lunes, 2 de diciembre de 2013

EL ASESINATO DE KENNEDY, UN GOLPE DE ESTADO ENCUBIERTO (4ª parte)


4º- JIM GARRISON Y LA TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN

Jim Garrison, fiscal de Nueva Orleans
Es fácil deducir que John Kennedy fue asesinado porque los sectores poderosos de los aparatos económicos, militares y políticos de los EEUU, que son la misma cosa, así lo decretaron. El motivo: los errores y poca agresividad de JFK en Cuba y su voluntad de retirar las tropas de Vietnam (decreto que firmó días antes de morir, que nunca se llevó a cabo y que se ha mantenido en secreto hasta ahora). En este asesinato se entrecruzaron, como mínimo, la connivencia del vicepresidente Johnson (nivel político) ,la CIA, el FBI y la Comunidad de Inteligencia (incluyendo el Servicio Secreto) así como la judicatura (juez supremo Earl Warren). Los fallos de seguridad son imperdonables, y si no hubiese habido una conspiración aquel día incluso alguien con una pistola podía haber matado al presidente fácilmente (Nota del webmaster: hablar de "fallos de seguridad" es de una ingenuidad sonrojante, puesto que es obvio que en realidad la ruta y condiciones del recorrido fueron diseñados para facilitar la emboscada mortal). La autopsia fue una autopsia militar, falseada, y todos los datos y conclusiones de la Comisión Warren están escandalosamente manipulados para la causa común de la teoría del asesino solitario.

Pieza clave del complot fueron el cabeza de turco llamado Oswald, que en realidad trabajó para la CIA y murió siéndo aún agente de la misma (cuando la CIA abra sus archivos sobre él lo sabremos) y un FBI que ocultó y manipuló pruebas, y que "perdió" otras tantas por el camino, en la investigación más chapucera, manipulada y falsa de la historia de los EEUU.

Un complejo de inteligencia, formado por la CIA y otras agencias, en especial el FBI de John Edgard Hoover, y en el que colaboraron la comunidad exiliada cubana y anticomunistas radicales obsesionados con derribar a Castro que facilitaron a los tiradores, diseñó el magnicidio como una emboscada militar a todos los efectos. Tres grupos mínimo de asesinos participaron en el operativo: desde el deposito de libros, desde el edificio Dalltex y desde el montículo. Cada grupo contaba con al menos un tirador y un observador con radio. Además, es indudable que intervino más gente: miembros disfrazados de policía o agentes secretos que en el montículos despejaron a la gente antes y después del atentado; los supuestos vagabundos; el hombre del paraguas y su acompañante brazo en alto; la mujer del pañuelo que grabó todo el atentado corriendo junto a la limusina, que tuvo una actitud extraña antes y después del atentado … Garrison fue el riguroso notario de todas aquellas irregularidades que la comisión Warren pasó por alto ... y no precisamente de forma inocente.



Debemos agradecerle a Jim Garrison, fiscal del distrito de Nueva Orleans, el gran favor que realizó a la verdad investigando el asesinato del presidente. Si ya hemos señalado que otros investigadores y periodistas trabajaron por su cuenta para averiguar datos del asesinato (que a Garrison le fueron de valía en muchos casos) será este honesto jurista el que ponga en marcha un juicio sobre el magnicidio.

El mismo día del asesinato Jim Garrison (JG en lo sucesivo) se sintió atraído por una breve información que dio en TV un portavoz del FBI que declaró que Oswald había pasado ese verano en Nueva Orleans. JG preguntó inmediatamente a sus ayudantes si recordaban al tal Oswald y que investigaran algún dato que pudiera ayudar al FBI. Uno de ellos lo recordaba (un tipo raro, opinó) y recordaba también su relación con David Ferrie, un hombre conocido en los bajos fondos de Nueva Orleans. Aquel mismo día JG decidió interrogar a Ferrie para averiguar si podía encontrar algún indicio o relación que ayudara a investigar el caso. En el interrogatorio a Ferrie, este negó conocer a Oswald, pero reconoció que el día antes del asesinato había volado en avioneta (Ferrie era piloto) hacia Dallas con unos amigos a patinar sobre hielo. A JG le extrañó la historia, dado que ese mismo día cayó una gran tormenta en Texas. Esto, junto al nerviosismo que mostró Ferrie durante el interrogatorio hizo que JG le detuviera para que el FBI le investigara más a fondo. 

