viernes, 7 de marzo de 2014

DIEGO CAMACHO ACUSA AL REY JUAN CARLOS DE DIRIGIR EN LA SOMBRA EL 23-F (4ª parte)



El Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), estuvo involucrado en todas las fases de la intentona golpista, por la participación de algunos de sus agentes. Javier Calderón y José Luis Cortina tenían en sus manos la dirección y las operaciones del Servicio Secreto. Unidos por una gran amistad habían colaborado, desde GODSA y junto a Manuel Fraga, en la creación del partido Alianza Popular. El general Gutiérrez Mellado fue el verdadero artífice de la irresistible ascensión de estos dos oficiales en el seno del Servicio Secreto.

La concepción del plan fue desarrollada unos años antes de ser utilizado, como se ha señalado más arriba, por dos miembros del Servicio. La “operación De Gaulle” no fue destruida sino guardada en los archivos a pesar de haber sido desautorizada por el ministro de Defensa.

En el mes de Mayo de 1980, se destina como Comandante General de Ceuta al general Gerardo Mariñas Romero, director del CESID. No se nombra sustituto cuando casi todos los días la prensa y los rumores hablan del “ruido de sables” existente. Queda al mando el coronel Narciso Carreras de manera interina. La dirección y la operatividad del Centro quedan en manos de dos hombres de la entera confianza del vicepresidente del gobierno, Gutiérrez Mellado. El teniente coronel Javier Calderón, como secretario general, y el comandante José Luis Cortina como jefe de los equipos operativos.

Aquí reside otra de las claves del golpe de Estado, dejar en manos de dos hombres en los que va a recaer la coordinación del mismo el control de los Servicios de Inteligencia. Calderón no podía ser nombrado director pues la ley obligaba a que dicho puesto lo ostentara un militar con rango de general.

Después del fracaso de la intentona se cambiará la ley deprisa y corriendo para poder nombrar nuevo director de la Casa al teniente coronel Emilio Alonso Manglano, oficial que también contaba con la confianza de la Zarzuela, pues el fracaso de la intentona aconsejaba un cambio inmediato en la cúpula del Servicio de Inteligencia.

Nada más asumir la secretaría general, Calderón ordenará que toda la actividad de Inteligencia que tenga que ver con la involución política sea controlada exclusivamente por Cortina y que este despache directamente con él. De esa manera el área de Involución quedaría cortocircuitada e inoperante.

En los meses siguientes Cortina dispondrá de toda la información disponible respecto a los movimientos y reuniones involucionistas que compartirá con Calderón mientras que la dosificará convenientemente para el área de Involución, de manera que esta no tenga nada relevante que pueda interferir. De esa manera ambos podrán explotar en su beneficio la información obtenida y dejar fuera de combate al área responsable del seguimiento de la involución. De manera simultánea ambos iniciaran los contactos a nivel político.

En los meses anteriores al golpe, Manuel Fraga Iribarne (AP) y Gabriel Cisneros (UCD) mantendrán contactos telefónicos semanales con Cortina por las líneas reservadas de la AOME (Agrupación Operativa de Misiones Especiales). De los contactos con el PSOE se encargará Calderón por medio de Luis Solana y Enrique Mújica. Los contactos con la embajada de los EEUU, Terence Todman y Ronald E. Estes, y con el nuncio del Vaticano, monseñor Antonio Innocenti, también los materializará Cortina.

Será a partir del verano de 1980 cuando se empiece a elaborar por ambos el perfil del militar que podría reconducir la situación. Se hará a la medida, para que sea el general Alfonso Armada el único que reúna todos los requisitos. Hay que tener un personaje singular, como lo era De Gaulle, por eso Armada no forma parte de una terna o de un grupo de candidatos. Es la única solución. En esos meses Calderón y Cortina trabajan para y con el general Armada. Hay que tener en cuenta que este general no estaba en la cadena jerárquica del CESID y que por lo tanto estos oficiales estaban actuando al margen de su cadena de mando natural, aunque con el beneplácito del vicepresidente del gobierno Gutiérrez Mellado.

El objetivo durante la preparación consiste en dar a conocer y fortalecer la figura del general y así lograr que no surja otra alternativa militar que pueda encarnar al “salvador”. Que no hubiera más candidatos era la condición necesaria para que fuera aceptado sin reservas en el ámbito político. Para los militares la persona elegida era una cuestión menor siempre y cuando estuviera dispuesto a enderezar el rumbo político y estuviera debidamente autorizado.

La enemistad de Suárez con Armada se había establecido durante las primeras elecciones democráticas. El Secretario de la Casa Real había enviado varias cartas con el membrete de Palacio pidiendo el voto para Manuel Fraga. El Presidente montó en cólera y exigió al monarca el cese inmediato del general Armada, a lo que el Rey tuvo que acceder para no crear una crisis de proporciones incalculables.

Suárez complementó la salida de Armada con su alejamiento de Madrid y así poder distanciar al Rey de la “malévola” influencia de su consejero.

