jueves, 20 de marzo de 2014

CUANDO LA PREPOTENCIA SE ALÍA CON LA IGNORANCIA



La legislación, aprobada en solitario, mediante la cual el PP pretende restringir el alcance de la Justicia Universal choca con el hecho de que España ha suscrito tratados internacionales que contradicen esta legislación y que, al ser de mayor rango, la convierten en papel mojado.

Así lo ha entendido el juez Santiago Pedraz, quien, en aplicación del IV Convenio de Ginebra ha declarado su intención de proseguir con la investigación acerca del asesinato del cámara José Couso por soldados norteamericanos durante la invasión de Irak en 2003. Su proceder está absolutamente legitimado por la Constitución y el Derecho Internacional, por lo que la airada reacción de los ignorantes con acta de diPPutado no deja de ser la pataleta de quienes se han encontrado con un obstáculo no previsto en su empeño de torcer toda justicia en beneficio de sus amos, los poderosos a quienes lamen las botas mientras pisotean a los humildes.

Las descalificaciones al juez se han multiplicado desde el anuncio de lo que la jauría mediática afín al gobierno presenta como un acto de insumisión -ya se sabe, el consabido "respeto" del PP hacia la independencia judicial-, aunque todavía nadie haya igualado el remoquete de "pijo ácrata" con que le obsequió el -escaso- ingenio del diputado Rafael Hernando, censor de lo que calificó de "opiniones subjetivas" - ¿pueden ser otra cosa las opiniones?- de Pedraz, sin aclarar qué cosa serían unas opuestas "opiniones objetivas", es decir, las no dependientes de sujeto alguno, algo que tampoco debería extrañarnos en un partido cuyo anterior líder decía conversar con Dios (y tal vez poner los pies sobre la mesa del Señor, tal como le dejaba hacer el complaciente Bush antes de sacudírselo de encima, auto-atentado de la OTAN mediante).

La apoteosis de la mala baba la puso una vez más el ínclito Hermann Tertsch en un artículo ("La calidad de los muertos"), publicado anteayer en la sección de opinión de "ABC", que contiene frases tan inconsistentes con la lógica y con la realidad como que Pedraz "se escondió tras la convención de Ginebra, nada menos, para dar un corte de mangas al Parlamento español" (tal vez lo que enardece a Tertsch sea, una vez más, el brebaje espirituoso homónimo, sin convención ninguna), afirmando explícitamente que la búsqueda de justicia supone un agravio para nuestros gobernantes, o que la muerte del cámara se produjo "cuando los carros de combate americanos, bajo intenso fuego enemigo, disparaban contra todo", fastuosa muestra de ignorancia dado que todo el que se ha preocupado de informarse sabe que el tanque que disparó contra el hotel en que se hallaba el informador -y donde el invasor sabía que se hallaba la prensa internacional-, estuvo apuntando al objetivo durante 20 minutos antes de obedecer una orden de hacer fuego perfectamente calculada en lo que tenía de represalia contra los periodistas que iban por libre, ... claro que el que se preocupa de informarse no lee precisamente un panfleto tan abyecto como "ABC", donde, en vez de analizarse la absoluta legitimidad de la decisión del juez, se encomienda al primer energúmeno con algún rudimento de sintaxis que escupa bilis sobre el objetivo a desacreditar.

El articulista con apellido onomatopéyico debería leerse el artículo 96 de la Constitución para -si está capacitado para ello- entender que no cabe objeción jurídica alguna al planteamiento del juez, quien no practica el principio que le atribuye en su soflama ("Cuando no le gusta una ley, se busca otra", en seguida veremos quiénes sí lo practican), sino que aplica un principio legal absolutamente riguroso. Claro, que como eso es algo que Hermann Monster Tertsch ignora o calla, se entrega, en lugar de reconocerlo, al juicio de intenciones y al ataque "ad hominem" que constituyen el único recurso al alcance de su pluma de sofista.

"Doble moral y vara de medir" (la expresión está presente en su escrito) es la que aplica nuestro hipócrita gobierno para expulsar a toda prisa al recién excarcelado Rafa Zouhier, quien, Constitución en mano, no puede ser desposeído de la nacionalidad española que acaba de adquirir por su enlace matrimonial. Claro que, como la prioridad es evitar que pueda hablar, en este caso no hay problema en aplicar una norma europea que arroje fuera del continente al cabeza de turco que podría impugnar algunas de las múltiples mentiras que conforman la versión oficial del 11-M.

Al parecer, diga lo que diga nuestra Carta Magna, los tratados internacionales suscritos por España no tienen primacía sobre la legislación interna en el "caso Couso" pero sí en el "caso Zouhier". ¡Por coherencia que no sea!

El despropósito último de este gobierno que basa toda su legitimidad en el respaldo electoral a un programa luego traicionado hasta la última coma ("fraude electoral" llamamos algunos a eso), y carente del menor atisbo de lo que Schumpeter llamó "legitimidad de ejercicio", es presentar su insidioso recorte al principio de Justicia Universal como "reforma". El aborto jurídico que supone esta "reforma" hubiera impedido, de ser suscrito por países algo más escrupulosos que el nuestro, juzgar a los jerarcas nazis en Nuremberg o a los secuaces de Pol-Pot.

Jiah Zeming, genocida inimputable gracias a Gallardón.
El Derecho, como la Ética que constituye su fundamento, significa un límite a las posibilidades materiales de acción de particulares, gobiernos, ejércitos o cualquier otra colectividad. No todo lo que se puede hacer debe ser hecho. La primacía del Derecho implica la superación de la ley de la selva, de la impunidad del más fuerte que nos devuelve a las cavernas y a la barbarie.

Señores diputados del PP, energúmenos electos, sigan simpatizando con quienes asesinan tanto a civiles inocentes como a los profesionales que lo documentan, pero no pretendan justificarlo con argumentos, porque no encontrarán ni uno sólo que resista el menor análisis.

O dedíquense a seguir destruyendo la educación, que así, al menos, conseguirán una generación de desWERTebrados mentales incapaces de realizarlos.

Eso, al menos, les garantizará votantes, único interés ya de quienes han demostrado su incapacidad tanto para construir el futuro como para gestionar el presente.

(posesodegerasa)

2 comentarios:

  1. ¡Muy bien explicado!. La mayoría de esta "gente" no sabe donde termina el camino que van siguiendo, porque si lo supieran no lo seguirían; y muchos de ellos, posiblemente, ya no puedan volver atrás. Saludos, posesodegerasa. DelahuestedMiguel

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  2. Gracias por tu comentario. Habrá que estar atentos, porque si el Tribunal Constitucional al final echa atrás la salida de pata de banco que han tenido los populares, el ridículo va a ser de órdago (y de dimisión del "imaginativo" ministro de Justicia). Un saludo.

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