martes, 25 de noviembre de 2014

LA HUELLA DE LOS TEMPLARIOS EN EL DEVENIR DE LA HISTORIA (1ª parte)



Durante miles de años los descendientes de la Hermandad de Babilonia han creado una extensa red de sociedades secretas interconectadas para hacer cumplir sus planes, que han incluido guerras y crisis económicas, con el objetivo puesto en un Nuevo Orden Mundial. Para ello, y de una manera coordinada, han estado manipulando los gobiernos y las vidas de la Humanidad. Estas redes se apoderaron del control de las instituciones que han representado el poder real, político y religioso, incluyendo la creación de los Estados Unidos, que aparentemente todavía está al servicio de la Hermandad Babilónica en Londres.

Tres de las más importantes de las sociedades secretas surgieron públicamente durante el siglo XII. Todavía existen en la actualidad y tienen entre sus miembros las máximas personalidades de la política mundial, la banca, los negocios, el ejército y los medios de comunicación. Estas sociedades secretas son los Caballeros Templarios, los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén y los Caballeros Teutónicos.

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, también llamada la Orden del Temple y cuyos miembros son más comúnmente conocidos como caballeros templarios, fue una de las más poderosas órdenes militares cristianas de la Edad Media. Se mantuvo activa durante poco menos de dos siglos. Se supone que fue fundada en 1118 o 1119 por nueve caballeros franceses liderados por Hugo de Payens, tras la Primera Cruzada. Su supuesto propósito original era proteger las vidas de los cristianos que peregrinaban a Jerusalén tras su conquista. La orden fue reconocida por el patriarca latino de Jerusalén, Garmond de Picquigny, quien les impuso como regla la de los canónigos agustinos del Santo Sepulcro.

Aprobada oficialmente por la Iglesia católica en 1129, durante el Concilio de Troyes, la Orden del Temple creció rápidamente en tamaño y poder. Los caballeros templarios empleaban como distintivo un manto blanco con una cruz paté roja dibujada en él. Militarmente, sus miembros se encontraban entre las unidades mejor entrenadas que participaron en las Cruzadas. Los miembros no combatientes de la orden gestionaron una compleja estructura económica dentro del mundo cristiano. Crearon, incluso, nuevas técnicas financieras que constituyen una forma primitiva del moderno sistema bancario. La orden, además, edificó una serie de fortificaciones por todo el mar Mediterráneo y Tierra Santa.

David Vaughan Icke es un escritor y conferenciante británico. Desde 1990 se ha dedicado a buscar “quién/quienes controlan el mundo” y a escribir libros y artículos polémicos. Icke ha sido reportero, presentador deportivo, y portavoz del Partido Verde del Reino Unido. También es autor de más de veinte libros, en los cuales explica sus puntos de vista junto a los resultados de sus indagaciones sobre diferentes temas, principalmente referidos al supuesto control mundial por unos pocos seres humanos y con especial hincapié en los Illuminati, en su mayoría magnates y miembros de diferentes realezas, actuando conjuntamente con seres extraterrestres, los cuales llevarían ejerciendo su dominación sobre la humanidad desde sus albores.

Según Icke, hay una fuerza oculta que controla a la humanidad. Los llama Illuminati, aunque reconoce que es una sociedad secreta sin nombre, que podría basarse en la llamada Hermandad de la Serpiente o Hermandad de Babilonia. Esta sociedad secreta u “hombres en las sombras” tienen una agenda que tiene como principal objetivo la instauración de un gobierno mundial de corte fascista; una dictadura controlada por las élites mundiales, muy en línea con lo descrito por George Orwell en su novela 1984. Esta elite mundial está conformada por varias familias poderosas, dentro de las cuales Icke posiciona a los Bush, los Rockefeller, los Rothschild y la familia real de Inglaterra, entre otros. Además argumenta que todos tienen la misma línea sanguínea, que viene esparciéndose por las aristocracias mundiales desde los reyes de Sumeria hasta los actuales. Este artículo se basa, en gran parte, en su libro “El Mayor Secreto”.

