viernes, 12 de septiembre de 2014

LA MANO QUE MUEVE AL CALIFATO ISLÁMICO (1ª parte)


El terrorismo moderno es un fenómeno que no se entiende sin el efecto amplificador de los medios de comunicación. Su meta final es incidir en la opinión pública, creando respuestas que pueden ir desde el primario respaldo a una política militarista concebida como único dique de contención frente a la barbarie hasta el terror puro y duro. Ahora que, fracasado el intento de hacer de Boko Haram el relevo de Al Quaeda, los medios han encontrado un espantajo eficaz en el llamado E.I.L.L. o I.S.I.S. (según tomemos sus siglas en inglés o en castellano) es un buen momento para tomar conciencia de cómo nos hallamos ante un nuevo Frankenstein prefabricado por aquéllos que sacarán tajada, una vez más, de la excusa que este pseudo-estado les facilita para intervenir militarmente en el hervidero de Oriente Medio.

Todo comenzó con el derrocamiento de Muammar Gaddafi en 2011. Las fuerzas insurgentes que, con el apoyo financiero de la CIA y militar de los bombardeos de la OTAN, acabaron con el estado más próspero de Africa -según datos de la propia ONU- incluían elementos yihadistas vinculados a Al-Qaeda que habían luchado contra las tropas aliadas en Irak, tal como reconoció su propio líder.

Con la ayuda de la inteligencia de los Estados Unidos, la OTAN y apoyo aéreo, los rebeldes libios capturaron a Gaddafi y sumariamente lo ejecutaron en la calle, gritando en todo momento con entusiasmo "Alá Akbar". Para los ilusos que se habían creído la versión oficial (según la cual esos rebeldes eran combatientes de la libertad y su objetivo consistía en establecer una democracia liberal en Libia), este fue el principio del fin de sus ilusiones.

En 2010, antes de la intervención respaldada por Estados Unidos y la OTAN, Libia tenía -según el ranking del Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas- el más alto nivel de vida de Africa. Sin embargo, en los años posteriores al golpe, el país se sumió en el caos, con el aumento rampante del extremismo y la violencia (Libia es ahora considerada ampliamente como un Estado fallido, si bien los mismos medios que apoyaron en su momento el derrocamiento de Gadaffi -"El País", sin ir más lejos- se guardan mucho de facilitar información alguna sobre esto).

Ahora bien, después que Gaddafi fue derrocado, los arsenales libios fueron saqueados, y grandes cantidades de armas enviadas por los rebeldes libios a Siria. Las armas, que incluían misiles antitanques y antiaéreos fueron introducidas de contrabando a Siria a través de Turquía, un aliado de la OTAN. The Times of London, reportó sobre la llegada del cargamento el 14 de septiembre de 2012. (Otra confirmación se halla en este artículo del NYT). Esto ocurrió tan solo tres días después de que el embajador Chris Stevens hubiera sido asesinado durante el ataque a la embajada de Estados Unidos en Bengasi. Chris Stevens había servido como enlace del gobierno de Estados Unidos con los rebeldes libios desde abril de 2011, aunque parece ser que sus jefes no acababan de estar convencidos de su lealtad, por lo que su eliminación despejó un posible problema futuro.

Mientras que una gran atención de los medios se ha centrado en el hecho de que el Departamento de Estado no proporcionó la seguridad adecuada al consulado, y que -deliberadamente- tardó en enviar ayuda tras el comienzo del ataque, el ganador del Premio Pulitzer, el periodista Seymour Hersh, publicó un artículo en abril de 2014 que expone un acuerdo clasificado entre la CIA, Turquía y los rebeldes sirios para crear lo que se conoce como una "línea de ratas". La "línea de ratas" fue la red secreta utilizada para canalizar armas y municiones procedentes de Libia, a través del sur de Turquía y a lo largo de la frontera con Siria. El financiamiento fue proporcionado por Turquía, Arabia Saudita y Qatar.

Con Stevens muerto, toda la información acerca de la participación directa de Estados Unidos en ese cargamento de armas quedó sepultada, y Washington seguiría afirmando que no habían enviado armamento pesado a Siria. Fue en este momento que los combatientes yihadistas procedentes de Libia comenzaron a inundar Siria.

Y no sólo los militantes de bajo nivel. Muchos eran comandantes experimentados que habían luchado en varios teatros.

Los EE.UU. y sus aliados estaban ahora totalmente centrados en derribar el gobierno de Assad en Siria. Al igual que en Libia, este cambio de régimen debía ser enmarcado en términos de derechos humanos, y ahora el apoyo abierto comenzó a complementar a los canales secretos. La creciente presencia yihadista fue barrida bajo la alfombra y se encubrió.

Sin embargo, a medida que los rebeldes iban adquiriendo fuerza, los informes de los crímenes de guerra y atrocidades que se estaban cometiendo comenzaron a crear ciertos problemas de relaciones públicas para Washington. Luego se convirtió en una política estándar el insistir en que el apoyo de Estados Unidos sólo se estaba dando a aquellos que ellos denominaban fuerzas rebeldes "moderadas".
Esta distinción, sin embargo, no se basaba en absoluto en la realidad.

En una entrevista concedida en abril de 2014, el comandante de la FSA Jamal Maarouf admitió que sus combatientes realizan regularmente operaciones conjuntas con Al-Nusra. Al-Nusra es la rama oficial de Al-Qaeda en Siria. Esta declaración se valida aún más en una entrevista concedida en junio de 2013 por el coronel Abdel Basset Al-Tawil, comandante del Frente Norte de la FSA. En esta entrevista analiza abiertamente sus lazos con Al-Nusra, y expresa su deseo de ver a Siria gobernada por la "Sharia" (la rigurosa ley islámica que ha devuelto a países como Afganistán o el Yemen a la Edad Media).

