martes, 11 de febrero de 2014

¿OBLIGARÁ EL JUEZ CASTRO A CRISTINA A HABLAR MÁS CON SU MARIDO?




Visto lo poco que sabe de su propio marido (ni de contabilidad, ni de responsabilidad, ni de decencia, ni de nada), y que en su galopante amnesia la Infanta Cristina no sabe contestar a lo que en el ámbito jurídico se ha dado en llamar "cuestionario José Luis Perales" (preguntas del estribillo en el video), Elmundotoday propone, en aras de resolver el problema de comunicación de los duques de Palma, que el juez sentencie a esta enamorada chiquilla y a su apolíneo cónyuge a hablar más entre ellos.



Tras interrogar el pasado sábado en los juzgados de Palma a la Infanta Cristina durante seis horas, el juez José Castro considera probado que la imputada tiene problemas de comunicación en su matrimonio.

La hija del Rey, imputada por fraude fiscal y blanqueo de capitales, aseguró en reiteradas ocasiones que desconocía los negocios de su marido, y tal desconocimiento, según el juez, “revela conductas negligentes que podrían poner en peligro una relación de casi veinte años”.

Tras el caso Nóos se esconde “una pareja que olvidó cómo quererse” El interrogatorio constó de más de 400 preguntas que, pese a centrarse inicialmente en los detalles del caso Nóos, acabaron interesándose de forma exclusiva por el día a día de la pareja.

“¿Su esposo llega por la noche después de trabajar y usted qué hace, qué le dice?”, preguntó el juez a la Infanta Cristina. “Le pregunto qué tal le ha ido todo”, contestó la imputada. “¿Y él que dice?”, insistió el juez, a lo que la hija del Rey respondió que Iñaki Urdangarin se limitaba a decir “Bien, cansado pero bien”. 

El magistrado acusa a la Infanta Cristina de “no pedir más detalles a su esposo, no tanto para controlar como para demostrar un poco más de interés, que es la base del cariño”. Tampoco exculpa a Iñaki Urdangarin, al que considera “corresponsable de la progresiva degradación de los vínculos afectivos”. 

“¿Puede recordar cuándo fue la última vez que miró a los ojos de su marido y reconoció a aquel chico rubio lleno de sueños y ambición?”, insistió el juez Castro desmontando emocionalmente a la interrogada, que apenas pudo responder negativamente entre balbuceos y con los ojos llenos de lágrimas. “Le quiero pero no sé qué nos ha pasado”, pudo añadir finalmente.

“¿Cuándo fue la última vez que hablaron de manera sincera, cara a cara y desnudando su alma el uno frente al otro?”, inquirió el magistrado, esta vez sin obtener respuesta.

Tras una pausa breve pero cargada de tensión, el juez sentenció que “una relación es como un jardín que hay que cuidar, y en el suyo empezaron a crecer malas hierbas, las del caso Nóos, que ponen de manifiesto que tanto usted como el señor Urdangarin dejaron de luchar por el proyecto que comparten. Y esta es la raíz del problema, esto es lo que nos ha llevado hasta aquí”.

La conclusión principal del magistrado es, en sus propias palabras, que “el señor Iñaki Urdangarin buscó en el dinero la satisfacción que ya no le estaba proporcionando su matrimonio, y todo ello con la complicidad de la imputada, que por miedo a afrontar el problema prefirió fingir que nada ocurría”.

El juez insiste en que “detrás de todos estos problemas de sociedades, papeles y dinero hay una pareja que olvidó cómo quererse”.

La argumentación del magistrado José Castro le lleva a imponer a la Infanta Cristina la obligación de presentarse el día 20 de cada mes en los juzgados de Palma junto a su marido.

“Quiero que se sienten los dos aquí y me vayan contando cómo les va al uno y al otro, y que adquieran de nuevo el hábito de compartir lo que esconden sus corazones. Vamos a romper ese muro de gélido hormigón que se ha creado entre ustedes y verán cómo el asunto este del fraude fiscal se diluye y sus lazos recuperan el vigor de antaño”, ha prometido el juez.

Y así el amor triunfará, y todos a emocionarse, que el viernes es San Valentín. ¡Salvemos a esta pareja enamorada!

(Fuente: Elmundotoday)


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