jueves, 25 de septiembre de 2014

¿QUIÉN DESEA LA GUERRA?



Sin la financiación que las sostiene, las guerras no serían el fabuloso negocio que son.

Existe una Élite en la sombra cuyos cuerpos y cuentas engordan en la misma proporción en que se derrama la sangre humana. Pero no materializaría sus propósitos sin movilizar millones de voluntades.

Las tensiones y los conflictos que se nos presentan como justificación de las guerras son ilusiones, meras puestas en escena que obedecen a los obscenos intereses de los mercaderes de la muerte. Desde la voladura del "Maine" en 1898 hasta el terrorismo-espectáculo en horas de máxima audiencia de nuestro tiempo, las falsas banderas y la manipulación provocan el irreflexivo apoyo de las masas aborregadas a sus sangrientas campañas, monstruosos asesinatos en masa que pocos cuestionan.

Hoy sabemos que la banca sionista internacional y la mafia petrolera tejana -los mismos Bush, Thyssen y Rothschild que siguen determinando el curso de la geopolítica mundial- prestaron enormes sumas de dinero a Adolf Hitler, sumas sin las cuales no hubiera sido posible financiar la guerra (además, el combustible que necesitaban las campañas-relámpago del Führer fue comprado a las empresas de la familia Rockefeller). ¿No es llamativo que los mismos nombres aparezcan década tras década interesados en la guerra?

Esta oligarquía es la dueña de los grandes medios de comunicación, cuya versión de la realidad obedece siempre a sus intereses. Sus mentiras han derrocado gobiernos y arruinado países, pero de eso no nos informan. Han devuelto Iraq y Libia a la edad media, han apuntalado en el poder a los mismos talibanes que decían combatir en Afganistán y han creado un nuevo enemigo a la medida en Siria para poder invadirla con la excusa de un "caballo de Troya" cuyo nombre inicial, ISIS, corresponde justamente a las siglas de los servicios secretos de inteligencia israelíes (Israel Secret Intelligence Service).

Son los mismos señores de la guerra que tensan la cuerda del equilibrio de fuerzas entre naciones a costa de la paz, el anhelo de convivencia y la esperanza en el futuro de la humanidad. Nos han devuelto a las pesadillas de aniquilación de los tiempos de la Guerra Fría y podrían desencadenar una nueva Guerra Mundial cuya cosecha de espanto y muerte contemplarían con frialdad desde sus búnkeres, amparados en la solidez de sus refugios, sus bancos de semillas y sus reservas de energía, alimento y codicia.

Son los mismos hipócritas que dicen defender la salud de la población con su lucrativa guerra contra drogas a cuyos beneficios económicos no hacen asco alguno, mientras nos envenenan con otras drogas farmacéuticas, fluorización del agua, chemtrails y pandemias importadas cuyo remedio luego nos venden mientras llevan décadas planeando la reducción de la población de un planeta que creen suyo.

Este blog nació para denunciar la inhumanidad de quienes han construido un mundo así, un Orden Mundial que solo es nuevo en la mente de quienes han olvidado el feudalismo, la esclavitud, las guerras de exterminio del pasado, ... Se suceden los años, los gobiernos, ... y el mundo sigue balanceándose al borde de un abismo sin vuelta atrás. Aquellos a quienes las guerras benefician están dosificándonos un Apocalipsis que es necesario denunciar, porque nos va la vida en ello, la nuestra y la de nuestros descendientes.

Otro mundo no solo es posible, sino que, llegados aquí, es estrictamente imprescindible.

Porque el que estamos viviendo es insostenible.

Si aceptamos la guerra, no habrá futuro.

Y si queremos que exista un futuro, debemos empezar a invertir en la paz.

Debemos aceptar que la destrucción de quienes nos dicen que son nuestros enemigos es una trampa.

"A mí ningún vietnamita me ha llamado negrata" dijo Cassius Clay cuando pretendieron enviarlo a luchar al Sudeste asiático en nombre de un sistema ajeno a su sentido de la decencia.

Mis enemigos son quienes pretenden ejercer de amos del mundo, quienes me obligan a publicar entradas que parecen una invitación al miedo y a la desesperanza, cuando lo que quisiera es no encontrar motivo para ejercer la contrainformación.

Y esos miserables, además de poder ilimitado y nula responsabilidad, tienen nombre y rostro.

Ojalá llegue el día en que hayan de responder de sus crímenes.

La historia les maldecirá.

Hasta entonces, les escupo mi desprecio a la cara.

(posesodegerasa)

1 comentario:

  1. Opino igual que tu, las guerras siempre son un sinsentido para la mayoria aun asi participan engañados. Muchas veces comento con mis amigos la idiotez de una guerra, les pongo el ejemplo de "Si tu mejor amigo vive en el pueblo de al lado y su padre y el tuyo se pelean terminan mandandote a ti a darte de golpes con tu mejor amigo". El truco es no participar pero viendo la estupidez reinante eso es imposible. Saludos!

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