En el nombramiento de Armada como 2º JEME (Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra), Juan Carlos I es el factor decisorio. Después de su dimisión, Suárez realiza un viaje a las islas Canarias, lo que aprovecha el monarca para llamar a palacio al ministro de Defensa exigiéndole el nombramiento del general como segundo del general José Gabeiras Montero. Rodríguez Sahagún aduce que el nombramiento puede esperar hasta que el Presidente vuelva de su viaje. El rey le contesta que el nombramiento corre prisa y que prepare la orden. Suárez a su regreso es informado por su ministro, en presencia de Alberto Recarte, de la llegada del general Armada a Madrid, como segundo jefe del Ejército de Tierra, por iniciativa real. El Presidente monta en cólera y le espeta a su ministro “tú me has traicionado, te avisé que Armada debía permanecer alejado de Madrid. Si hay un golpe de Estado militar, tu serás el verdadero responsable”. El ministro se echó a llorar.

Antes de emprender el vuelo hacia Vitoria, don Juan Carlos le dirá a Armada “oye Alfonso, ya está todo arreglado. Acabo de dejar firmado el decreto con tu nombramiento… deja listo ahí todo cuanto antes que vienes a Madrid. Ya recibirás instrucciones”.

Unos días antes, el 1 de Febrero, el general Milans del Bosch ya comunicó a los conjurados, en la calle general Cabrera, sobre el inmediato nombramiento de Armada como 2º JEME “que abría paso a unas perspectivas de cambio que conducirían a la solución Armada, que es la deseada por Su Majestad y por las instituciones… es un gobierno de concentración… con varios socialistas y algún comunista. El Rey ya conoce la composición de ese gobierno y aunque a mi no me gusta mucho… la acepto sin más”.

Investido Armada del apoyo necesario por todos los sectores que están de acuerdo con la “operación De Gaulle”, el día 14 de Febrero se reúne con el embajador norteamericano Terence Todman, en una finca cercana a Logroño. En dicha reunión el general garantiza al embajador la salvaguarda de los intereses de EEUU en España. A su regreso a Madrid, Todman solicitará a Washington el envío a Lisboa de un avión AWACS, para el control de las comunicaciones gubernamentales y militares españolas.

Un subordinado de Cortina, el capitán Vicente Gómez Iglesias, es la persona que se encargó de reclutar a Tejero, quien en tiempos pasados había sido su jefe cuando ambos habían estado destinados en el País Vasco, facilitar la acción del teniente coronel el día 23 y mantener el enlace y la coordinación de los diferentes grupos que participaron en el secuestro de la Cámara Legislativa.

El número 2 de Cortina en la Agrupación Operativa, capitán Francisco García Almenta, se encargó de organizar la Sección Especial de Agentes (SEA) cuya misión era la de coordinar las columnas de la Guardia Civil para lograr que llegasen simultáneamente a la puerta del Congreso.

En la Agrupación Operativa, Cortina ordenará la confección de los primeros decretos, con los primeros nombramientos, que llevará Armada al monarca una vez sea votado en el hemiciclo y asuma el Poder.

Otro subordinado de Cortina, el capitán José Ramón Tostón de la Calle, facilitó al SEA vehículos, radios y matrículas falsas para que pudieran realizar su misión sin ser detectados por la policía.

En los meses de otoño e invierno previos al golpe, se irán manteniendo contactos y reuniones para coordinar la acción o informar de la marcha del plan: reunión de Alfonso Armada con Enrique Múgica y Joan Raventós, visita de Armada a los Reyes en Baqueira Beret, reunión en la calle general Cabrera. En fin, una serie de conciliábulos en los que todos participan: el Rey, militares, políticos de todo signo y otros que también desean participar.

En resumen, en todos estos meses el Servicio de Inteligencia no está trabajando para su jefe natural y constitucional: el Presidente. Está trabajando para que Armada acceda a la presidencia del gobierno por medio de un artificio seudo legal.

Conviene analizar brevemente algunos detalles previos a la toma del Congreso ya que son elementos esclarecedores. En primer término, Tejero llegó con sus columnas al Congreso sobre las 18:30. El paseo de la tropa estaba estipulado en Madrid para las 17:00 según la orden de plaza de la Capitanía General. En las unidades armadas de la 1ª Región se tuvo a los soldados acuartelados, sin que el Capitán General dijera nada ante el incumplimiento de su propia orden.

Así la División Acorazada, Brigada Paracaidista y el Grupo de Operaciones Especiales estaban a la espera, lo que lleva a la única conclusión posible: el Capitán General Guillermo Quintana Lacaci y su Estado Mayor, también estaban a la espera de lo que iba a ocurrir 90 minutos más tarde.

En segundo lugar, el general Luis Torres Rojas llegó desde la Coruña a la División Acorazada para hacerse cargo del mando de la misma, apartando a su jefe el general José Juste Fernández.

Sobre las 16:00 se descubre por este último el pastel y no ordena el inmediato arresto ni de Torres Rojas ni de los oficiales desleales de su Estado Mayor. El Capitán General Quintana, tampoco toma medidas y solo recomienda a Juste que permanezca alerta. Como tercer detalle, sobre las 16:00 al llamar Juste a la Zarzuela y preguntar si Armada estaba allí, Sabino Fernández Campo al parecer responde “ni está ni se le espera”. Parece que nadie en palacio se sorprende, que el general jefe de la División Acorazada llame preguntando por el 2º Jefe de Estado Mayor es la cosa más natural del mundo, debe ser por que toma allí el té todos los días. De otra manera no se entiende puesto que el jefe de Juste no es Armada sino Quintana, es decir, Juste está saliéndose de la cadena jerárquica y llamando a palacio como si fuera la oficina de información al cliente. Por eso la reacción de Fernández Campo, si no sabía nadad, es incomprensible.

(Fuente: http://elproyectomatriz.wordpress.com/)

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