¿Rebeldes moderados? Bueno, esto es complicado. No debería realmente sorprendernos. Reuters había informado en 2012 que la FSA estaba dominada por extremistas islámicos, y el New York Times había reportado el mismo año que la mayoría de las armas que Washington estaba enviando a Siria estaban terminando en manos yihadistas. Durante dos años, el gobierno de Estados Unidos sabía que eso estaba sucediendo, pero siguió haciéndolo.

Y los lazos de la FSA con Al-Nusra son sólo el comienzo. En junio de 2014 Al-Nusra se fusionó con ISIS en la frontera entre Irak y Siria.

Así que como reseña, la FSA está trabajando con Al-Nusra, Al-Nusra está trabajando con ISIS, y EE.UU. ha estado enviando dinero y armas a la FSA a pesar de que sabe desde 2012 que la mayoría de estas armas terminan en las manos de los extremistas. Haga los cálculos.

En ese contexto, los ataques con gas sarín de 2013, que según quedó demostrado, fueron cometidos por los rebeldes sirios, tienen mucho más sentido ¿no? Y como si no hubiera sido suficiente que los investigadores de la ONU, los investigadores rusos y el periodista ganador del Premio Pulitzer, Seymour Hersh, todos, señalaran que los culpables del crimen habían sido apoderados de Washington, los propios rebeldes amenazaron a Occidente, afirmando que expondrían lo que realmente había sucedió si no se les suministraba más armamento avanzado en el transcurso de un mes.

Por cierto, esto también explica por qué Washington decidió entonces atacar a Rusia seguidamente.

Esta amenaza fue hecha el 10 de junio de 2013. En lo que sólo puede ser descrito como una "coincidencia" asombrosa, tan sólo nueve días después, los rebeldes recibieron su primer envío oficial de armamento pesado en Alepo.

Después del segundo fiasco del gas sarín, que también quedó expuesto (motivo por el cual fracasaron en recibir el apoyo público para los ataques aéreos), EE.UU. ha seguido incrementando el entrenamiento y el apoyo a los rebeldes.

En febrero de 2014, Haaretz informó que EE.UU. y sus aliados en la región, Arabia Saudita, Jordania e Israel, estaban en el proceso de ayudar al plan de los rebeldes sirios y preparando un ataque masivo en el sur. Según Haaretz, Israel también había prestado asistencia directa en las operaciones militares contra Assad cuatro meses antes.

Luego, en mayo de 2014, el PBS hizo correr un informe que contenía una entrevista a los rebeldes que habían sido entrenados por EE.UU. en Qatar. De acuerdo con esos rebeldes, estaban siendo entrenados para acabar con los soldados que habían sobrevivido a los ataques.

"Nos entrenaron para emboscar a los vehículos del régimen o enemigos y cortar el camino", dijo el luchador, quien se identificó sólo como "Hussein". "También nos capacitaron sobre cómo atacar a un vehículo, asaltarlo, recuperar información sobre armas y municiones, y la forma de acabar con los soldados aún vivos después de una emboscada."

Se trata de una violación flagrante de las convenciones de Ginebra. También va en contra de la estrategia militar convencional. En la estrategia militar convencional, los soldados saben que es mejor dejar a los heridos, porque esto termina costando más recursos al enemigo. La ejecución de soldados enemigos capturados es el tipo de táctica utilizada cuando se quiere sembrar el terror en los corazones de los enemigos. También resulta ser un procedimiento operativo estándar del ISIS.

ÉSTA ES UN TÁCTICA TERRORISTA

Un mes después de este informe, en junio de 2014, ISIS hizo su entrada dramática, cruzando la frontera con Siria hacia Irak, capturando Mosul, Baiji y casi llegando a Bagdad. Internet fue repentinamente inundada con material sobre los tiroteos, marchas de la muerte a gran escala, y las fosas comunes. Y por supuesto, todo soldado iraquí capturado era ejecutado.

Cantidades masivas de material militar estadounidense fueron incautados durante esa operación. ISIS tomó camiones enteros de Humvees, se hizo de helicópteros, tanques y artillería. Ellos mismos se fotografiaron, se filmaron y promocionaron lo que estaban haciendo en las redes sociales, y sin embargo, por alguna razón, Washington ni siquiera INTENTÓ detenerlos.

La doctrina militar de EE.UU. exige claramente la destrucción de equipos y suministros cuando las fuerzas aliadas no pueden evitar que caigan en manos del enemigo militar, pero eso no sucedió aquí. A ISIS se le permitió llevar este equipo fuera de Irak y a Siria sin trabas. El ejército de Estados Unidos contaba con los medios para atacar estos convoyes, pero no movió un dedo, a pesar de que había estado lanzando ataques con aviones no tripulados en Pakistán esa misma semana.

¿Por qué harían eso?

Aunque Obama desempeña el papel de un presidente débil, indeciso y liberal, y mientras los expertos de la derecha se han divertido un montón con esa imagen, eso es sólo una fachada. Algunos presidentes, como George W. Bush, se basan principalmente en la agresión militar abierta. Obama hace el mismo trabajo, pero prefiere hacerlo por medios encubiertos. No es realmente sorprendente teniendo en cuenta el hecho de que Zbigniew Brzezinski fue su mentor.

Los que conocen su historia recordarán que Zbigniew Brzezinski estaba directamente implicado en la financiación y provisión de armas a los extremistas islámicos en Pakistán y Afganistán con el fin de debilitar a los soviéticos. Por cierto Osama bin Laden fue uno de estos anti-soviéticos "luchadores por la libertad" que EE.UU. financió y armó.

(Fuente: http://es.sott.net/)

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