viernes, 19 de diciembre de 2014

LO QUE EL PROGRAMA DE TORTURAS DE LA C.I.A. REVELA


19 de diciembre: Dianne Feinstein, presidenta de la comisión del Senado a
cargo de los servicios de inteligencia, da a conocer parte del informe sobre
el programa secreto de torturas de la CIA

Como viene siendo habitual, la información verdaderamente relevante que sale a la luz pública acaba siendo desfigurada por los medios que ponen el foco en lo anecdótico y pasan de puntillas sobre lo esencial. Lo hemos visto en el "caso Bárcenas" -en realidad "caso PP"- que reveló una red de tráfico de influencias y sobornos de los que se beneficiaba TODA la cúpula del partido. Los "mass media" se dedicaron a escarnecer la figura del tesorero del PP como si actuase por libre, y nos bombardearon con las cifras con las que se había lucrado personalmente. Los sobres en "B", la cuenta en Suiza (a nombre de Rajoy, no de Bárcenas) y otras obviedades eran silenciadas pese a haber salido a la luz: el prestidigitador audiovisual nos tenía hipnotizados con sus trucos para que no nos fijáramos en lo importante.

Ha vuelto a suceder al conocerse el informe remitido al Senado norteamericano sobre las prácticas de tortura de la CIA. Después de años de hipócritas eufemismos -"técnicas mejoradas de interrogatorio", "interrogatorios intensos", y otras mamarrachadas por el estilo- el público parece escandalizarse solo del conocimiento gubernamental de estas técnicas y de su reconocida ineficacia (nada que ver con los mensajes de películas como "La noche más oscura" que Hollywood nos ha grabado en el inconsciente). Como en el caso del espionaje universal e indiscriminado que confirmaron Assange y Snowden, solo pueden sorprenderse los que, por desidia o complicidad, miraban hacia otro lado. Los que incluso en los medios "oficiales" hemos sabido leer entre líneas hemos tenido por evidente la práctica ilegal de la tortura. Lo que el informe del Senado pone en evidencia es algo infinitamente más sutil y revelador. De lo que debería hablarse, más que de la eficacia o ineficacia de violar sistemáticamente derechos humanos -algo que, por principio, cualquier ser humano decente rechazará sin matices- es de tres cuestiones absolutamente evidentes en este momento:

- El que siendo E.E.U.U. un país signatario de la Convención contra la Tortura y contra las Desapariciones Forzosas haya recurrido a la extraterritorialidad para violar impunemente derechos humanos fundamentales: Guantánamo, centros secretos de detención en suelo europeo y en barcos anclados en aguas internacionales, etc. En ese sentido, la reanudación de relaciones diplomáticas con Cuba, que los menos perspicaces atribuyen a un repentino ataque de sensatez de Obama cobra otro significado: Guantánamo está ubicado en esa isla, y si al fin se desmantela hará falta la colaboración del régimen de Castro.

El responsable último del mantenimiento de campos de
concentración en Occidente. Hace seis años -Nobel dela Paz
por medio- prometió cerrar Guantánamo. Seguimos a la espera.
- El hecho de que los prisioneros secuestrados y encarcelados sin supervisión judicial, sin cargos ni posibilidad de defensa NUNCA fueron considerados posibles informadores, sino sujetos de experimentos de control mental diseñados y ejecutados por psicólogos bajo la inspiración de las teorías de Seligman acerca de la "indefensión aprendida". Los criminales "loqueros" empleados por la CIA tienen, por supuesto, nombre: James Mitchell y Bruce Jensen. El primero fue, además, nombrado obispo mormón en 2012.

Este programa de condicionamiento mental del "gulag" yanqui convertía a los reclusos en meros repetidores de las "confesiones" que los Mengele de turno les dictaban, lo que anula por completo el valor de sus declaraciones.

- En conexión con lo anterior, la fabricación de testimonios falsos por parte de cobayas humanas que no tenían ABSOLUTAMENTE nada que ver con los actos de terrorismo sobre los que eran interrogados lleva a que el propio informe del Senado considere que no puede sostenerse la vinculación de Al Qaeda con los atentados del 11-S: la misma conclusión a que se llegó en Madrid respecto al 11-M y en Londres tras el 7-J. La pregunta que en nuestro país removió conciencias vuelve a plantearse respecto a todos estos macro-atentados: "¿Quién ha sido?". Si se indujeron los testimonios dirigidos a culpar a una organización ajena a ellos, ¿quién es el autor real que se esconde detrás de la cortina de humo?

(posesodegerasa)


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