jueves, 21 de noviembre de 2013

UNAS "PREGUNTITAS" AL VICEPRESIDENTE DE J.P. MORGAN



En algunas ocasiones, la actualidad resulta absolutamente deliciosa. Como cuando un jefazo de la mafia financiera que ejerce el verdadero -y nada democrático- poder en nuestro mundo se aviene a contestar por Twitter a las preguntas que ciudadanos de a pie quieren plantearle, y estos demuestran que están bien despiertos y nada dispuestos a ser complacientes. Le ocurrió a Jimmy Lee, vicepresidente de JP Morgan, quien, desde luego, bastante escarmentado ha debido quedar de la experiencia. Es lo que tienen las nuevas tecnologías, que ponen al ciudadano y al poderoso al mismo nivel. Comunicativo al menos, porque si hablamos de nivel moral está claro quien representa a la hez de este planeta.

El banco de inversiones JP Morgan escribió esto en su cuenta de Twitter (@jpmorgan): “¿Qué consejo profesional le pedirías a un destacado ejecutivo de una firma mundial?”.

Luego, anunció que el ejecutivo que iba a responder a esas preguntas sería Jimmy Lee, vicepresidente de la entidad.

Las preguntas empezaron a llegar. Pero antes de exponerlas, vamos a contar un poco de la historia reciente de JPMorgan, según recordaba The New Yorker.

En septiembre pasado, se le impuso a JP Morgan una multa de 920 millones de dólares por las pérdidas en la llamada Operación Ballena, pérdidas en gran parte ocasionadas por un ejecutivo español.

En octubre, llegó a un acuerdo con la justicia de EEUU para asumir un coste de 13.000 millones de dólares por haber vendido a sabiendas hipotecas basura.

Jimmy Lee, no solo ha participado en la salida a bolsa de Twitter, sino en la de Facebook hace un año y medio. Se le califica como el intermediario de los billones de dólares (trillion dolar dealmaker).

Un hombre con esa experiencia, se preguntaba The New Yorker, seguro que podría afrontar un diálogo con los usuarios de Twitter, ¿no?

Las preguntas que recibió Lee fueron estas:

“¿Quiso usted siempre formar parte de un vasto sistema criminal y corrupto o en algún momento se volvió canalla?”.

“¿Cuántas vidas necesita arruinar antes de admitir que su modelo de negocio ha triunfado?”.


“¿Cuál es su ballena preferida?”, en referencia a la operación que supuso tantas pérdidas.

“¿Cuándo van a ir todos a la cárcel?”.

“¿Adónde le puedo enviar mi CV? Soy inteligente y mis principios son muy flexibles”.

“¿Por qué no está usted en la cárcel después de haber enviado toneladas de oro a Irán, violando las prohibiciones?”.

Y así, un montón de preguntas que circularon por la red con enorme regocijo de muchos. La tanda de preguntas se suspendió, por supuesto. Según Reuters, no duró ni 24 horas. La empresa envió un tuit diciendo: “Se cancela la sesión de preguntas. Lo replantearemos”.

“Leer estos tuits  es como si JP Morgan se hubiera puesto un cartel en la espalda que dijera: “Dame una patada”, dijo un tuitero.

“Fue una mala idea”, reconoció a Reuters, Brian Marchiony, director de comunicación.

Daniel Gross, columnista de la satírica Daily Beast, afirmó. “Dios mío, la sesión de preguntas se va a convertir en un ‘caso de estudio’ sobre el uso corporativo de las redes sociales”.

¿Qué es lo que no habían comprendido en JPMorgan?

Que una cosa es ponerse una sudadera como Mark Zuckerberg, cuando salió a Bolsa (eso es lo que hizo Lee, y se imprimió el nombre detrás), y otra es meterse en una red de microblogging como Twitter donde vas a compartir mensajes con todo el mundo, y sin posibilidad de tener ‘porteros en la puerta’ (censura). Ahí entran todos, y todos opinan.

Y encima, como dice The New Yorker, con en lenguaje de la calle. Sin aderezos ni edulcorantes.

Vaya lección.

(Fuente: lainformacion.com/)

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