viernes, 20 de junio de 2014

FELIPE VI, BALANCE DE UNA PROCLAMACIÓN




Si lo sucedido ayer en Madrid es un indicador de por dónde van a ir las cosas (no digo los tiros para no ser gafe) con el heredero del cortijo, no es nada arriesgado prever que tendremos más de lo mismo: discursos grandilocuentes y absolutamente desconectados de la realidad, divorcio entre la calle y la Casta política -arracimada en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo como piojos en costura- y represión de cualquiera que se atreva a ejercer su sacrosanto derecho a la disidencia.



La capital del Reino amanecía tomada por las llamadas "fuerzas del orden" (totalitario), encargadas de que nada ni nadie pudiera amargar la fiesta del "Pre-parado" (Pre: anterioridad; parado: que pierde el empleo, ¡que sabio es el lenguaje!), que en vez del anhelado baño de multitudes tuvo paseíllo por unas calles semi-desiertas por las que en vez de aclamarle enfervorizados súbditos le miraban cual rareza turistas admirados de los anacronismos que se gasta el personal por aquí. La comparativa entre el deslucido sarao de ayer y las multitudinarias Marchas por la Dignidad del 22-M es todo un indicador de que la ciudadanía empieza a tener claras las prioridades.


La borbónica incoherencia, que al parecer va con los genes, afloró ayer en toda su magneficencia, dado que mientras el nuevo Rey proclamaba su voluntad de serlo de todos los españoles, los osados que en las calles exhibían emblemas republicanos eran identificados, zarandeados o detenidos sin contemplaciones, en un ejercicio de represión "old fashioned" que ha llegado al extremo de retirar banderas tricolores de domicilios particulares. Todo un ejemplo de respeto a las libertades reconocidas por la misma Constitución de la que se supone que emana la discutible legitimidad del feliz heredero.


Evidentemente, solo tienen derecho a mostrar sus sentimientos los adeptos al Régimen, mientras que a los disidentes se les ha transmitido bien clarita la actitud de silencio, sumisión y acatamiento que se espera de ellos. El artículo 21 de la Constitución, que establece "Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa." fue vulnerado en un ejercicio de fascismo por el que quien haya tomado la decisión debería ser fulminantemente cesado ... o cesada, dada que las competencias de orden público en la Comunidad de Madrid corresponden a la nefasta CristiNAZI-fuentes.



La servil unanimidad de los medios ensalzando la hortera, deslucida y previsible ceremonia contrasta con la indiferencia de los madrileños, resignados a ver su ciudad tomada por uniformados en lo que parece a todas luces un estado de excepción camuflado. El apego de los regímenes totalitarios por los desfiles, la exhibición de símbolos y la sobredosis de culto a la personalidad nunca ha estado más distanciado del sentir general. Felipe VI es visto, en el mejor de los casos, como un mal menor, una alternativa al guerracivilismo o al desorden, y en el peor, que coincide con el más realista, como una imposición que confirma lo que ya hace 2000 años el perspicaz Polibio sentenció acerca de los hispanos, "pueblo en que los muertos gobiernan a los vivos".


Sabiamente, el pueblo ha entendido que haya mucho que celebrar, y ha ignorado las babosas invitaciones a manifestar su adhesión al sistema medieval que les niega la dignidad de ciudadanos a cambio de hundirles en un feudal pasado de súbditos. Al nuevo señor de horca y cuchillo le ha llegado regalado el trono. Otra cosa sería si tuviera que ganárselo. No hay motivos para el júbilo, pero sobran para la jubilación.


(posesodegerasa)

1 comentario:

  1. Más de lo mismo ,una timo cracia al estilo tirano . SEGUIRAN ROBANDO al pueblo , cegado por la ilusión de mágia esquizofrénica de la España profunda . Malos tiempos vienen para el pueblo. Saludos J T orrent

    ResponderEliminar