lunes, 6 de octubre de 2014

ISIS Y LA AGENDA OCULTA DE OBAMA



Los EE.UU. – con el respaldo de los países árabes “moderados” como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Jordania – comenzó a bombardear el territorio de otro Estado soberano, Siria, sin una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU o un argumento plausible sobre su forma de actuar.

En este punto hay que recordar el pacto Briand-Kellogg, un tratado internacional que fue firmado el 27 de agosto de 1928 en París por iniciativa del ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Aristide Briand, y del Secretario de Estado de los Estados Unidos Frank B. Kellogg, mediante el cual los quince estados signatarios se comprometían a no usar la guerra como mecanismo para la solución de las controversias internacionales. Este pacto es considerado el precedente inmediato del artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas, en el que se consagra con carácter general la prohibición del uso de la fuerza.

Cada intervención militar estadounidense en los países musulmanes desde finales de 1970 se ha traducido finalmente en consecuencias negativas “no deseados”, tanto para Washington como para el país de destino. No hay ninguna razón para pensar que la última aventura militar en Oriente Medio del presidente Obama vaya a salir de manera diferente – quizás incluso peor, porque sus objetivos van más allá de lo que se ha anunciado públicamente.

La intención de Obama de llevar su guerra aérea contra ISIS a Siria puede resultar en una grave violación del derecho internacional como he comentado más arriba. El Gobierno de Damasco ha dicho que permitirá a los EE.UU. actuar, pero Washington primero debería haber pedidor permiso para bombardear su territorio.

La Casa Blanca ha indicado que no tiene ningún deseo de pedir autorización. Además, el gobierno ruso, que apoya y suministra armas a Irán y Siria, señaló que cualquier ataque contra Siria necesitaría el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU. De lo contrario, “constituiría un acto de agresión”. También sería bueno recalcar las declaraciones del ministro Walid al-Moallem (ministro exteriores sirio) al canal de televisión ruso RT: “Si los EE.UU. quieren luchar en serio contra el terrorismo del ISIS y otras organizaciones debe empezar a moverse en el marco de las Naciones Unidad, sin excluir a nadie, incluyendo Rusia, Irán y Siria”. “Cualquier violación de la soberanía de Siria es una agresión … esta agresión está claramente definida en el derecho internacional”, dijo Al-Moallem, y señaló que Siria todavía está estirando una mano para la cooperación y coordinación en la lucha contra el terrorismo del Estado islámico en Irak y Siria (ISIS), al-Nusra y otras organizaciones terroristas de acuerdo con la Resolución N ° 2170 de la ONU.

Como ya sabemos, la Casa Blanca ha construido una coalición de 40 naciones aliadas, principalmente de Europa y de Oriente Medio para apoyar esta nueva guerra. Los EE.UU. –como se ha podido intuir ya – no ha invitado ni a Irán ni a Siria a participar.

En su discurso a la nación el 10 de septiembre Obama dijo que el propósito de la misión era “degradar y destruir en última instancia,” el Estado Islámico. Él reveló, “no voy a dudar en tomar medidas contra ISILS (IS) en Siria, así como en Irak”, y subrayó que no habría tropas terrestres estadounidenses. (El gobierno iraquí dice que no quiere más que un número simbólico de soldados estadounidenses en su territorio.) El Pentágono y la CIA se encargarán de los cazas a reacción, bombarderos y aviones teledirigidos. La vigilancia, comunicaciones, inteligencia, capacitación, financiación y probablemente la dirección de la guerra oculta también están en la agenda del Tío Sam.

Sólo hay tres países en Oriente Medio que no están totalmente dentro de la órbita de los Estados Unidos – Irán, desde la revolución de 1979; Siria e Irak, objetivo de bombardeo de cuatro presidentes de Estados Unidos, de dos guerras y años de sanciones asesinas y que curiosamente ahora estaba cada vez más cerca de Irán menguando lazos con su antiguo ocupante.

También se da la circunstancia de que estos tres países no sólo son aliados, sino que Irán e Irak tienen poblaciones chiítas mayoritarias, y Siria está dirigida por un alauita (rama chiíta). Además, los tres están respaldados por Rusia y en ocasiones por parte de China. Los EE.UU. ( en el plano geo-político) y Arabia Saudita con otros países sunitas de la región (en el geo-religioso), están alineados en la búsqueda de derrocar al régimen de Assad y romper sus vínculos con Irán. Los sunitas también copian los esfuerzos de EE.UU. para debilitar la influencia iraní en Irak. Bueno, se me olvidaba … Israel.

Una señal de que la guerra de Obama contra ISIS en Siria podría convertirse rápidamente en una guerra contra el presidente sirio Bashar Assad nos la encontramos con el reciente derribo por parte de Israel de un avión sirio en el interior del territorio ocupado por Israel desde 1967por medio de un misil Patriot financiado por Estados Unidos (esta es la primera vez desde 1980 que la IAF ha derribado un avión sirio). Según Israel, el avión sirio había pasado a 800 metros a su territorio antes de regresar a Siria.

