sábado, 22 de noviembre de 2014

ASÍ ADOCTRINA LA COALICIÓN DE CREADORES E INDUSTRIAS DE CONTENIDOS A LOS NIÑOS




No hace falta ser un pedagogo titulado para saber que aquello que uno ha conseguido instalar en la mente de quien aún no ha llegado al uso de razón va a permanecer allí durante toda su existencia. Esa es la razón de que los promotores de ideologías varias tengan a los niños por sus víctimas más obvias. Es algo de lo que los defensores de la "cultura de pago" han asumido bien, como muestra el video que enlazo más arriba, y que presenta una campaña propagandística de adoctrinamiento neo-liberal a la que calificar de "repugnante" es quedarse corto. Los "argumentos" que expone son de una pobreza intelectual que produce sonrojo, pero es que la simplificación siempre ha sido el truco número uno de los fanáticos.

¿Quienes integran esta llamada "coalición" de mercaderes buscando legitimidad? La misma mafia cuyas siglas han quedado tan desacreditadas que necesitan cambiarlas cada cierto tiempo para que no se les vea el plumero: Promusicae, SGAE, Fap, ... (por cierto, ¿cómo presentan a la FAP a los medios anglosajones sin provocar el descojono colectivo? Porque no estaría de más comprobar que hay siglas que tienen traducciones, digamos, "comprometidas").

El caso de la SGAE ha sido tan sangrante que temo aburrir al lector recordándolo: se trata de una sociedad privada a la que el ejecutivo permite ejercer una recaudación abusiva y antijurídica, sus métodos de recaudación no han tenido nada que envidiar a la extorsión de la "Cosa Nostra", su cúpula gestora de los "gloriosos" tiempos de Teddy Bautista (¡qué gran Judas!) se encuentra procesada por apropiación indebida, su sucesor, Antón Reixa, fue defenestrado después de denunciar incompatibilidades en al menos 11 de los 39 miembros de la junta directiva, ...

La voracidad de la SGAE quedó de manifiesto cuando el Tribunal de Justicia de la U.E. declaró ilegal la aplicación del canon sobre soportes digitales que aquélla cobraba indiscriminadamente, y en virtud del cual cualquiera que grabase sus fotos del verano en un CD virgen, tenía que abonar una tasa "preventiva" sobre su precio a los espabilados éstos. ¿Quién roba a quién, señores?

Eso sí, el lloriqueo de quienes hablaban en nombre de los "creadores de cultura", benefactores de la humanidad de la talla de Ramoncín o Alejandro Sanz, alias "vivo en Miami para pagar menos impuestos", era lanzado a los cuatro vientos por los "mass-media", demostrando una vez más la máxima de que "si quieres oprimir a alguien, empieza por decir que la víctima eres tú". ¡Pobrecitos!

No estaría de más contar esas "cosillas" a estos niños tan motivados a los que sus propios educadores corrompen anteponiendo el amor al dinero al valor del compartir. Como el contarles que hay creadores que regalan su obra en Internet sin contar con ninguna recompensa económica. O recordarles que compartir contenidos todavía es legal en España mientras no exista ánimo de lucro.

Ver al monitor de "Defiende nuestro negociazo nuestra cultura" jugando a recompensar a un pequeño "creador" con cinco euros sin aclarar que eso es un mínimo porcentaje de lo que se lleva una industria que no crea nada, sino que parasita el proceso, es decir, jugando con una verdad a medias, produce asco genuino. Ante la mentalidad infantil ocultar esa verdad es mentir. Como lo es ocultar que donde los músicos obtienen mayores porcentajes de beneficios es en los conciertos y actuaciones, de los cuales a veces la difusión musical gratuita por Internet -así lo han entendido y puesto en práctica muchos- es la mejor promoción. Pero, claro, el modelo de negocio de los dinosaurios de la "coalición" sigue siendo propio del siglo pasado, y el esfuerzo de crear modelos de distribución más acordes con la nueva realidad -esfuerzo que sí se ha emprendido en el mundo anglosajón, veánse Spotify, Netflix, Pandora, etc.- debe resultar poco menos que inimaginable para estas "luminarias". Al parecer solo llegan a la idea de catequizar a la infancia en las bondades del sistema capitalista, de la cultura con "copyright" y de las verdades "oficiales" sin derecho a réplica.

Por supuesto, de la cultura como derecho, ni una palabra. El negocio manda.

(posesodegerasa)

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