El éxito de los templarios se encuentra estrechamente vinculado a las Cruzadas. La pérdida de Tierra Santa derivó en la desaparición de los apoyos de la orden. Además, los rumores generados en torno a la secreta ceremonia de iniciación de los templarios crearon una gran desconfianza. Felipe IV de Francia, fuertemente endeudado con la orden y atemorizado por su creciente poder, comenzó a presionar al papa Clemente V con el objeto de que tomara medidas contra sus integrantes. En 1307, un gran número de templarios fueron apresados, inducidos a confesar bajo tortura y posteriormente quemados en la hoguera. En 1312, Clemente V cedió a las presiones de Felipe IV y disolvió la orden. Su brusca desaparición dio lugar a especulaciones y leyendas que han mantenido vivo el nombre de los caballeros templarios hasta nuestros días. Los Caballeros Hospitalarios han cambiado su nombre varias veces, ya que se llamaron los Caballeros de Rodas y actualmente son los Caballeros de Malta en su versión católica, mientras que en su versión protestante son conocidos como los Caballeros de San Juan de Jerusalén. Como Caballeros de Malta su cabeza oficial es el Papa y sus oficinas centrales están en Roma. Como Caballeros de San Juan están ubicados en Londres y su cabeza oficial es el Rey (o Reina) de Inglaterra. Las alas católica y protestante son de hecho la misma organización al más alto nivel.

Los Caballeros Templarios supuestamente fueron constituidos aproximadamente al mismo tiempo en 1118, aunque esto podía haber sido al menos cuatro años más temprano y fueron primero conocidos como los Soldados de Cristo. Los Templarios están rodeados de misterio y contradicción, pero es conocido que dedicaron la orden a la “Madre de Dios“. Los Caballeros Templarios promovieron una imagen cristiana como una cobertura y por tanto la Madre de Dios se creyó que era María, la madre de Jesús. Pero para aquellas sociedades secretas la Madre de Dios es un símbolo de Isis, la virgen madre del Hijo de Dios egipcio, Horus, y la esposa del dios del Sol, Osiris, según la mitología egipcia. Isis, a su vez, es otra denominación para la Reina Semíramis, madre de Tammuz y esposa de Nimrod, monarca mítico de Mesopotamia, mencionado en el capítulo 10 del libro de Génesis, quien además figura en numerosas leyendas. Isis / Semíramis también es conocida por otros nombres en las varias regiones. Entre estos nombres podemos destacar a Barati, Diana, Rea, Minerva, Afrodita, Venus, Hécate, Juno, Ceres o Luna. Se dice que representan simbólicamente a la Luna y a la energía femenina.

Todos estos nombres están inspirados en Ninkharsag, la “Diosa Madre” de los Anunnaki. Una serie de dioses antiguos, como Nimrod / Osiris, representan el poder del Sol, lo masculino. Éste era el conocimiento en base al que los Templarios fueron fundados y su inspiración de origen fenicio / ario puede ser vista en su símbolo de la cruz roja sobre un fondo blanco, la cruz de fuego o símbolo del Sol de los fenicios. Asimismo esta cruz está representada en la bandera de Inglaterra. Los templarios afirmaron haber tenido como objetivo proteger a peregrinos en Tierra Santa, pero durante los primeros nueve años parece que había sólo nueve caballeros, lo que no aportaría mucha protección. De hecho, parece que fueron constituidos como protectores y ala militar de una sociedad secreta llamada la Orden de Sión, posteriormente conocida como el Priorato de Sión. La palabra Sión viene de Siona, el antiguo nombre sánscrito / ario para representar el Sol. Entre los posteriores Grandes Maestres del Priorato de Sión estaba el genial Leonardo da Vinci, quien fue patrocinado por los Médicis, la familia de la Nobleza Negra Veneciana y representantes de la Banca. Se dice que también patrocinaron a Cristóbal Colón.

Entre los más importantes patrocinadores iniciales de los Templarios estaba San Bernardo, el fundador de la orden Cisterciense, así como la familia francesa St Clair, que posteriormente se convirtió en la familia escocesa Sinclair después de que se instalaron en Escocia luego de la invasión normanda de Gran Bretaña por Guillermo el Conquistador en 1066.

