jueves, 18 de diciembre de 2014

LA HUELLA DE LOS TEMPLARIOS EN EL DEVENIR DE LA HISTORIA (6ª parte)



Desde su creación, los Templarios y la Orden de Sión (posteriormente Priorato de Sión), eran dos ramas de la misma organización. El supuesto papel del Priorato de Sión era proteger a un linaje real llamado los Merovingios. Una versión dice que los Merovingios son del linaje de Jesús, a través del hijo o hijos que concibió con María Magdalena, quien huyó con ellos al sur de Francia después de la Crucifixión. Pero también hay versiones que dicen que Jesús y María eran figuras simbólicas de una historia del mundo pre- cristiano, usando nombres diferentes. En este caso sería difícil comprender cómo dos personajes simbólicos podrían haber concebido un linaje como el de los Merovingios.

Probablemente lo que encontramos aquí es el recurso al mito para establecer la legitimidad de un linaje real que se establece en Francia durante los siglos quinto y sexto. Ello lo explicaría la Crónica de Fredegar, una copia de la cual existe en la Biblioteca Nacional en París. Fredegar era un escritor del siglo VII, residente en Borgoña, y que trabajó 35 años para terminar su registro de los Francos y Merovingios. Una tribu llamada los Francos Sicambros, de quienes proviene el nombre de Francia, tenían vinculaciones con los arios. Las Francos fueron nombrados por su jefe, Francio, que murió en el año 11 a.C. El pueblo de Francio emigró de Troya, en la actual Turquía, y se convirtieron en los Escitas y luego en los Francos Sicambros, nombrados así en honor de su reina tribal, Cambra, a fines del siglo IV. Se originaron en Escitia, al norte del Mar Negro, en los Montes Cáucasos, desde donde la raza aria se extendió por Europa.

Los Francos Sicambros se llamaban a sí mismos los Newmage, el pueblo de la Alianza, acuerdo proveniente de los Anunaki. Los Francos Sicambros vivieron después en un área al oeste del Río Danubio y se instalaron en Germania, estando su centro en la ciudad de Colonia. Fue en la época del Rey Meroveo, que fue nombrado Guardián de los Francos en el año 448, que este linaje se convirtió en los Merovingios.

Meroveo fue rey de los francos desde el año 448 al 457. Dio su nombre a la dinastía Merovingia. Una leyenda cuenta que nació de la unión de su madre, esposa de Clodión “el Cabelludo“, jefe de los francos salios, y de un monstruo marino, el Quinotauro, por lo que los sucesores del trono de Francia vendrían siempre del mar. Tercer rey de Francia, el nacimiento de este príncipe es un enigma. Unos dicen que es hijo de Clodión. Otros pretenden que sólo era de la familia. De cualquier forma, es seguro que un príncipe con este nombre reinó sobre los francos y que tuvo como competidor al trono a un hijo de Clodión. Fue por su nombre por lo que los reyes de la primera dinastía franca fueran llamados Merovingios.

La mayoría de los historiadores creen que Meroveo estuvo con el ejército romano en la sangrienta batalla en la que Aecio vence a Atila en la llanura de los Campos Cataláunicos (Châlon-en-Champagne).

Este príncipe murió después de diez años de reinado. La historia no habla ni del número de hijos que tuvo ni del nombre de la reina, madre de Childerico I, su hijo y sucesor. Los Merovingios eran los reyes hechiceros que eran famosos por sus conocimientos esotéricos y poderes mágicos que heredaron de linajes de grupos secretos y a través de iniciaciones. Francio, el fundador de los Francos, afirmaba ser un descendiente de Noé y sus antepasados residieron en la antigua Troya. No obstante, la historia de Noé puede ser simbólica y basada en los que sobrevivieron a la inundación del Diluvio Universal y que después devolvieron el poder a la paloma y la rama de olivo, representando a la reina Semíramis y al rey Nimrod.

