domingo, 30 de noviembre de 2014

LA HUELLA DE LOS TEMPLARIOS EN EL DEVENIR DE LA HISTORIA (2ª parte)



Otros Templarios de los inicios incluían al Conde d’Anjou, que era el padre de Geoffrey Plantagenet y el abuelo del rey Inglés Enrique II. Fue Enrique el que patrocinó la construcción de la famosa abadía benedictina en Glastonbury, en el oeste de Inglaterra, un sitio sagrado desde tiempos antiguos.

Los Templarios estaban conectados con los Caballeros Hospitalarios o Caballeros de Malta al más alto nivel y estas vinculaciones continúan actualmente. Hay muchos relatos de períodos de conflicto entre ellos, pero en los círculos más altos de poder son diferentes ramas de la misma organización.

En junio de 1099 fue dado otro golpe glorioso cuando cruzados cristianos invadieron Jerusalén y masacraron a sus habitantes. Esto reabrió la Ciudad Santa a los peregrinos cristianos, que empezaron a llegar en gran número a través de los puertos de Jaffa, Tiro y Acre. En la antigüedad Tiro fue uno de los centros principales para los fenicios. Los Caballeros Hospitalarios fundaron la Hostería Amalfi en Jerusalén, a fin de suministrar comida y refugio a los visitantes. Cuando la riqueza y prestigio de los Caballeros Hospitalarios crecieron, formaron un ala militar, que recibió el apoyo papal en 1118, el mismo año que los nueve caballeros fundadores de la Orden del Temple llegaron a Jerusalén para, supuestamente, proteger a los peregrinos.

Los Templarios recibieron cuarteles contiguos al Monte del Templo, en donde estaba ubicado el Templo de Salomón. Algunos investigadores creen que los Templarios encontraron algo de gran valor, tal vez manuscritos o cantidades inmensas de oro, mientras excavaban bajo el Monte del Templo. Pero los eventos empezaron a moverse rápidamente después de 1126, porque fue entonces cuando el Gran Maestre, Hugues de Payens, dejó Jerusalén para captar nuevos reclutas y expandir la orden.

Se dirigió de regreso a Francia para reunirse con San Bernardo, entonces abad de Clairvaux, y llevó consigo al tío templario de Bernardo, André de Montbard. Bernardo los recomendó al Papa Honorio II, por lo que los Templarios fueron constituidos oficialmente el 31 de enero de 1128 en el Concilio de Troyes. Este nombre deriva de Troya, la antigua gran ciudad aria en Asia Menor que también inspiró el nombre original de Londres. Entre sus símbolos, aparte de la cruz roja fenicia, estaba una bandera negra y blanca, formada por dos cuadrados, la calavera y las tibias cruzadas, y la atalaya. Todos estos símbolos han llegado hasta las organizaciones actuales de la Hermandad. Los cuadrados negros y blancos pueden ser encontrados en el pavimento de cada templo francmasón, porque los francmasones son los herederos de los Templarios bajo otro nombre. Muchas iglesias y catedrales, como la Abadía de Westminster y Notre Dame en París, también tienen cuadrados negros y blancos en su pavimento, porque las iglesias cristianas derivan de la Hermandad Babilónica.

La calavera y los huesos simbolizan los rituales de magia negra que la Hermandad ha empleado desde sus más temprano días. Si observamos el timbre papal, podemos ver que la cúpula de la basílica de San Pedro y las llaves cruzadas de Pedro también forman el mismo dibujo que la calavera y tibias cruzadas. Esta podría ser la razón de que la familia Calpurnio Piso, en relación a las historias del Evangelio, dijo que la ubicación de la crucifixión de Jesús era en un lugar llamado Gólgota, que significa calavera.

El círculo interior de la Hermandad consiste en líderes religiosos y políticos que tienen conocimiento de un supuesto gran secreto, consistente en que la familia Calpurnio Piso, aristócratas en la antigua Roma, crearon la ficción del Nuevo Testamento, de la Iglesia, y del cristianismo. El Nuevo Testamento y todos los personajes en él aparentemente son ficticios. Los miembros de la familia Calpurnio Piso no solamente crearon la historia y los personajes, sino relacionaron la historia con un determinado tiempo y lugar en la historia, y lo conectaron con algunos personajes reales como los Herodes y los procuradores romanos.