Guillermo I de Inglaterra (1028 – 1087), más conocido como Guillermo el Conquistador y a veces llamado Guillermo el Bastardo, fue el primer rey de Inglaterra de origen normando, con un reinado que se extendió desde 1066 hasta su muerte en 1087. Descendiente de vikingos, desde 1035 fue duque de Normandía con el nombre de Guillermo II. Tras una larga lucha por afianzar su poder, hacia 1060 su dominio sobre Normandía estaba consolidado y por ello comenzó a planear la conquista de Inglaterra, que inició en 1066. El resto de su vida estuvo marcada por incesantes luchas por el mantenimiento de sus posesiones, tanto en Inglaterra como en el norte de Francia, y por las dificultades con su hijo primogénito. Guillermo era hijo de Roberto I, duque de Normandía, y de su amante Arlette de Falaise. Su condición de hijo ilegítimo y su juventud le causaron numerosas dificultades cuando sucedió a su padre, así como la anarquía que se extendió por sus dominios en los primeros años de su reinado. Durante su infancia y adolescencia los nobles normandos lucharon entre sí tanto para controlar al joven duque como para beneficio propio. En 1047 Guillermo sofocó una rebelión y comenzó a afianzar su poder sobre el ducado, un proceso que no culminó hasta 1060. En la década de 1050 contrajo matrimonio con Matilde de Flandes, con lo que consiguió un poderoso aliado en el vecino condado de Flandes. En esa misma época Guillermo situó a varios de sus partidarios como obispos y abades de la iglesia normanda. La consolidación del poder le permitió expandir sus horizontes y en 1062 se aseguró la provincia vecina de Maine.

Desde la década de 1050 Guillermo era pretendiente al trono de Inglaterra, entonces en manos de su primo Eduardo el Confesor, que no tenía descendencia. Sin embargo, no era el único que codiciaba la corona inglesa, pues tenía un poderoso rival, el conde inglés Haroldo Godwinson. Éste fue nombrado como su sucesor por el propio rey Eduardo en su lecho de muerte en enero de 1066, pero Guillermo argumentó que el rey de Inglaterra le había prometido en el pasado que el trono sería suyo y que el propio Haroldo había jurado apoyarlo. Por ello, el duque normando puso en marcha la intervención militar y preparó una gran flota y un poderoso ejército que desembarcó en el sur de Inglaterra en septiembre de 1066 y derrotó a las fuerzas de Haroldo en la batalla de Hastings el 14 de octubre. Guillermo fue coronado rey de Inglaterra en Londres el día de Navidad de 1066. Tras realizar las gestiones necesarias regresó a Normandía en 1067, pero en los siguientes años se produjeron numerosos alzamientos militares ingleses contra los invasores normandos, que no fueron completamente sofocados hasta 1075.

Los últimos años de la vida de Guillermo estuvieron protagonizados por las dificultades en sus dominios del norte de Francia, por problemas con su hijo mayor y por diversas amenazas de invasión de Inglaterra por parte de los danos, una tribu germánica septentrional, de Escandinavia. En 1086 Guillermo ordenó la creación del libro Domesday, un exhaustivo registro de la propiedad de todas las tierras de Inglaterra y sus formas de explotación. El rey Guillermo murió en 1087 mientras estaba en una campaña contra sus enemigos en el norte de Francia y fue enterrado en Caen. Su reinado de Inglaterra estuvo marcado por la construcción de un gran número de castillos y fortalezas para afianzar su control, el asentamiento de la nueva nobleza normanda en la isla y el cambio total en la composición del alto clero inglés. No intentó integrar todas sus posesiones en un solo imperio, sino que prefirió administrarlas por separado. A su muerte los dominios fueron divididos: su hijo mayor Roberto se quedó con Normandía y su segundo hijo, Guillermo, con Inglaterra. Los St Clair / Sinclairs pertenecían a la Hermandad de Babilonia y el conocimiento de sus planes era el gran secreto mantenido por la élite de los templarios. El primer Gran Maestre de los Caballeros Templarios fue Hughes de Payens, que se les unió en 1124. Era un noble francés, aliado del Conde de Champaña, y estaba casado con una mujer escocesa de descendencia normanda llamada Catherine St Clair. El primer centro Templario o fuera de Tierra Santa fue construido en la propiedad de los St Clair en Escocia.

(Fuente: http://oldcivilizations.wordpress.com/)

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