miércoles, 5 de marzo de 2014

EMPLEO A CUALQUIER PRECIO



Hace unos años Jordi Galcerán escribió una obra de teatro, "El método Grönholm", en que presentaba la lucha sin cuartel a que se veían sometidos los aspirantes a un empleo de ejecutivo que tenían que competir entre sí. Su argumento, trasladado al cine por Marcelo Piñeyro en la película "El método", no está lejos de una realidad laboral cada vez más despiadada: el que quiera trabajar debe demostrar hasta dónde llega su empeño. Si su dignidad o su integridad se ven comprometidas, no es apto. Las hienas quieren aprendices de hiena bajo su mando, y las humillaciones del proceso de selección sirven de preparación para las humillaciones que luego se sufrirán en el trabajo.

Siete aspirantes a puesto de ejecutivo se presentan a una prueba de selección de personal en un rascacielos de oficinas del complejo Azca de Madrid. Entre ellos, personalidades dispares: el triunfador, el agresivo, la mujer insegura…. Tras rellenar papeles y más papeles, los participantes se encuentran juntos en una fría sala para empezar el proceso. Las pruebas van subiendo de tono. Se pasa de la broma y los juegos inocentes a discusiones y complejas situaciones. Poco a poco, quedan menos candidatos. Luchan por la supervivencia, un espejo del panorama laboral. Este es el argumento de la película 'El Método' que en el 2005 ganó dos Goyas y está inspirada en la obra 'El Método Grönholm' de Jordi Galcerán.

La película retrataba la desesperación y extrema competencia para lograr un puesto de trabajo. Essa ficción se convirtió en el 2012 en realidad para la joven Clío Almansa. El 10 de octubre de ese año entró a formar parte del proceso de selección abierto en la empresa Ecoline 2010, de Mataró, para obtener un puesto de trabajo como agente y representante comercial de aparatos aspiradores y de ósmosis. Había estudiado turismo, pero buscaba un trabajo y le salió ese. El proceso consistía en un curso de motivación a través de charlas y ponencias con una duración de 90 minutos.

Clío, víctima de técnicas extremas de selección
Las primeras sesiones se desarrollaron con normalidad, pero el 13 de octubre, se varió el sistema. Los 40 candidatos fueron conducidos a una sala donde había un número de sillas inferior a la cifra de aspirantes y la música estaba muy alta, según la querella presentada por la joven. El objetivo: el juego de la silla. Cada vez que se parara la melodía, los aspirantes tenían que lograr sentarse. El que se quedaba de pie estaba ya fuera del proceso. Una vez que el número de pretendientes se redujo, uno de los encargados de dirigir el juego separó a los participantes en grupos, divididos según el sexo. Así, creó dos grupos de hombres a ambos lados de la sala y un grupo de mujeres en medio de estos.

Tras repartir de esta manera a los candidatos al trabajo, el encargado de la selección se puso en el centro de la sala sujetando en sus manos un billete de 50 euros. Con voz firme dijo: «El billete será para el que lo coja y será parte de su primer sueldo». Lo tiró al suelo. «Pensé que era como el juego del pañuelo», recuerda Clío. Todos los aspirantes se lanzaron a por el dinero. La joven se vio envuelta en una marabunta de gente cegada en conseguir el objetivo y el único puesto de trabajo ofrecido. La joven se cayó. «No se puede levantar», dijo uno de los encargados de la empresa. Tuvo que ser trasladada en ambulancia al servicio de urgencias del Hospital del Mataró. «Me di un golpe en la cabeza. Fue un dolor intenso», recuerda.

Ante esta situación, la empresa formalizó ese mismo día un contrato de trabajo indefinido a tiempo parcial para Clío, a pesar de estar lesionada e incapacitada. Tenía la vértebra rota y tuvo que llevar un corsé ortopédico durante mes y medio. Días después del incidente, la despidieron enviándole un burofax. La justificación: no había superado el periodo de prueba.

Clío presentó en diciembre del 2012 una denuncia ante los Mossos. «Me sentí humillada, vejada y maltratada. Me vi impulsada a hacer cosas que de otra manera, y si no fuera por la necesidad de obtener un puesto de trabajo, nunca me hubiera rebajado a aceptar», aseguró a los agentes. Después, acudió al despacho del abogado Daniel Vossele, que en octubre del 2013 presentó una querella contra el representante de la empresa por un presunto delito contra la integridad moral y una falta de lesiones imprudentes. El letrado del bufete Daniel Salvador lleva el caso.

El Juzgado de Instrucción número 5 de Mataró rechazó el pasado mes de enero que los hechos fueran constitutivos de delito alguno, pero sí consideró que podrían reputar una falta de vejación injusta con carácter leve en relación con otra de lesiones imprudentes. Por ello, ha abierto diligencias. El Método Grönholm a la española ha llegado a los tribunales.

Jesús G. Albalat
(Fuente: http://www.elperiodico.com/)

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