sábado, 15 de febrero de 2014

¿VIVIMOS EN UN PAÍS DE LOCOS O EN UN MUNDO DE LOCOS?


Berlanga se nos ha ido ahora que es más necesario que nunca que un cineasta irónico e inteligente de fe del disparate cotidiano en que se ha convertido esta inmundicia que llamamos -más por costumbre que por convicción- "España". Echar un vistazo a la actualidad provoca una mueca de asco o de repulsión, ahora que la sorpresa ya está superada. ¿Cómo si no encajar este rosario de disparates?:

- Titular de "El Mundo": Bankia, condenada a devolver 23.000 euros a una mujer de 70 años que murió en los juzgados de Valencia cuando acudía a un juicio sobre preferentes. Ahora la finada podrá pagarse un entierro que será la envidia del vecindario. Si pudiera opinar, igual hasta daba su fallecimiento por bien empleado, deben pensar los hijos de la gran puta que la han empujado hasta el colapso (espero que no ofenda mi libérrimo uso del castellano).

- Exhibida en Barcelona publicidad de una organización cuyo lema es "Pedofilia sí, abusos no", que ha logrado exponer su repulsivo mensaje en marquesinas de autobús con total impunidad. El cartel pedía: "envíanos fotos de cuando eras un niño sin ropa. Por una pornografía infantil libre de abusos". Literalmente.

- El ministro de Interior, un pazguato cuyo concepto de legalidad está más cerca del video-juego que de la sensatez, afirma que los inmigrantes devueltos ilegalmente a Marruecos "aunque pisaron la playa ceutí, no entraron a España porque no rebasaron el cordón policial". O sea, que pisaron España, pero eso no vale porque el juego exigía superar al equipo contrario, el de los "robocops" abusones pertrechados de pelotas de goma, material anti-disturbios y gases lacrimógenos. Vamos, que los sub-saharianos (los supervivientes, se sobreentiende) encima tienen mal perder.

La cosa a nivel "extranjero" (o sea, el resto del mundo) no es que ande mucho mejor (apocalipsis bancario aparte, que ya van seis ases de las finanzas "suicidados"). Para muestra, ahí va algún botón:

- Un reclutador de yihadistas detonó el lunes sin querer la carga explosiva instalada en un coche que estaba usando junto a sus alumnos, para hacer prácticas de ataques suicidas. El incidente acabó con la vida de 21 aspirantes a terroristas y del profesor.

- El parlamento belga ha aprobado la eutanasia para menores. Lo que debería ser objeto de una escrupulosa consideración en casos extremos -y, obviamente, minoritarios- se convierte en la versión del clásico adagio "Dejad que los niños se acerquen a mí", pero pronunciado por esa anoréxica con guadaña que encarna la Muerte. ¿Pero qué adolescente no ha dicho en un momento de desaliento "Me quiero morir"? Pues en el País de la Pedofilia, si lo ha dicho, a joderse tocan: pues te mueres con asistencia estatal, y luego ya no valen reclamaciones, que los Bilderberg, la tropa "Illuminati" y otros vampiros nada filantrópicos creen que somos demasiados.

- En la civilizada, progresista y mal desnazificada Alemania, el partido coaligado con la Merkel, el SPD, arropa al destacado diputado Edathy cuya afición a la pornografía infantil era un "simpático" secreto a voces. De momento, el único que ha dimitido ha cuenta de este escándalo es el que lo denunció.

De todo este muestrario de disparate colectivo, hay una constante que se repite con asiduidad: la conversión de la infancia en mercancía disponible para un colectivo más amplio de lo que se puede imaginar de enfermos ávidos de carne fresca en la que satisfacer su vesania. ¿Qué hay más europeo que la pedofilia?

A partir de este punto, o se me ha ido la olla a mí, o se le ha ido a mucho "don importante" que asume la herencia del marqués de Sade. Y más importante que el director del colegio Valdeluz, desde luego. Al menos, al nivel del presidente de la comisión europea, el estomagante Van Rompuy, o ese miserable que atiende por Durao Barroso.

Algo me dice que en breve no tendré que ser yo quien explique sus crímenes, sino que la verdad acerca de estos miserables saldrá a la luz.

(posesodegerasa)

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