miércoles, 19 de noviembre de 2014

11-S: LA MENTIRA DE QUE UN AVIÓN CHOCÓ CONTRA EL PENTÁGONO



La única “prueba” que sacaron a la luz los jefes de la conspiración oficial, y que presuntamente mostraba el impacto de un avión de American Airlines contra el Pentágono, fueron las imágenes obtenidas por una cámara de seguridad situada en el parking de dicho edificio.


Después del escándalo de la confiscación-express de 85 cámaras de video por parte del FBI procedieron a levantar la censura sobre una cinta de video, seleccionada previamente y que no comprometiera a los conspiradores gubernamentales. Según una portavoz de los federales, el resto de cámaras secuestradas no contenían imagen alguna del atentado…tócate el arpa o los huevos de Colón…¿y por qué no levantaron el secreto sobre las mismas y las pusieron a disposición del público si nada se veía?

Pues nos han dejado igual que estábamos
De la “liberada” lo único que se advierte con nitidez es una gran bola de fuego en la fachada y una silueta difusa que es de todo menos un Boeing 757, aunque hay quien con la fe del carbonero (o de la virgen de Lourdes) asegura que “aquella cosa” que se atisba en el video es nada menos que el 757 de la American Airlines yendo al encuentro con el Pentágono. Analizando con un poco de seriedad y rigor lo que allí se “ve”, en un fotograma (reteniendo la imagen poco antes de la explosión), podemos observar que el objeto difuso que aparece a la derecha del video es, o un misil o un avión de tipo militar.


Una “forma” de color blanco que por muchos esfuerzos que haga uno en identificarlo con un avión comercial de pasajeros no guarda relación, de ninguna manera, con un Boeing 757. La aerodinámica es más propia de un avión-misil pequeño (un A3 Skywarrior o el Global Hawk que dijo ver el testigo-operario del Pentágono Samuel Danner, pero tampoco se puede afirmar nada con absoluta seguridad).

Para el experto militar francés Pierre H. Bunel, citado en el libro de Meyssan, Pentagate, la explosión en el Pentágono se corresponde más con un misil que con un avión comercial. Bunel señala que “El combustible de avión, que es similar al kerosene, no posee el alto poder explosivo de la cordita u otros materiales usados para hacer bombas y cabezas explosivas de misiles convencionales. Lo que el combustible de un jet puede hacer es deflagrar; no es lo suficientemente poderoso para generar una detonación. Los fragmentos de vídeo del Pentágono siendo impactado, muestran una bola de fuego candente, brillante, elevándose a unos 130 pies de altura, indicando así que es una poderosa detonación, probablemente causada por explosivos de gran potencia de algún tipo. Compare esto con la explosión del combustible del avión tras estrellarse contra la Torre Sur del WTC, dónde una nube de combustible negro fue de amarillo a naranja a negro cuando el combustible fue consumido”.


La evidencia una vez más sugiere que un enorme avión comercial no estuvo involucrado (en el Pentágono), sino más bien algún tipo de misil”, remachando Bunel sus afirmaciones con estas palabras: “La perforación que aparece en la pared ciertamente recuerda a los efectos de las cargas anti-hormigón que yo he podido observar en varios campos de batalla. Estas armas son caracterizadas por su “jet”… este jet atraviesa el hormigón de varios pies de espesor. Pueden perforar hasta cinco paredones de un edificio sin ningún problema”. Lo que daría una satisfactoria respuesta al por qué el “Boeing” atravesó varios anillos del complejo militar. Simplemente, el 757 no pudo haber penetrado en el Pentágono por la configuración del fuselaje de su “nariz”, demasiado flexible para atravesar nada menos que tres anillos de hormigón.

(Fuente: http://agenciaeternity.com/)

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