martes, 3 de diciembre de 2013

LA AGENCIA TRIBUTARIA ECHA UN CAPOTE A LA INFANTA CRISTINA


El diario "El Mundo" abría ayer su portada con un titular que en cualquier nación con sentido de la dignidad haría causado un levantamiento popular: "Hacienda da por buenas facturas falsas para salvar a la Infanta".

En los cuentos infantiles se salva a las infantas de malvados, encantamientos o dragones, pero en esta España en estado de derribo de lo que se salva a la desvergonzada galga -de casta bien conocida- es de responder de sus triquiñuelas, trapacerías y engaños, de ser tratada, en definitiva, como una ciudadana más, y no como una intocable por mor de sus genes, nada inmaculados, pero adorados por obra y gracia de una Hacienda prostituida y del secular servilismo de la pléyade de lacayos vocacionales que infestan esta Hispania malhadada.

El cuento es sencillo: érase una vez un monarca hipócrita, una hija golfa y una corte aduladora que veía blanco el negro que ella así consideraba, y negro el blanco de la pureza que ella no podía reconocer. ¿Les suena?

No son Steve McQueen ni Ali McGraw, pero sí están en "La Huída"

Resulta que la Agencia Tributaria, la misma que nos crujiría a Vd. y a mí por un quítame allá esos ingresos, acaba de dar por buenas tres facturas fraudulentas (no las califico así yo, fue la propia Hacienda quien las calificó de ficticias el pasado junio, siguiendo el criterio expresado por Anticorrupción en noviembre de 2011) por un importe total de 69.990 €, que, al descontarse de la cuota defraudada por Cristina- sin pecado concebida- de Borbón, reducen el importe de dicha cuota por debajo de los 120.000 € a partir de los cuales estaríamos hablando de delito fiscal. La "desimputada" salvada otra vez "in extremis" por la campana ... trucada.

Las tres facturas fueron libradas por Diego Torres a Aizóon en concepto de "Asesorías", la etiqueta bajo la cual se ha pagado a estos "espabilados" servicios inexistentes a precio de oro ... con dinero del contribuyente, faltaría más,  puesto que éste aguanta todo y no parece demasiado despierto.

La búsqueda de la exculpación de la infanta a toda costa cruza así la línea de la legalidad (de la imparcialidad ni hablamos) para incurrir en el fraude puro y duro. Ahora resulta -oh, prodigio- que si bien Aizóon defraudó en los cuatro años aún no prescritos un total de 281.000 €, en ningún ejercicio sobrepasó la línea roja de los 120.000 € que señalan el fraude punible (bueno, sobrepasarlos los sobrepasó, pero para eso Hacienda se ocupa de descontar lo que haga falta hasta que deje de sobrepasarlo y que las cuentas cuadren), con lo que nadie puede acusar a la pájara ésta -defraudadora hasta las trancas- de delincuente. ¡Menuda querella espera a quien ose!

La Agencia Tributaria no ha tenido reparos en contradecirse a sí misma para salvar el culo de la hija del Rey, dejando cualquier sombra de seriedad, equidad o profesionalidad que se le pudiera suponer por los suelos. Todo, por aportar un balón de oxígeno a una monarquía desacreditada, vergonzante y caduca, y evitarle al Rey fratricida el demostrar que su "justicia igual para todos" era algo más que un regio embuste con el que aparentar una imparcialidad que los hechos se han encargado de desmentir.

La monarquía bananera del reino de España hace aguas, pero aún la veremos alcanzar cotas aún más vergonzosas de indignidad. No hace falta ser profeta para pronosticarlo. El camino del exilio de los Borbones aparece alfombrado de deshonestidades cada vez más escandalosas.

(posesodegerasa)

3 comentarios:

  1. Hola
    Parece que El Mundo quiere "morir matando". Ya no tiene mucha difusion, pero aun tiene. Algo es algo.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Hola Freibeuter.
    Ciertamente, la prensa escrita está de capa caída, pero al menos de vez en cuando cumple con su función, explicándonos que el estado de Derecho también lo está.
    Gracias por comentar, y un saludo.

    ResponderEliminar
  3. hacienda hijos de puta y la realeza hijos de puta al cuadrado.abajo la monarquia.

    ResponderEliminar