El siniestro David Ferrie
Poco después el FBI puso en libertad a Ferrie y el portavoz del FBI de Nueva Orleans declaró en rueda de prensa que la detención de Ferrie había sido ordenada por Garrison por su propia iniciativa, que el FBI no había tenido nada que ver y que Ferrie estaba limpio. A Garrison le extrañó esta "agresividad" del FBI ante su cumplimiento del deber. El tema quedó ahí y pasaron los años, hasta que en 1967 Garrison, en un vuelo hacia Washington, se encontró con un congresista amigo suyo, al que tenía mucho aprecio por su honradez e inteligencia. Durante el vuelo tuvieron una conversación y el congresista le dijo que no se creía lo de la CW ni lo del asesinato de Kennedy. Para Garrison, que hasta entonces había vivido de espaldas al caso, esta conversación fue un revulsivo que le llevó a retomar el interés.

Lo primero que hizo fue encargar todos los tomos de la CW y leer el informe. Allí comenzó todo. Para empezar se sorprendió de que todos los tomos estuviesen desordenados y no hubiese un índice adecuado. Parecía como si las pruebas, los hechos y las declaraciones fueran un conjunto inconexo. Todo estaba allí, pero desordenado. Le sorprendió la forma en la que fue detenido Oswald, sin una acusación formal, le escandalizó que durante su interrogatorio (12 horas) no hubiese un abogado (con lo cual, todo lo declarado por Oswald no hubiera tenido validez en un juicio), ni se hubiera formulado cargo alguno contra él: parecía como si Oswald hubiese sido detenido, no se sabía bien por qué, y no se le podía acusar exactamente de nada.

Su perplejidad alcanzó niveles de rabia cuando repasó los testimonios de los testigos del asesinato, testimonios ignorados o pasados por alto por la CW, y definitivamente se indignó cuando, durante el interrogatorio del oficial de Oswald durante su entrenamiento en los marines, éste reconoció que Oswald había realizado un examen de ruso. Garrison leyó la declaración y le pareció definitivamente que allí había gato encerrado. A la respuesta del oficial, el interrogador de la CW pasó automáticamente a otra pregunta y Garrison se preguntó ¿cómo puede ser que un dato tan importante pase inadvertido para el interrogador? ¿Cómo puede ser que datos importantes declarados en este informe pasen desapercibidos o sean ignorados por la comisión?. ¿Cuando Lee Bowars declara que ha visto algo raro detrás de la valla del montículo, el interrogador pasa automáticamente a otro tema?. Cuando un policía de Dallas reconoce la detención preventiva de los tres mendigos, el interrogador de la CW no pregunta si fueron interrogados en comisaría, qué declararon o qué aspecto tenían los mendigos … todo es pasado por alto y no hay que ser abogado para ver que algo falla clamorosamente.

Con esta inquietud personal, Garrison comienza a investigar las conexiones de Oswald en Nueva Orleans durante el verano de 1963. Pronto descubre que Oswald había sido detenido por un altercado público en la calle, cuando repartía propaganda pro-castrista. Fue interceptado por un grupo de exiliados anticastristas que le increparon. El policía que detuvo a Oxwald aquel día declara en su informe de aquel mismo día que "todo le había parecido un montaje". Los pasquines que repartía Oswald llevaban escrita una dirección, calle Camp, que Garrison investigó. Encontró, con gran sorpresa, que aquella dirección correspondía al mismo edificio donde había trabajado Guy Banister, ex agente del FBI y del NIS (servicio de información naval), que además era un conocido anticomunista y fascista de Nueva Orleans, presidente de la Liga Anticomunista del Caribe. Garrison se preguntó ¿cómo puede ser que Oswald tuviera su oficina supuestamente procastrista en el mismo bloque que el mayor anticomunista de Nueva Orleans.?.

Ferrie y Oswald, compañeros en la milicia, tal como demuestra esta imagen.

La única diferencia era que el edificio daba a dos calles diferentes, calle Camp y calle Lafayette, pero era el mismo bloque. Pronto descubrió JG que en realidad Oswald conocía perfectamente a Banister y que la pelea de la calle había sido un montaje para conseguir un aire de "procastrista" en Oswald que le permitiese entrar en contacto con organizaciones y personas progresistas de la ciudad, en calidad de topo. Además le ayudaba el hecho de haber sido exiliado a la URSS. Todo ello le daba una tapadera de marxista cuando en realidad estaba trabajando intensamente junto a Bannister en los grupos armados de exiliados cubanos y agentes de la CIA que trabajaban en la operación Mangosta (guerra de guerrillas, sabotajes y asesinatos en Cuba).

La oficina de la calle Camp no era otra cosa que la sede central del operativo en Nueva Orleans, justo enfrente de la oficina del FBI en la ciudad ( del que Bannister había formado parte) y muy cerca de las oficinas de la CIA y el NIS en Nueva Orleans.

Garrison encontró evidencias y testigos que afirmaban esta relación y la pertenencia de Oswald a los grupos anticastristas, lo que le sorprendió. Este dato abría nuevas líneas en la investigación: nada más y nada menos que el declarado por la CW "asesino del presidente" había mantenido estrechas relaciones con la comunidad de inteligencia de los EEUU. Todo empezaba a oler muy pero que muy mal.

