domingo, 7 de septiembre de 2014

¿SE AVECINA UN NUEVO 11-S?



Cuando va a cumplirse en breve el aniversario de los atentados del 11S las señales que presagian un nuevo salto cualitativo en la estrategia del terror parecen estarse multiplicando ante nuestros ojos.

Primero fueron las insidiosas declaraciones de Dick Cheney el pasado mes de junio, anunciando que los E.E.U.U. sufrirán esta década un ataque "mucho más letal" que aquél, especulando incluso con la posibilidad de "alguien" pudiera llevar de contrabando un artefacto nuclear y ponerlo en un contenedor de transporte con destino a Washington”, una posibilidad que justificaría en su opinión el establecimiento de un gobierno militar (durante la Guerra Fría se estableció un mecanismo para para que un “Gobierno interino” -"government in waiting"- pudiera ocupar, si fuera necesario, el lugar del Gobierno convencional).

La Libia "liberada" por la OTAN, epicentro del terrorismo yiha-
dista. Y sus aviones, desapareciendo como por arte de magia.
Recordemos que fue Cheney quien poco antes de septiembre de 2001 presagiaba "un segundo Pearl Harbor". En aquella época, este personaje era vice-presidente en el gabinete Bush y dueño de la Halliburton, corporación petrolera que ganó millones con el petróleo y gas de Afganistán e Irak, después de las invasiones que aquellos atentados "justificaron" (en el orden propagandístico, puesto que nunca hubo pruebas que vinculasen a estos dos países con los ataques del 11S).

Tan magro beneficio económico explica de sobra por qué se permitió el ataque contra Nueva York y Washington. Un nuevo auto-atentado más mortífero aún serviría tanto para dirigir las culpas contra un país enemigo -probablemente Irán- como para establecer un régimen totalitario que recondujese una situación que en estos momentos es absolutamente explosiva, con una facción constitucionalista del ejército norteamericano apoyando la restitución al gobierno de la facultad de emitir moneda, una prerrogativa ilegalmente secuestrada por la Reserva Federal, entidad privada que representa los intereses de la oligarquía financiera.

Tenemos después los secuestros de aeronaves comerciales recientemente ocurridos, que parecen posibilitar una reedición del "modus operandi" que vimos el 11-S. Tras el extraño ensayo (al igual que el falso crimen de Woolwich el año pasado fue un ensayo para las mediáticas decapitaciones del E.I.L.L.) que fue la desaparición del vuelo MH-370 de Malasyan Airlines, el caos desatado en Libia tras el derrocamiento de Gadaffi ha posibilitado la desaparición de varios aviones en el aeropuerto de Tripoli. Fuentes anti-terroristas norteamericanas se han apresurado en especular con un más que probable uso de dichas aeronaves como "misiles  guiados gigantes", que podrían utilizarse contra ciudades, yacimientos petrolíferos u objetivos militares.

Como en un "Harlem Shake", Mc Cain "con los terroristas":
"el patatas" se codea con el portavoz de Al-Nusra en Siria.
La atribución inmediata de estos ataques, de producirse, recaería sobre el E.I.L.L., una marioneta enormemente útil en su función de enemigo prefabricado, como en su momento lo fuera Al-Qaeda. El siempre perspicaz Thierry Meyssan ha documentado como John McCain -candidato republicano a la presidencia en 2008  y teórico rival de Obama- ha estado detrás de la constitución del Califato, como en su momento lo estuvo de las llamadas "primaveras árabes" en Libia y Siria. Conociendo el siniestro "curriculum" del personaje -el senador McCain preparó el fallido golpe de Estado contra el presidente constitucional Hugo Chávez, en Venezuela; el derrocamiento del presidente constitucional Jean-Bertrand Aristide, en Haití; el intento de derrocamiento del presidente constitucional Mwai Kibaki, en Kenya; y, más recientemente, el derrocamiento del presidente constitucional de Ucrania, Viktor Yanukovich- uno no puede dejar de preguntarse en qué medida su imagen pública permite al maquiavélico McCain actuar como un agente encubierto de la política exterior norteamericana, repartiéndose con Obama los papeles de "poli bueno" y "poli malo".

(posesodegerasa)

McCain, reunido hace un año con Abu Bakr al-Bagadadi, máximo dirigente
del EILL. Una imagen que desmiente toda la retórica anti-islamista de EEUU.

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