domingo, 22 de junio de 2014

EL ESTADO ISLÁMICO DE IRAK Y LEVANTE, NUEVA FRANQUICIA DE LA C.I.A.



Si uno se pone a recapitular los logros militares de los E.E.U.U. en sus campañas en Oriente Próximo, ya sea las realizadas mediante invasiones sobre el terreno (Iraq, Afganistán, ...), ya sea las promovidas mediante revueltas "espontáneas" -en realidad, confiadas a mercenarios entrenados y financiados por la CIA (Libia, Egipto, Siria, ...)- se encuentra con la extraña paradoja de que el acoso y derribo de regímenes laicos de países ricos en oro, petróleo, gas u otras materias primas ha servido, indefectiblemente, para allanar el acceso al poder de grupos islámicos radicales. La llamada "guerra contra el terror" ha consistido, esencialmente, en hacerle el trabajo sucio a Al Quaeda, a los Hermanos Musulmanes, y a otros movimientos de parecida índole, que han sumido a sus respectivos países en el caos, las matanzas y un rigorismo musulmán que aterra a muchos de sus correligionarios.

En términos de inteligencia militar (término autocontradictorio, que decía Groucho Marx) cada movimiento militar norteamericano ha empeorado -aparentemente- las cosas para los intereses occidentales. La única lectura lógica de esta sucesión de chapuzas estratégicas es que, o bien todas estas campañas hubieran debido ser descartadas antes de iniciarse o bien la atomización de los estados que han sido laminados en los últimos doce años era un objetivo en sí mismo, directamente buscado o inevitablemente asociado a una orwelliana lógica de guerra que hace de cada campaña un negocio sucio pero lucrativo, y que pone en evidencia el alza de los precios del petróleo producia a rebufo de los éxitos yihadistas en Iraq, país donde, por cierto, Al Quaeda no tenia presencia alguna antes de la invasión norteamericana.

Esta lectura queda reforzada si consideramos lo que tiene Al Quaeda de caso paradigmático de "disidencia controlada" llevada al terreno bélico: creada por la CIA para hostigar a la URSS en Afganistán ha sido el "archienemigo" al que culpar de todos los atentados que sirvieron de excusa para las campañas militares de Oriente Medio, empezando por los autoatentados contra las Torres Gemelas de 1993 y 2001, lo cual no obsta para que la inteligencia norteamericana haya seguido usando al supuesto enemigo en escenarios como Libia o Siria.

Además de la fabricación del Mal que luego iba a combatir en unos escenarios y apoyar en otros, los E.E.U.U. se cuidaron de poner rostro al infame enemigo: el de su agente y aliado Osama Bin Laden, al que finalmente "retiraron de circulación" con hollywoodiense épica, obviando el pequeño detalle de que su salud ya le había hecho reunirse con Alá diez años antes (veáse mi artículo "Las tres muertes de Osama Bin Laden").

Agotado el modelo Al Quaeda, los intereses geoestratégicos norteamericanos necesitan de nuevos archienenmigos que usar a conveniencia, papel que en Africa proporciona el fantasmal Boko Haram y en el Mediterráneo Oriental un nuevo "espantajo" que se ha presentado en sociedad como "Isis" (Islamic State of Irak and Siria) o "Estado Islámico de Iraq y el Levante" (EIIL), rebuscados nombres que suenan  a invento occidental, con el particular regusto esotérico que da la referencia a la egipcia Isis, equivalente a la Isthar babilónica y a la Lilith judía ("alguien" ha querido jugar con conocimientos cabalísticos, mitológicos y astrológicos).

La nueva encarnación del mal se asienta sobre un territorio de enorme extensión, que va desde los suburbios de la martirizada Alepo hasta las afueras de Bagdag, e incluye ya a la segunda ciudad en importancia de Iraq, Mosul. La retirada del ejército norteamericano de aquel país, unido a la inoperancia del ejército iraquí, mal dirigido por oficiales chiíes (el EIIL es de orientación sunnita radical), ha servido para poner en manos de los islamistas no solo las armas abandonadas por el invasor, sino recursos petrolíferos insospechados. A diferencia de otros grupos terroristas, el EIIL se asienta sobre una zona en la que actúa como estado, administrando justicia, proporcionando servicios básicos, recaudando impuestos e imponiendo un adoctrinamiento rigorista que tira de espaldas. Las espeluznantes imágenes difundidas via Internet que estos dias pasados hemos visto en los telediarios, con ejecuciones sumarísimas de policías y soldados iraquíes (se habla del asesinato de 1700 personas) han sido la carta de presentación de un nuevo archi-enemigo a la medida, cuya aparición hace imprevisible el pensar en qué futuro inmediato espera a la zona en que opera.

Si el Afganistán de los talibanes es un narco-estado sostenido por el tráfico de opio (que luego la CIA distribuye y comercializa), el recién nacido Califato de Iraq y Levante representa la absoluta novedad de una potencia petro-terrorista incubada al abrigo de una "guerra contra el terror" en que, si ha habido una constante por parte de los E.E.U.U., ha sido la de las continuas mentiras suministradas a la opinión pública mundial. ¿Será esta nueva creación de la CIA la excusa para una intervención militar directa en una Siria que, de nuevo, ha respaldado en las urnas al presidente Asad?

(posesodegerasa)

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