jueves, 14 de noviembre de 2013

¿QUIÉN DEBE PAGAR LA DEUDA?



Una deuda que axfisiaba a todo un país fue perdonada hace 60 años. Los beneficiarios de aquella generosidad son quienes hoy nos asfixian a nosotros.

En 1953, Alemania, devastada por la Segunda Guerra Mundial, se encontraba sumida en una gran crisis que le imposibilitaba pagar sus deudas (38.800 millones de marcos de la época). El Estado estaba al borde de la quiebra y Reino Unido, Francia, Dinamarca, Grecia , Irlanda, Italia y España, entre otros, se reunieron en Londres para buscar una solución. Las negociaciones se extendieron entre febrero y agosto de 1953 teniendo como resultado el "Acuerdo de Londres", que redujo la deuda alemana en un 62,6%, marcando un calendario de pagos para los 14.500 restantes. Esto permitió que el país se recuperase rápidamente de su mala situación y que a su vez se pusiera a la cabeza del crecimiento económico del continente.

Hoy en 2013, los líderes germanos parecen no haber aprendido la lección y en vez de corresponder con generosidad han decidido aplicarnos la mano dura a los países que en su día les rescataron. Igualmente podríamos hablar de las cifras de déficit público que Alemania tuvo para asimilar la Alemania del Este, pasándose por el Arco del Triunfo las normas de la Comunidad Europea. Un déficit que ahora nos obligan a reducir en un plazo muy corto y materialmente imposible, dando lugar a recortes abusivos en pilares básicos para el sustento de la sociedad: sanidad, educación o pensiones entre otros.

No acostumbro a utilizar malas expresiones como la que hoy he usado como título para el artículo referente a la famosa deuda española, pero sin que sirva de precedente la indignación me ha llevado a sucumbir a ello.

La catastrófica situación económica que vamos atravesando en los últimos años nos debe llevar a plantearnos la naturaleza de la deuda y su más que posible ilegitimidad parcial en lo que se refiere a los intereses de deuda que limitan las posibilidades de inversión del país en proyectos innovadores y emprendedores, en educación y en sanidad entre muchos otros.

Para recuerdo de todos, en un soleado fin de semana ante la pasividad del pueblo PP y PSOE se alinearon para modificar sin consulta alguna la agonizante Constitución Española, añadiendo a su articulado un precepto que obligase al pago en primer lugar de la deuda, y en segunda instancia "lo que hubiera que pagar". Este hecho puede compararse a una situación en la que un padre antepusiese a pagar la letra de un coche de lujo a atender la comida de sus hijos bajo el respaldado de la ley.

Todos estamos de acuerdo en que cumplir con los compromisos financieros debe ser una obligación del Estado así como debería de serlo el derecho a un trabajo o a una vivienda digna; y en honor a la ética y a la moral, no deberían cumplirse compromisos financieros basados en el pago de intereses de la deuda -que alcanzarán miles de millones de euros- hasta que los diferentes derechos vitales no estuvieran cubiertos en su amplia mayoría. ¿Por qué no declarar una suspensión de pagos?

Nos encontramos ante una deuda puramente ilegítima contraída por gobiernos tiranos que han permitido a bancos y mercados especular con los ahorros de familias humildes y que han producido resultados contrarios a las intereses de la población española.

Tal y como viene recogido en la historia de arriba, España fue uno de los actores que en 1953 decidieron perdonar gran parte de la deuda alemana -con un objetivo u otro, pero la perdonaron-. Hoy día el caso es el opuesto y Alemania no solo no admite un impago de los intereses o suspensión temporal de la deuda sino que además exige imponer medidas de ahogo económico a las clases más bajas mientras ellos continúan adoptando decisiones en hoteles y haciendas de lujo.

Nada de lo que hagamos aumentará la "confianza" de la UE, ni tan si quiera si los Gobiernos cómplices de la Troika -PP y PSOE- continúan recortando a la sociedad sus derechos vitales. ¿Qué es eso de pagar los intereses de la deuda antes que paliar el crecimiento del paro? Debemos oponernos a continuar andando por una senda en la que el agua y el pan conllevan intereses abusivos.

Los recortes sociales en nuestro país están generando un sufrimiento inhumano, y mientras se continué sin priorizar, mi respuesta será bien clara: "Que la deuda la pague vuestra puta madre".

Dani Ruiz
(Fuente: http://rabiaysur.blogspot.com.es/)

2 comentarios:

  1. Disculpa pero a nosotros nadie nos tiene que perdonar nada porque la deuda que tenemos, la mayor parte no es nuestra, es de negocios privados. Es ilegal, deuda odiosa, así de simple.

    Antes de asumir las deudas de otros, la deuda de nuestro país era asumible, y por debajo de las deudas de otros países que ahora siguen con ellas sin problemas. Los gastos en Sanidad, Educación etc... estaban por debajo de la media europea. La deuda de las familias igual...

    A nosotros nadie nos tiene que perdonar nada, repito, lo que hay que hacer es una auditoria y no pagar la que no se haya contraido para beneficio del pueblo (incluyendo gastos para aeropuertos fantasma y gracietas por el estilo)

    Saludos

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  2. Querido anónimo:

    No solo suscribo cada uno de tus argumentos, sino que éstos han sido previamente recogidos en el blog, como puedes constatar en estas entradas:

    http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2012/10/la-unica-solucion-racional-al-embrollo.html

    http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2012/06/acerca-del-concepto-de-deuda-odiosa-1.html

    http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2012/06/acerca-del-concepto-de-deuda-odiosa-2.html

    http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2012/06/no-es-nuestra-deuda.html

    http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2012/12/el-reactor-nuclear-del-banco-de-espana_27.html

    http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2012/10/lo-que-no-quieren-que-sepas-del-rescate.html

    http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2013/03/alto-y-claro-esta-deuda-no-es-nuestra.html

    http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2012/07/jean-ziegler-recomienda-espana-no-pagar.html

    He insistido tanto en la necesidad –cívica y moral- de una auditoría de la deuda que deslinde la privada de la estatal que no he considerado insistir en una entradilla a esta información, respetando así la integridad de un texto que firma un autor. Tampoco recurro a la fórmula “Este blog no asume necesariamente las opiniones firmadas que se exponen en él”, puesto que excede mis modestas pretensiones de dar argumentos para la reflexión.

    Mi convicción personal es que incluso la deuda estatal puede ser rechazada, dado que hasta que no exista una ley de responsabilidad política, los gobernantes seguirán gastando irresponsablemente un dinero que no es suyo, sino del ciudadano, y que en su mayor parte no existe como riqueza presente, sino como deuda futura, lo que compromete gravemente el presente y el futuro de las personas.

    En todo caso, con esta entrada solo he querido señalar la incoherencia de quienes se han beneficiado de la condescendencia de otros países, sin corresponder a esa cortesía con otra análoga.

    Un saludo, y gracias por comentar.

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