La ciudad francesa de Troyes, donde los Templarios fueron constituidos oficialmente, fue elegida por los Francos Sicambros como su anterior hogar. La ciudad de París fue fundada por ellos en el siglo VI, después de que se hicieron conocidos como los Merovingios, y fue nombrada así en honor del príncipe París, el hijo del rey Príamo de Troya.

Fue la relación entre el príncipe París y Helena de Esparta lo que supuestamente causó la Guerra de Troya, en la que la infiltración del Caballo de Troya aseguró la victoria para los Espartanos. Tanto los troyanos como los espartanos eran descendientes de los mismos pueblos arios.

Los Merovingios fundaron la ciudad de París en un punto de vórtice de energía principal y usaban una cámara subterránea para sus rituales, incluyendo el sacrificio humano en honor de la diosa Diana. Meroveo, el fundador de la dinastía Merovingia, siguió el culto pagano de la diosa de Diana, otro símbolo para Isis / Semíramis. Esto no es sorprendente, ya que el centro para la adoración de Diana estaba ubicado en Éfeso, en Asia Menor, no lejos de Troya. La ubicación de la antigua cámara subterránea en París, donde los Merovingios adoraban y sacrificaban a la diosa Diana, es ahora llamado el Pont y la Place de L’Alma y todavía son una cámara subterránea, ya que hoy hay un túnel. Y curiosamente fue allí donde el automóvil de Diana, Princesa de Gales, chocó en la mañana del domingo, 31 de Agosto de 1997.

Otra rama del linaje escita, los Francos Sicambros y luego Merovingios, emigró en el siglo XII desde Francia del norte y Bélgica para convertirse en las famosas familias escocesas de los Estuardo, algunos de los cuales eran antepasados de Diana, Princesa de Gales. El rey Merovingio, Clovis (Clodoveo en español), tenía la flor de lis como su emblema real, una flor que crece en el Medio Oriente. Es también conocida como un lirio de tres puntas y fue usada para simbolizar al rey y a su linaje. Luego se convirtió en el símbolo del linaje real de lo que es ahora Francia y esto era porque en la antigua Sumeria el linaje real fue simbolizado por un lirio (en inglés, lily). Por ahí vienen nombres como Lilith, Lili, Lilutu y Lillette. Otra versión es Lilibet o Elizabeth. Es curioso que la Reina británica se llame Elizabeth y fuese conocida por su círculo familiar como Lilibet.

Lilit o Lilith es una figura legendaria del folclore judío, de origen mesopotámico. Se la considera la primera esposa de Adán, anterior a Eva. Según la leyenda (que no aparece en la Biblia), abandonó el Edén por propia iniciativa y se instaló junto al mar Rojo, uniéndose allí con Samael, que se convirtió en su amante, y con otros demonios. Más tarde, se convirtió en un demonio que rapta a los niños en sus cunas por la noche y se une a los hombres como un súcubo, engendrando hijos (los lilim) con el semen que los varones derraman involuntariamente cuando están durmiendo (polución nocturna). Se la representa con el aspecto de una mujer muy hermosa, con el pelo largo y rizado, generalmente rubia o pelirroja, y a veces alada.

El origen de Lilit parece hallarse en Lilitu y Ardat Lili, dos demonios femeninos mesopotámicos, relacionados a su vez con el espíritu maligno Lilu. En los nombres de esta familia de demonios aparece la palabra lil, que significa ‘viento’, ‘aire’ o ‘espíritu’. Los judíos exiliados en Babilonia llevaron a su tierra de origen la creencia en esta criatura maligna, cuyo nombre, adaptado a la fonética del hebreo Lilith, se puso en relación con la palabra hebrea laila, ‘noche’. La única mención en la Biblia de dicha criatura aparece en Isaías 34:14. En la Biblia de Jerusalén el pasaje se traduce como: «Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilit y en él encontrará descanso». En la Vulgata se tradujo por Lamia, equivalencia que se conserva en algunas traducciones modernas, como la de Nácar-Colunga: «Y las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, y el peludo gritará a su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y hallará para sí reposo». Otras versiones, en fin, traducen el término como ‘criatura nocturna’ o ‘lechuza’. Al tratarse de un término que aparece testimoniado en una sola ocasión (hápax legómenon), no resulta posible saber con certeza si para el autor del texto era un nombre propio o común, y en este último caso, si se trataba de una criatura sobrenatural o de una rapaz nocturna.

