miércoles, 2 de julio de 2014

CISJORDANIA Y GAZA: CRÓNICA DE UNA REPRESALIA ANUNCIADA



De nuevo, la tensión estalla en Palestina bajo una excusa que apesta a "falsa bandera" a distancia: el secuestro y posterior asesinato de tres jóvenes israelíes, un triste desenlace para un guión anticipado casi literalmente por el jefe del Mossad, Tamir Pardo, quien apuntaló su exigencia de mano dura con los activistas palestinos planteando al gobierno de Netanyahu la posibilidad de que fueran secuestrados civiles israelíes.

“¿Qué haríais si dentro de una semana tres jovencitas de catorce años fueran secuestradas en los asentamientos?”; “¿Diríais que los palestinos respetan la ley y que debemos liberar a los terroristas?” fueron sus palabras textuales, recogidas incluso por el diario israelí "Haaretz". Pues bien, en el plazo de exactamente una semana tras su intervención ante el gabinete de seguridad del gobierno se producía el secuestro de los tres jóvenes hallados muertos al noroeste de Hebrón anteayer lunes.

Naftalí Fraenkel, Gilad Sahar y Eyal Yifrah, oportunas víctimas propiciatorias
de la política represiva de Netanyahu. 

Aún más sospechoso es que una acción tan injustificada tenga lugar justo el mismo día que Hamás -a quien el gobierno de Netanyahu culpa del secuestro- y Al Fatah hayan llegado a un acuerdo que pone fin a siete años de división en el seno de la Autoridad Nacional Palestina. Todo lo sucedido parece una excusa para destruir el gobierno unitario logrado por los palestinos.

Hamás está catalogada como organización terrorista por la misma U.E. que apoya a los golpistas nazis en Ucrania, así como -por supuesto- por los E.E.U.U. que han utilizado sucesivamente a Al Qaeda y al EIIL en su empeño por balcanizar Mesopotamia.

Ya durante el secuestro el ejército israelí emprendió acciones de búsqueda y hostigamiento a los pobladores palestinos de Hebrón, en un operativo que ha incluido el allanamiento de 1300 domicilios privados, y que se ha saldado con la muerte de seis palestinos -incluidos dos menores-, 118 heridos y 471 detenidos. A su vez, la confirmación de la muerte de los tres jóvenes israelíes ha desatado la consabida represalia a sangre y fuego de Israel, con el bombardeo de Gaza por tierra, aire y mar, y la exigencia de la población israelí de venganza, que hace presagiar un recrudecimiento de la situación en breve.

(posesodegerasa)

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