jueves, 22 de mayo de 2014

10 RAZONES POR LAS QUE VOTAR EL DOMINGO



1.- Para poder elegir al grupo de privilegiados que, con una dedicación mínima, pero con toda clase de prebendas, complementos y dietas, encarnarán el papel de actores en una farsa que esconde la triste realidad de que las decisiones realmente trascendentales seguirán siendo tomadas por poderes fácticos completamente ajenos a todo control democrático.

2.- Para perpetuar un sistema de listas cerradas, presión política de "lobbies", corrupción, blindaje de los políticos mediante su injustificable condición de aforados, indultos mafiosos, cuentas en Suiza, rescate de bancos quebrados con dinero público sin ninguna depuración de los (ir)responsables de la situación, y distanciamiento de la Casta respecto a la gente de a pie (tú y yo, sin ir más lejos).

3.- Para que los temas literalmente vitales (transgénicos, chemtrails, intervenciones neocoloniales en el tercer mundo o en Ucrania, etc.) sigan siendo escamoteados al debate público y decididos en la sombra por la Élite globalista.

4.- Para consolidar la pérdida de soberanía nacional, económica y moral, respaldar la sumisión europea al dictado de los bancos alemanes y alejar todo lo posible la toma de decisiones de unos ciudadanos cuya soberanía es una mera -e insustancial- apariencia.

5.- Para confirmar la supremacía del mercado sobre las personas, del beneficio sobre la humanización, de la codicia sobre la cooperación y de la economía sobre la cultura.

6.- Para respaldar el proyecto nazi de una unidad europea  bajo el dictado "de facto" del IV Reich, siendo el papel de los países mediterráneos y Portugal el de meros "pigs", comparsas al servicio de intereses foráneos. Al menos esa jerarquía es una forma de orden, virtud por antonomasia de la "gente de bien" ("Prefiero la injusticia al desorden", escribió Goethe).

7.- Para dar un espaldarazo a una política económica que se resume en privatizar todo lo que de beneficios y socializar todas las pérdidas, y que tan solo el año pasado puso en la calle a 50.000 familias en España.

8.- Porque te han dicho que "el que no vota no tiene derecho a quejarse" (y a lo peor hasta te lo has creído), conclusión improvisada sobre una absoluta ausencia de razonamiento previo, y que oculta zorrunamente una serie de premisas absolutamente frustrantes:

- Al final tendrás motivo para quejarte. Estás abocado a la decepción y se cuenta con que lo aceptes resignadamente. Como eres lerdo, no votas para que se gestionen eficazmente los intereses de todos, votas sólo por tu absurda aspiración a estar legitimado en tus quejas.

- Quieren que pienses que tu participación en un plebiscito cada cuatrienio (que constituye un derecho y no un deber) es lo que te da voz, cuando en realidad la política del "vota y calla" te la niega (y, si el que vota no logra nada con quejarse, y el que no, carece de legitimidad para hacerlo, el poder queda al margen de toda crítica). Que pagues impuestos no te da derecho a quejarte. Que te afecten las mentiras y las decisiones del gobierno no te da derecho a quejarte. Ellos son quienes te otorgan -o te niegan- la libertad de expresarte.

Si no es una forma de totalitarismo, se le parece bastante.

9.- Para que la globalización siga siendo un sistema esclavista de producir barato para vender caro, las empresas se deslocalicen y la desregulación empresarial facilite las trampas y la picaresca.

10.- Para que las posibles mejoras del sistema, como la democracia directa -que el nivel tecnológico alcanzado por nuestro mundo hace ya posible- sea ignorado o postergado en un nuevo ejercicio de "lampedusismo" ("que todo cambie para que todo siga igual").

Si alguna de estas diez razones te ha convencido, debes acudir a las urnas el domingo, pero no a las de los colegios electorales, sino a las del cementerio, a preguntarte qué estás haciendo con los derechos que otros conquistaron para tí y que estás dejando perder con tu desidia.

(posesodegerasa)

1 comentario:

  1. Razón número 11 para ir a votar el domingo: perpetuar un sistema de absurda competición en el que se enmascara la auténtica naturaleza y finalidad del hombre -la felicidad- tras burdos y egoístas intereses económicos. Votar en un sistema tan rematadamente corrompido no significa preocupación por la mejora de las condiciones sociales, sino pelear por intentar conseguir un trocito del pastel, por alcanzar unicamente las pretensiones individuales. Esto no es más que un alarde de la soledad del individuo, en detrimento del calor humano que se respira en una verdsdera comunidad.

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