Es lógico pensar que la Casa Blanca utilice esta crisis para lograr objetivos de más largo alcance. Parece probable que en algún momento durante este compromiso para con ISIS, la Casa Blanca desencadenará los perros de la guerra – la oposición “moderada” a Assad – en dirección a Damasco. Obama ya está recuperando alguna influencia en Bagdad, en virtud de su campaña de bombardeos y otras formas de asistencia al nuevo primer ministro Haider al-Abadi, quien reemplazó al derrocado Nuri Kamal al-Maliki, quien culpó a los EE.UU. de alienar a los suníes iraquíes. El debilitamiento de Irán es un proyecto mucho más duro, pero las sanciones estadounidenses han dañado la economía y la posible pérdida de su aliado sirio sin duda reducirá el alcance de Teherán.

El Estado Islámico fue financiado inicialmente por Arabia Saudita pero ahora está ganando alrededor de 3 millones de dólares al día gracias a la venta de petróleo iraquí a precios de descuento en Turquía, al contrabando, al robo y a la extorsión.

Y ya que ha salido Turquía, curiosa la entrevista que Press TV ha realizada a Zayd al-Isa, experto en Oriente Medio que ha hablado sobre la “llamada” del PKK (Partido de los trabajadores del Kurdistán) a todos los combatientes Kurdos para que crucen a Siria y defiendan la ciudad de Kobani contra el avance de los militantes de ISIS:

[…] el objetivo último de Turquía ha sido la inclusión y la cooperación tanto con Arabia Saudita y Qatar para derrocar al régimen sirio. Esa es la máxima prioridad, desestabilizar Irak y debilitar al gobierno iraquí con el objetivo final de crear un gobierno regional en la zona occidental de Irak y también la meta insustituible de Arabia Saudí ha sido el de hacer retroceder dramática y severamente socavar la influencia iraní y es por eso que hemos visto a ISIS siendo armados, financiados y también cómo le han proporcionado apoyo logístico. Y la estrategia de centrarse simplemente en Siria con el fin de derrocar al régimen sirio se han ampliado también a hundir Irak empujando o dar luz verde a ISIS para entrar en Irak y acercarse cada vez más a la frontera con Irán […]

Para acabar hay que hacerse eco de las declaraciones de Abu Muhammed al-Basri (portavoz de la brigada de Abbas): “El Estado islámico es una creación de los EE.UU. y lleva su agenda en la región, especialmente en Irak, con el fin de proteger a Israel”. El portavoz sugirió que la fuerza aérea de Estados Unidos no diferencia entre ISIS y “las fuerzas de la resistencia iraquí”, incluyendo la Brigada Abbas, advirtiendo al gobierno iraquí de la cooperación con las fuerzas extranjeras que no quieren lo mejor para los iraquíes. Él dijo: “Si las fuerzas estadounidenses fueran sinceros acerca de ayudar a Irak, ellos se habrían armado a las fuerzas iraquíes para contrarrestar el Estado Islámico. Los EE.UU. tienen la intención de debilitar a Irak con el fin de intervenir”.

La Administración Obama nunca ha explicado qué entiende por oposición moderada. Hagamos un pequeño resumen: Hay más de 1.500 grupos que participan en la lucha para eliminar al Presidente Assad, según James Clapper, director de inteligencia nacional. A excepción de unas dos docenas de organizaciones el resto son bastante pequeñas. Casi todos los grandes grupos de oposición se componen de extremistas fundamentalistas sunitas. El Estado Islámico es el mayor, seguido del al-Nusra (filial de al-Qaeda en Siria). Estos dos se regirán por la Casa Blanca, pero, evidentemente, no los llamados grupos moderados que han coordinado sus acciones independientes con ISIS o Nusra en el pasado. Las otras grandes organizaciones de lucha se componen de varios grupos de militares yihadistas suníes y el Ejército Libre de Siria (FSA), que ha sido apoyado por Washington desde su creación, junto con otros, pero ya no es una fuerza importante. Muchos miembros de este grupo y de las organizaciones yihadistas han desertado a ISIS.

Sin embargo, otra “organización violenta “, dirigida por una figura oscura que una vez perteneció al círculo íntimo de Osama bin Laden ha sido descubierta recientemente, de acuerdo con el New York Times, 21 de septiembre: “Los funcionarios estadounidenses dijeron que el grupo llamado Jorasán había surgido en el último año en Siria que puede ser el más decidido a golpear a los Estados Unidos o sus instalaciones en el extranjero con un ataque terrorista. Los funcionarios dijeron que el grupo está dirigido por Muhsin al-Fadhli, un alto operativo de Al-Qaeda que, según el Departamento de Estado, estaba tan cerca de Bin Laden que él estaba entre el pequeño grupo de gente que sabía sobre el 11 de septiembre 2001 , antes de que se lanzaran los ataques”.

Los Estados Unidos han estado profundamente involucrados desde finales de 1970 en la manipulación de la política de los gobiernos musulmanes seleccionados para servir a sus propios intereses hegemónicos. A menudo, la táctica es el cambio de régimen a través de una intervención militar directa, como en Irak, Afganistán y Libia, o esfuerzos para derrocar gobiernos mediante el suministro de dinero, armas y otros incentivos a las fuerzas de la oposición, como en Siria. Una consecuencia inevitable de la injerencia estadounidense, incluso cuando parece tener éxito, es que los movimientos yihadistas fundamentalistas se multiplican en tamaño y surgen nuevos focos de conflicto.

Antonio Fernández
(Fuente: http://tonyfdez.blogspot.com.es/)

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