jueves, 9 de enero de 2014

LOS E.E.U.U. SE RIGEN POR UNA CONSTITUCIÓN DISTINTA A LA QUE LOS CIUDADANOS CONOCEN (2º parte)


Con la aprobación de la secreta Constitución de 1871, los E.E.U.U. dejaron de ser una nación independiente para convertirse en una Corporación, sujeta a términos financieros establecidos al margen de los principios que llevaron a la emancipación de las trece colonias originales. Los ciudadanos estadounidenses quedaron enajenados de las garantías y libertades establecidas por la Declaración de Independencia y la Constitución de 1776.

Tal traición por parte de los políticos de Washington no fue un hecho puntual forzado por su apego a los privilegios que el sistema les proporcionaba. Tras la independencia de las colonias, el Imperio Británico maniobró en la sombra para recuperar el dominio de las tierras colonizadas, algo que logró atando a sus gobernantes con sucesivos préstamos económicos. Las contrapartidas a estos préstamos fueron inicialmente de naturaleza simbólica, pero el lazo arrojado a la joven nación iría estrechándose, sin ninguna prisa, de modo fatal.

Así, el 3 de septiembre de 1783, la firma del tratado de París convirtió al rey de Inglaterra, que entonces era el católico alemán Jorge III de Hannover, en "príncipe de los E.E.U.U.", titulo que añadiría a su condición de rey de Gran Bretaña e Irlanda, duque de Brunswick, tesorero y príncipe elector del Sacro Imperio Germánico, etc. El título distaba de ser un mero adorno retórico, puesto que la subordinación de los E.E.U.U. al Imperio Británico se iría manifestando en las siguientes décadas (en breve hablaré de ello en el blog).

Al mismo tiempo, la Constitución de 1776 se ha mantenido como una mera fachada para guardar la apariencia ante la ciudadanía de un sistema de libertades inexistente.

(Fuente: http://www.fromthetrenchesworldreport.com/)

No hay comentarios:

Publicar un comentario