lunes, 10 de febrero de 2014

TRAGEDIA EN CEUTA



La tragedia de Lampedusa el año pasado puso el listón muy alto: si los muertos se cuentan por cientos, es una tragedia a lamentar, si son solo quince, como en Ceuta el pasado jueves, pues a mirar a otro lado y a comentar la jornada de Liga. No vamos a cuestionar la actuación de las fuerzas de seguridad solo por unos desharrapados, ¿verdad?.

Aunque, a decir verdad, esos desharrapados, seres humanos al fin y al cabo, nos están retratando a todos como lo que somos: cómplices de un genocidio silencioso que es el precio a pagar por no compartir nuestra prosperidad con los que no tienen la suerte de haber nacido dentro de nuestras fronteras.

Si, lo nuestro es crisis, pero lo suyo se encuentra en una categoría para la que nuestro léxico no encuentra el nombre adecuado, porque su experiencia nos resulta demasiado ajena. Ver a la policía rechazándoles como animales, disparando a los botes neumáticos en que se acercaban a una playa salvadora y devolviendo a los supervivientes, empapados y desesperados, a la miseria de la que buscan huir es algo que revuelve las tripas.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz
De la "humanidad" de las fuerzas del orden ya sabemos los que nos hemos empeñado en ejercer el derecho constitucional a la libre reunión sin armas: ausencia de la preceptiva identificación, pelotas de goma disparadas al cuerpo, apaleamiento de ciudadanos pacíficos -con especial saña contra las mujeres-, provocaciones y hostilidad, ... así que es fácil imaginar lo que les toca a los que no pueden interponer una denuncia contra sus agresores, ni acudir a un centro médico a que les hagan un parte de lesiones, ni disfrutar de ninguna garantía. No hace falta ni ponerse de acuerdo con la gendarmería marroquí: simplemente, ellos dirán en su país que la salvajada la hizo la Guardia Civil y aquí se nos dirá que fue la policía marroquí la que disparó contra los inmigrantes.

Solo que las imágenes desmienten esa versión, mostrando el uso de gas lacrimógeno y pelotas de goma contra seres humanos indefensos. Esas imágenes dejan en evidencia no solo a la Policía, la Guardia Civil y la Delegación del Gobierno, sino incluso al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quien ha admitido en sus cínicas declaraciones al respecto que sus órdenes implican, en ocasiones, una violación "puntual" de los Derechos Humanos. ¿Fue también orden suya devolver a los supervivientes de la actuación policial al lado marroquí o improvisaron los matarifes implicados este ilegal proceder?

(posesodegerasa)


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