martes, 10 de diciembre de 2013

LA TRAMA DETRÁS DEL ASESINATO DE JFK, AL DESCUBIERTO




Obviamente, el asesinato de Kenndy fue un Golpe de Estado a la manera norteamericana, es decir, culpando a un loco solitario como tantas veces ha sucedido en la historia de ese país. Kennedy se disoció del Complejo Militar Industrial y de la Banca judía, además del Lobby Sionista mundial, al retirar su apoyo a la Reserva Federal, algo que, sencillamente, suponía la sentencia de muerte del Presidente. El golpe final fue encubierto por la Mafia local, tal como descubrió Garrison, pero ejecutado a un nivel mucho más alto. Las cabezas de la conspiración están por encima de Lansdale, Marcello y Giancana. El clan petrolero tejano, con los Bush como cabeza visible, usaban a los dos primeros para sus trabajos sucios. Curiosamente, Joe Kennedy (patriarca de la familia) usaba a Giancana para los suyos. Detrás de los implicados (CIA, Mafia y exiliados cubanos) hay muchos personajes ligados a la familia Bush desde hace décadas.

James Earl Files (agente CIA),Charles Nicoletti y John Rosselli fueron enviados a Dallas por Sam Giancana, Capo de la Mafia de Chicago y por el conocido agente de la CIA, David Atlee Phillips. Éste era un agente especializado en inflitrarse en países del cono Sur, habiendo trabajado como "periodista" en diario "Mercurio" en Chile en los 50. Posteriormente orquestó el Golpe de Guatemala, siendo despues destinado a la Operacion Mangosta

La CIA/Mafia tenía conocimiento pleno del asesinato y muchos agente CIA estuvieron activamente involucrados. El de mayor rango identificado por Garrison fue el General Lansdale John Rosselli, quien voló a Dallas en un avion militar del Military Air Transport pilotado por Robert Towh Plumlee .

Charles Nicoletti condujó a Dallas desde el Grace Ranch en Arizona a Chauncey Holt llevando las identificaciones falsas usadas por los miembros de la CIA/Mafia que simularon ser policias y del Servicio Secreto.

Nicoletti era el encargado de la "Primera zona de muerte" (situada entre el giro del coche presidencial hacia la avenida y el "hombre del paraguas"), que controlaba desde el segundo piso del Edificio Dal Tex. Tenía como tirador a un cubano. El "hombre del paraguas" marcaba el limite entre la Primera zona de muerte y el comienzo de la segunda zona. Al lado de este estaba un marcador que avisaba con un pañuelo cuando los disparon acertaban en Kennedy.

James Files, encargado de la 2ª "Zona de muerte" -entre el "hombre del paraguas" y la entrada del Paso Triple- revisó la valla del montículo de hierba con Nicoletti. Se apostó en esa zona como "tirador de respaldo", protegido por el perímetro establecido en torno a él por agentes del Servicio Secreto (reales o disfrazados de tales), que impidieron que al menos 4 personas se acercaran a su posición. Uno de los que corroboró esto fue un recluta del US Army que estaba destinado en Alaska.

Files fue quien hizo blanco en la cabeza del presidente y en el brazo de Conally. Es obvio que un disparo desde la posición que ocupaba explica bastante mejor las heridas de Kennedy y del gobernador que la rocambolesca teoría de la "bala mágica". La fuente de esta información es la propia confesión del asesino en el video "The murder of JFK: confession of an assassin" (1996)

Files entregó el arma a otro conspirador, que estaba vestido de ferroviario, y abandonó el montículo hacia el estacionamiento del depósito de libros. El " ferroviario" camufló el Remington con un paño grande y se dirigió lentamente hacia la caseta de servicio de las lineas, donde, simulando estar de servicio, desarmó el rifle y lo guardó en un maletín de herramientas, abandonando el lugar por la línea del tren. Al menos existen tres testigos de este intercambio.

David Atlee Phillips, de la CIA, orquestó la eliminación de Oswald y de otros testigos, solo que el encargado de liquidar a Oswald mató al hombre equivocado: el policia J.D. Tippit. La identidad de su asesino es todavía una incógnita. Ese error hizo entrar en escena a Jack Ruby, quien logró el objetivo inicial de silenciar a Oswald.



La Tercera zona de aniquilación, debajo del paso elevado, no fue usada. Estaba llena de explosivos colocados por el experto de la Operacion 40, Luis Posada Carriles (este conocimiento le ha permitido extorsionar a mucha gente importante en Estados Unidos y gozar de impunidad para sus crímenes). Haber accionado los explosivos hubiera supuesto sencillamente una carnicería que se hubiera llevado por delante las vidas, además del Presidente sentenciado, del gobernador Conally, de las esposas de ambos, del chófer del vehículo y su acompañante, y de varios miembros de la escolta y del público. No se recurrió a una masacre tan brutal debido a la eficacia de los tiradores seleccionados.

(Fuente: RT)

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