A mediados del primer siglo de la era actual, la aristocracia de Roma se sintió amenazada por un creciente problema. La religión judía crecía en gran número, agregando cada vez más prosélitos. Las cifras alcanzaban un 10% de la población del imperio y el 20% de la población que vivía al este de Roma. Aproximadamente la mitad o más de los judíos vivían fuera de Palestina, de los cuales muchos eran descendientes de prosélitos. Sin embargo, la ética y la moral del judaísmo eran incompatibles con la institución romana de esclavitud de la que la aristocracia se valía. Temían que el judaísmo se convirtiera en la principal religión del imperio. El autor romano, Anneo Séneca, tutor y confidente del Emperador Nerón, sugirió en una carta a su amigo Lucio Piso que fuera prohibido encender velas los sábados. Séneca es citado posteriormente por San Agustín en su obra Ciudad de Dios: ‘’Las costumbres (el Sabbath) de esta maldita nación, ha ganado tanta fuerza, que ahora es practicada en todas las tierras, los conquistados le imponen leyes a los conquistadores’’.

La familia Piso, encabezada por el amigo de Séneca, Lucio Piso, se enfrentaba a este problema de forma muy personal. Ellos eran los Piso Calpurnio, descendientes de estadistas, cónsules, y de grandes poetas e historiadores. Cayo Lucio Calpurnio Piso, el líder de la familia, se había casado con Arria la Menor, biznieta de Herodes el Grande. En repetidas ocasiones, fanáticos religiosos gestaban insurrecciones contra Herodes de Judea, que era pariente por líneas de sangre con la esposa de Cayo Lucio .

Piso deseaba robustecer el control de la familia de su esposa en Judea. Los Piso buscaban una solución a los dos problemas. La encontraron en los libros sagrados judíos, que fueron el fundamento tanto de la rápida propagación de la religión como de la negativa de los fanáticos zelotes judíos de ser gobernado por marionetas de Roma.’ Los Piso se burlaban y a la misma vez se maravillaban de la creencia judía en sus libros sagrados. Por lo tanto, creían fehacientemente que un nuevo libro judío sería el método ideal para pacificar a los judíos y reforzar el control en el país.

Hacia el año 60 d.C., Lucio Calpurnio Pisón compone Ur Marcus, la primera versión del Evangelio de Marcos, que ya no existe. Fue alentado por su amigo Seneca y asistido por un pariente de su esposa, el joven Persio, el poeta.

Popea, la amante de Nerón y más tarde su esposa, era pro-judía, y Nerón se opuso al plan. El resultado fue la conspiración de los Piso para asesinar a Nerón, tal como detalló el historiador Tácito. Pero este intento fracasó y Nerón hizo que Séneca, Piso y sus compañeros de conspiración fueran ejecutados, obligándoles a cometer suicidio.

Nerón envió al hijo menor de Piso, Arrio, a Siria como gobernador. Este puesto, le dio también el comando de las legiones apostadas en Judea. Arrio Calpurnio Piso provoco deliberadamente la revuelta judía en el año 66 d.C. para así poder destruir el Templo de Jerusalén, ya que los judíos no estaban dispuestos a aceptar el Evangelio de Marcos de su padre. El objetivo planificado fue pacificar al pueblo judío. Sin embargo, su legión fue emboscada por los fanáticos zelotes en el paso de Beth Horon y casi fue destruida. La reacción de Nerón fue exiliar a Arrio a la región de Pannonia, para comandar una legión, mientras que envió a Vespaciano a Judea para sofocar la revuelta.

Nerón fue asesinado por su propio esclavo Epaphroditus que, sin Nerón saberlo, era un lacayo del joven Piso. Galba se convirtió en emperador y nombró al primo de Piso, Liciniano Piso, como su sucesor, pero Galba a su vez fue derrocado luego por Otho. Otho fue destronado por Vitelio, contra el que en este punto de la historia Piso y sus amigos comenzaron a conspirar.

Los Piso, Muciano y Tiberio Alejandro, que era primo de Piso, cerraron filas tras Vespasiano con miras de derrocar a Vitelio.

Arrio Calpurnio Pisón seguía al mando de la Séptima Legión en Pannonia, en la actual Austria-Hungría, enviado por Vespasiano al sur, a través de los Alpes, para derrocar a Vitelio.

Mientras tanto, el cuerpo principal de las legiones de Vespasiano marcharon, bajo el mando de Muciano, desde el este hacia Roma. Piso logró derrotar al ejército de Vitelio y asegurar Roma para Vespasiano. Muciano llegó y rápidamente fue enviado a Judea para ayudar a Tito durante el sitio de Jerusalén. Así se hizo, y en el 70 d.C asaltaron la ciudad y quemaron el templo, asesinando a miles de judíos y enviando a otros millares a la esclavitud y a los campos de gladiadores.

(Fuente: http://oldcivilizations.wordpress.com/)

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