El profesor G. R. Driver opina que la palabra hebrea lilíth deriva de una raíz que denota “toda clase de movimiento de torsión u objeto retorcido”, tal como la palabra relacionadaláilah, que significa “noche”, da a entender un “envolver o rodear la tierra”. Blair (2009) sostiene que las ocho criaturas mencionadas en Isaías 34 son todas animales naturales. El origen de la leyenda que presenta a Lilit como primera mujer se encuentra en una interpretación rabínica de Génesis 1. Antes de explicar que Yahveh dio a Adán una esposa llamada Eva, formada a partir de su costilla (Génesis 2), el texto dice: «Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó».

Si bien hoy suele interpretarse esto como un mismo hecho explicado dos veces, otra interpretación posible es que Dios creó en primer lugar una mujer a imagen suya, formada al mismo tiempo que Adán, y sólo más tarde creó de la costilla de Adán a Eva. La primera mujer a la que alude el Génesis sería Lilit, la cual abandonó a su marido y el jardín del Edén.

La leyenda está vinculada a una tradición mágico-religiosa judía: la costumbre de poner un amuleto alrededor del cuello de los niños recién nacidos, con el nombre de tres ángeles (Snvi, Snsvi, Smnglof). El Génesis Rabba, midrás sobre el libro del Génesis, recopilado en el siglo V en Palestina, señala que Eva no existía todavía en el sexto día de la Creación. Entonces Yahvéh había dispuesto que Adán diese nombre a todas las bestias, aves y otros seres vivientes. Cuando desfilaron ante él en parejas, macho y hembra, Adán —que ya era un hombre de veinte años— sintió celos de su amor, y aunque copuló con cada hembra por turnos, no encontró satisfacción en el acto. Por ello exclamó: «¡Todas las criaturas tienen la pareja apropiada, menos yo!», y rogó al Dios que remediara esa injusticia.

Según el Yalqut Reubeni, colección de comentarios cabalísticos acerca del Pentateuco, recopilada por R. Reuben ben Hoshke Cohen: “Yahvéh formó entonces a Lilit, la primera mujer, del mismo modo que había formado a Adán. De la unión de Adán con esta hembra, y con otra parecida llamada Naamá, hermana de Tubalcaín, nacieron Asmodeo e innumerables demonios que todavía atormentan a la humanidad. Muchas generaciones después, Lilit y Naamá se presentaron ante el tribunal de Salomón disfrazadas como rameras de Jerusalén“.

Adán y Lilit nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilit se sentía ofendida por la postura que él le exigía. «¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba—: yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual». Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilit, encolerizada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó. Saliendo del Edén fue a dar a las orillas del Mar Rojo, hogar de muchos demonios. Allí se entregó a la lujuria con éstos, dando a luz a loslilim. Cuando tres ángeles de Dios fueron a buscarla (Snvi, Snsvi y Smnglof), ella se negó. El cielo la castigó haciendo que muriesen cien de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días, incircuncisos.

El novelista italiano de origen judío Primo Levi pone en boca de uno de sus personajes esta visión de Lilit: “A ella le gusta mucho el semen del hombre, y anda siempre al acecho de ver a dónde ha podido caer (generalmente en las sábanas). Todo el semen que no acaba en el único lugar consentido, es decir, dentro de la matriz de la esposa, es suyo: todo el semen que ha desperdiciado el hombre a lo largo de su vida, ya sea en sueños, o por vicio o adulterio. Te harás una idea de lo mucho que recibe: por eso está siempre preñada y no hace más que parir“.

(Fuente: http://oldcivilizations.wordpress.com/)

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