sábado, 2 de noviembre de 2013

LA INDIGNIDAD DE NUESTRA CLASE POLÍTICA



Otra noticia vergonzante que ha tenido que esperar: nuestros impresentables diputados salieron el jueves del hemiciclo en estampida como colegiales -maleducados- a la hora del recreo, dado que empezaba un puente, sin esperar ni el resultado de la última votación efectuada -concerniente a la reforma de las pensiones de los pringadillos de los ciudadanos (la suya estos vividores la tienen asegurada)- ni a que el presidente de la Cámara, Jesús Posada, levantase la sesión.

En mi trabajo eso sería considerado ausencia injustificada y, consecuentemente, acarrearía una sanción. A estos parásitos no les afectan tales minucias, se saben blindados en sus privilegios por el voto de quienes han decidido hacerse cómplices de su desvergüenza y sus mamandurrias. La desbandada es digna de un desalojo del edificio. Las imágenes ponen cara a una tropa cuyo "trabajo" podría ser perfectamente ejecutado por chimpancés amaestrados bajo la consigna "aprieta el botón y corre". Esta gentuza, que se gana el pan "con el sudor del de enfrente" debería ser desalojada del parlamento, sí, pero definitivamente.

Por último, ¿alguien cree que esta imagen bochornosa tendrá alguna consecuencia? Seguramente, pero será la de dejar de retransmitir los plenos.

Chupópteros, ineptos y mangantes, dignos representantes de los borregos que en breve volverán a votarles, y a quienes luego exigirán "sacrificios".


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