viernes, 29 de noviembre de 2013

"OPERACIÓN 40", EL NEXO COMÚN DE LOS MAGNICIDIOS DEL ÚLTIMO MEDIO SIGLO (1ª parte)


Vivimos unos tiempos en que un verdadero aluvión de información clasificada u ocultada por los poderes establecidos está saliendo a la luz. Gracias a ello empezamos a comprender cómo funcionan los servicios secretos (las "cloacas del sistema", en gráfica expresión de Felipe González, todo un experto "pocero", dicho sea de paso), que son el enlace entre asesinatos aparentemente inconexos, como pueden ser los de JFK, Malcolm X, Martin Luther King, John Lennon, Jimi Hendrix, Olof Palme, y un largo etcétera. El brazo ejecutor de todos ellos fue la siniestra red "Operation 40".


"Operación 40" fue una trama encubierta de la Agencia Central de Inteligencia cuyo teatro de operaciones incluyó Estados Unidos y el Caribe (incluyendo Cuba ), América Central y México, así como Europa y Sudáfrica.

Fue puesta en marcha por Allen W. Dulles, director de la Agencia, a partir del diseño previo facilitado por un memorándum secreto del coronel J C King, jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, y aprobada por el presidente Dwight D. Eisenhower, quien puso a su frente al vicepresidente Richard Nixon. Obtuvo su nombre de que originalmente había 40 agentes involucrados, principalmente exiliados cubanos, todos ellos asesinos expertos.

Para su financiación se contó con empresas norteamericanas que habían sido perjudicadas con la subida al poder de Fidel Castro, en particular la oligarquía petrolera tejana agrupada en torno a la familia Bush y con la Mafia, que había perdido una cuantiosa fuente de recaudación merced a los casinos y a la prostitución (Cuba era llamada antes de Castro el "burdel de los E.E.U.U.").

Uno de los líderes del grupo era el miembro de la CIA David Atlee Philips, una pieza clave en el complot contra JFK, dado que estamos hablando del controlador de Lee Harvey Oswald, el chivo expiatorio que cargó con las culpas de aquel magnicidio. Años después se convertiría en el controlador de uno de los más letales miembros del grupo, Michael Vernon Townley, responsable, entre otras acciones clandestinas particularmente violentas, del asesinato en 1986 del presidente sueco, y reconocido pacifista, Olof Palme.

JFK, la víctima más célebre de "Operation 40"
Este sicario estuvo activo al menos desde finales de los 60, cuando, con el respaldo de Henry Kissinger, fue enviado a Chile para organizar a los grupos paramilitares que preparaban la caída del presidente electo Salvador Allende, un paso previo al golpe de estado que finalmente se produciría el 11 de septiembre de 1973 (fecha nada casual, si pensamos en lo que ocurriría 28 años después).

Aunque el objetivo inicial del grupo fue acabar con Fidel Castro, poco a poco se fue implicando en acciones cada vez más ambiciosas, habiendo participado en los asesinatos del Che Guevara, John Lennon, Orlando Letelier, Omar Torrijos, el general Carlos Prats, el Premio Nobel Pablo Neruda, el sudafricano Robert Smit y Salvador Allende, entre otros. En 1976 hicieron explotar un avión cubano con 73 personas a bordo. También aparece su larga mano aparece en el asesinato de decenas de testigos del asesinato de JFK, en el caso Watergate, que costó la presidencia a su creador, Richard Nixon, y en el escándalo Irán-Contra, así como en el 11-S.

Además del "difícil" Fidel Castro, Charles de Gaulle fue otro mandatario al que Operación 40 tuvo entre sus objetivos, librándose de una ejecución ordenada por la CIA. No tuvo tanta suerte el empresario italiano Enrico Mattei. ¿Quién sabe cuantos crímenes más deben anotarse en la cuenta de esta siniestra red?

El periodista e investigador sueco Ole Damegard topó con Operación 40 a raíz de su investigación del magnicidio de Olof Palme, cuyas conclusiones expone en su libro "Golpe de estado a cámara lenta". Descubrió que los mismos 40 agentes, a quienes ha identificado individualmente, aparecen implicados en un sinfín de asesinatos de líderes políticos y sociales. Su denuncia resulta absolutamente esclarecedora, pues ha servido para poner cara, por ejemplo, a los asesinos del presidente Kennedy, así como para explicar numerosas acciones de sabotaje y asesinato como las que detalla del criminal Orlando Bosch, encargado de dañar a aquellos países que tuvieran relaciones diplomáticas y financieras con Cuba.


(Fuente: http://www.veteranstoday.com/)

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