martes, 7 de enero de 2014

LA INFANTA CRISTINA, IMPUTADA (DE NUEVO)



El juez Elpidio Silva, sancionado por el intolerable delito de pretender tratar a un banquero como al resto de los ciudadanos y del que hace poco este blog publicaba una reveladora entrevista, decía en ella: "La ciudadanía no debiera soportar que los corruptos no paguen por sus delitos, que los procesos judiciales sean un circo de confetis, y que se gaste dinero encausándoles para que terminen absueltos, indultados o en el piadoso limbo de la prescripción.".

Ha llegado el momento de la prueba del algodón para el sistema: el juez Castro, a quien la Casa Real apremiaba a cerrar ya el sumario del caso Nóos -un "martirio" para tan excelsa familia, apuntaba Rafael Spottorno, capo de la "Casa nostra"- lo ha hecho del único modo que la instrucción, las pruebas y el sentido común dictan, imputando a la infanta Cristina de Borbón por blanqueo de dinero y delito fiscal, delitos penados con hasta seis y cinco años de prisión.

Ahora cobran sentido algunas anomalías recientes, como la impresión que daba el Rey al presidir la Pascua Militar de tener la mente en otra parte, lo que le llevó a trabarse en la lectura de su discurso bastante más de lo que viene siendo habitual en sus alocuciones.



Dado que la Fiscalía proAnticorrupción ya salvó a la hija del Rey de la primera imputación, efectuada sobre una base menos precisa y argumentada que la actual, vamos a asistir en los dos próximos meses (la encausada está citada a declarar el dia 8 de marzo) al consabido festival de estrategias para desprestigiar al Juez ("quiere hacer carrera", "va de estrella", "sirve a los intereses de los republicanos", etc.), justificar la conducta -presuntamente- delictiva de la acusada ("¡pobrecita!", "la acusan por ser quien es", "no podía vivir dignamente con su exigua asignación", etc., etc.), desvirtuar el caso y salvar los muebles, el palacete y los millones defraudados.

Y esto ... ¿no perjudica a la "marca España"?
Pase lo que pase (y no podemos ser más que sumamente escépticos respecto a la posibilidad de que se haga justicia) la infanta ha quedado retratada ante la sociedad española como lo que es: una aprovechada y una ventajista (por no cargar las tintas con los adjetivos), igual que han quedado claros los tejemanejes de la Corona y del gobierno para evitar su imputación. Las indignidades perpetradas en el intento de salvarla han mostrado a la fiscalía del Estado actuando como si fuese la más cerrada defensa (¿no es eso prevaricación?), a Hacienda aceptando pulpo como animal de compañía como válidas facturas falsas para evitar la imputación, al "independentista" Miquel Roca a sueldo de la Monarquía como abogado de la nena, ... y las bochornosas maniobras que veremos de hoy en adelante, que serán cada vez más rocambolescas y descaradas.

Sabiendo que el Rey nunca hubiera podido ser imputado por un delito análogo (ni por ningún otro, que para eso la Constitución le reconoce una absoluta irresponsabilidad jurídica) y que la imagen de la monarquía anda, no ya por los suelos, sino por el subsuelo, ¿Alguien considera que puede seguir representando legítimamente a España en los foros internacionales? Porque una cosa es que su persona sea representativa de lo que se cuece en esta piel de toro y otra que encarne la "ejemplaridad" que últimamente no se le cae de la boca.

¿Justicia? Venga, otro chiste ...

Lo que comienza aquí es el proceso mediático al juez Castro y el apaño por el cual la infanta disfrutará de 1) prescripción del delito y sobreseimiento del caso; 2) sobreseimiento en aplicación de la "doctrina Botín" (dejar fuera del caso a la acusación popular y como aquí el perjudicado es el Estado, éste se inhibe, y ya no hay acusación); 3) condena simbólica (dos años menos un día, por ejemplo) que le evite la cárcel y a dar penita luego en plan Isabel Pantoja, Ortega Cano y otras glorias del rancio folclore nacional; 4) condena justa -que ya sería raro- e inmediato indulto del sensible y generoso gobierno que disfrutamos o 5) nueva desimputación, que la justicia es igual para todos, pero no para todas, y aquí no ha pasado nada. Total, ¿tan graves son las acusaciones (desvío de dinero a paraisos fiscales, apropiación de fondos que eran para ayudar a discapacitados, falsos trabajos de "asesoramiento" para comunidades autónomas, empleados ficticios, alquilarse a sí misma el palacete para menos impuestos, ... lo normal, vaya)?

Se admiten apuestas.

A papá le funcionó ...

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