Argyll, e iban a tener o una participación crucial en la batalla más famosa en la historia escocesa: la batalla de Bannockburn .

(Fuente: http://oldcivilizations.wordpress.com/)

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