También descubrió que David Ferrie formaba parte del grupo, y que a la cabeza había un tal Clay Bertrand. Este era supuestamente el pez gordo que dirigía todo el operativo Mangosta en Nueva Orleans. Pero Garrison no logró encontrarlo en un principio. Prosiguió sus investigaciones y supo que Kennedy había ordenado aquel mismo verano (1963) que el operativo Mangosta fuese suspendido y que todas las armas y los campamentos de entrenamiento fuesen desmantelados. El FBI cumplió las órdenes a regañadientes, pero esta orden de Kennedy levantó ampollas en la comunidad de exiliados y en la CIA, que, resentidos por el fracaso del desembarco de Bahía Cochinos, se sintieron nuevamente traicionados por Kennedy.

Finalmente Garrison dio con Clay Bertrand: se trataba de Clay Shaw, hombre de negocios muy conocido en Nueva Orleans, y que había sido acusado en su día por un periódico italiano de dirigir una empresa llamada Mondo Comerciale que trabajaba como tapadera de la CIA para operaciones encubiertas de propaganda política anticomunista en Italia.

Finalmente Garrison dio con Clay Bertrand: se trataba de Clay Shaw, hombre de negocios muy conocido en Nueva Orleans, y que había sido acusado en su día por un periódico italiano de dirigir una empresa llamada Mondo Comerciale que trabajaba como tapadera de la CIA para operaciones encubiertas de propaganda política anticomunista en Italia.

Inmediatamente el caso salió a la luz (la oficina de Garrison estaba siendo espiada desde hacía tiempo) y todo el sigilo que JG había querido hasta recopilar más pruebas se fue al garete. Esto provocó inmdiatamente la muerte en extrañas circunstancias de David Ferrie (dejó dos notas de suicidio sin firmar y la autopsia dictaminó que se trataba de un paro cardíaco) con lo que desaparecía una de las piezas para esclarecer el caso. 

Clay Shaw, alias Clay Bertrand
Finalmente se celebró el juicio, en el que Garrison expuso las pruebas que aquí hemos señalado a lo largo de este texto, y muchas más que dejó. Entre ellas, por primera vez, y gracias al trabajo de Garrison, fue posible ver la cinta de la grabación de Abraham Zapruder (cuyas imágenes han dado la vuelta al mundo) en la que se ve claramente el asesinato, como Kennedy se pone las manos en la garganta cuando recibe el primer disparo (prueba de que le vino desde delante y no desde atrás) así como el disparo de la cabeza, frontal y desde el lado. Resulta imperdonable que esta película, comprada a Zapruder por la revista Time-Life, estuviera años guardada en un cajón sin ser publicada. El motivo está claro, porque a ojos vista desmonta totalmente la lógica de la Comisión Warren. ¿cómo un medio de comunicación puede autocensurar unas imágenes que hubieran representado un éxito exclusivo sin precedentes si no es porque de por medio hay la voluntad clara de tapar y ocultar la verdad?.

Más tarde, otras fotos como la de Mary Moornan, Orveyl Nix o Altgens han aportado mucha información y detalles muy interesantes sobre el asesinato.

Hay que decir que el juicio se perdió, aunque años más tarde el director de la CIA Richard Helms reconoció que Clay Shaw había trabajado para la CIA.

La reapertura del caso en 1976 por el congreso de los EEUU puso de manifiesto la existencia de una grabación sonora del atentado, autentificada por una comisión de expertos, en la que se reconocía que habían habido más de tres disparos aquél día. Este avance oficial, que abría el camino al reconocimiento efectivo de una conspiración, chocó de nuevo con la burla oficial cuando dicha comisión del Congreso, después de reconocer al menos un cuarto disparo, automáticamente dice que si hubo una conspiración en Dallas aquel día no hay pruebas para ello y que si hubo más disparos, no necesariamente tenían por qué estar relacionados. Tratan de decirnos, con esta estupidez, que si hubo dos tiradores aquel día sería porque dos personas diferentes había pretendido asesinar a Kennedy por su cuenta a la misma vez. ¡Increible!

Y aunque esta estupidez fuese cierta y el otro tirador no hubiese tenido nada que ver con el supuesto asesino oficial Oswald, entonces ¿quién era ese otro tirador y qué ha hecho el gobierno de EEUU por detenerle? Nuevamente, al igual que ocurrió con la investigación de Garrison, otro fragmento de la verdad se abría camino tan solo para ser ignorado por quienes más interés debían tener en aclarar el magnicidio del presidente.

Solo en el 2039 tendremos acceso a los miles de informes de la CIA, FBI, autopsias oficiales, etc. Solo entonces, quizá, sabremos realmente la verdad. Si es que al final los publican, si es que al final no lo manipulan de nuevo.

(Fuente: http://www.mdvnet.com/Kennedy/)


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