lunes, 7 de julio de 2014

JUAN CARLOS DE BORBÓN COLABORÓ ACTIVAMENTE EN LOS NEGOCIOS DE IÑAKI URDANGARÍN


Si lo novelara Mario Puzo dirían que esas cosas
solo pasan en las ficciones sobre la Mafia.
Invitó a Paco Camps y Rita Barberá a la Zarzuela para cerrar el “negocio” con Urdangarín, que le esperaba en una sala contigua, se entrevistó personalmente con el presidente del BBVA, Francisco González y con el de Iberostar, Lottusse y Camper, Miguel Fluxá y envió emisarios para negociar con directivos de esas empresas y de otras como Mutua Madrileña, logró apalabrar un patrocinio del rey Abdulá y del príncipe Salman (Arabia Saudita) por 110 millones de euros y metió a sus 3 hijos (Elena, Cristina y el hoy rey Felipe VI) y a su esposa (Sofía de Grecia) en el “sindicato”. La gigantesca mentira con que se ha construido el “caso Urdangarín” para separar del mismo a Juan Carlos de Borbón sonrojaría a cualquier jurista o estudiante de derecho, pues la catarata de pruebas, indicios y alertas son de tal calibre que avergüenzan por la escasa consistencia y el enorme infantilismo del engaño. Diego Torres, el colaborador más cercano del yernísimo, lo cuenta en el libro “Urdangarin y la Copa América”, publicado con pseudónimo en Canadá, y en el cual se dice textualmente:

Una sustanciosa crónica que
en España nadie publicará 
“Los documentos incorporados al sumario también nos han permitido saber que el rey llegó a invitar a Francisco Camps y Rita Barberá a una reunión con Urdangarin en el palacio de La Zarzuela. Y, por supuesto, sabemos que había hablado infinidad de veces con Camps en relación a la celebración de la Copa América en Valencia. Los documentos muestran más allá de toda duda que el rey estaba al corriente y que realizó diversas gestiones para conseguir el dinero necesario para Ayre. Los correos confirman, por ejemplo, que sostuvo reuniones con el director del proyecto, que envío emisarios a hablar con empresas como Camper y que él se encargaba personalmente de hablar con el presidente del BBVA. Finalmente el rey consiguió apalabrar un patrocinio de 110 millones de euros para el equipo. Si no se materializó finalmente fue sólo porque la celebración del evento acabó alejándose de España”.

Y añade: “Pero no sólo es el rey quien aparece en esos correos. Los documentos incluidos en el sumario muestran que la infanta Cristina conocía también el proyecto, hacía de intermediaria en algunas gestiones del rey y que tenía previsto un cargo en el equipo. Más aún, la infanta Elena también había dado su aprobación a participar en el proyecto y el propio príncipe Felipe aceptó la presidencia de honor y figuraba en el organigrama que se presentó a los medios de comunicación”. ¿Hubo contraprestación económica o algún otro tipo de dádiva a cambio? es la pregunta que ningún juez podrá formular al hoy rey, beneficiario de la inviolabilidad -en la práctica, el permiso para delinquir- que le concede la Constitución.

Noos vamos a forrar, amiguito.
NEs lo que tiene la "justicia igual para todos" de la monarquía bananera que llamamos España: el actual Rey, inimputable, su antecesor forrado aforado, el único juez que se ha atrevido a tratar a la infanta Cristina como a un ciudadano más sufriendo el linchamiento judicial y mediático más enconado que recordamos, y el resto de la disfuncional "famiglia" mirando hacia otro lado como si la cosa no fuera con ellos.

Como el pescado, este país empezó a pudrirse por la cabeza.

(Fuente: http://www.espiaenelcongreso.com/)

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