martes, 29 de octubre de 2013

NOS ESPÍAN, MENOS MAL


Eso ha debido pensar alguno de esos políticos que si no están en todos los cotarros se sienten ninguneados. Si somos la cuarta economía de Europa, ocupamos una posición estratégica en el Mediterráneo y dicen por ahí que estamos viviendo una recuperación modélica (la destrucción de empleo y de derechos sociales es un mero invento de los anti-sistema del que mañana hablaré), qué menos que despertar el interés del "Big Brother" que lo cotillea todo (lo pasado, lo presente, lo futuro y hasta los más ocultos pensamientos), cuyo ojo todo lo ve y cuya oreja todo lo escucha. Lo que hemos sabido gracias a las filtraciones de Snowden habrá molestado al vecindario europeo, pero a nuestro gobierno le ha llevado al éxtasis místico, le ha curado el "síndrome de Teruel" y le ha confirmado lo importantes que son. ¡Criaturitas!

Ola, que ase?

Tan sorprendidos como lo estaba el capitán Renault de Casablanca de que el café de Rick fuera un antro de juego, los países occidentales se han quedado estupefactos ante la confirmación de que los chicos Bond de EEUU espían a diestro y siniestro, indistintamente y sin remilgos. Sus asombrados gobiernos, algunos de los cuales habrían aceptado que les chequearan su propia próstata a cambio de compartir la información obtenida de otros pacientes, se han indignado hasta el paroxismo, especialmente la canciller Merkel, que si se libró de que fueran interceptados sus guasap era porque tenía un Nokia cutre que sólo enviaba sms.

El espionaje masivo ha revelado que, con la excusa del terrorismo, el gran hermano americano lo ha escuchado y leído todo, especialmente la información relevante que tiene que ver con cuestiones políticas internas, relaciones internacionales y operaciones empresariales, toda una demostración del fraternal afecto y la confianza que el Imperio deposita en sus presuntos aliados.

En la medida en que EEUU ha espiado a todo lo que se movía, la gran preocupación del Gobierno del PP fue durante un tiempo que las ‘antenas’ de la NSA hubiesen ignorado al país y a su presidente, que moverse, lo que se dice moverse, sólo lo hace en defensa propia y cuando ha de darse la vuelta en la siesta. La confirmación de que España también ha sido objeto del espionaje ha venido a tranquilizar al Ejecutivo, especialmente al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien tras proclamar que España y su recuperación económica, era “el ejemplo del mundo” se habría sentido muy decepcionado ante semejante indiferencia.


El alivio experimentado explica la manera en la que ayer fue convocado al embajador de EEUU, James Costos, quien supuestamente debía dar explicaciones y escuchar la gran indignación de nuestros gobernantes. Se le dispensó de acudir a la cita el viernes porque el diplomático estaba en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias y privarle de canapé habría sido de una descortesía incalificable. El sábado era un día malísimo porque el Ejecutivo se iba a la boda del hijo del editor José Manuel Lara y por la tarde echaban el Barça-Madrid por la tele. Y el domingo es del día del Señor y se descansa. La posibilidad de que Rajoy telefoneara a Obama, como hizo Merkel, ni se ha planteado porque las conferencias son carísimas y el presidente -ya se sabe- es muy austero.

Así que la cosa se aplazó hasta el lunes. Descartada la visita a Moncloa, el ministro Margallo insinuó que sería él quien le cantara las cuarenta al yanki, ocultando que estaría en Polonia. Se pensó luego en el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Gonzalo de Benito, quien lamentablemente se ha ido al Golfo de gira. Así que el trámite recayó en el secretario de Estado para la Unión Europea, Iñigo Méndez de Vigo, aunque dada la importancia que se ha concedido al encuentro éste hubiera podido delegar perfectamente y sin que se notara en alguna de las señoras de la limpieza del Palacio de Santa Cruz, sede de Exteriores.

La conclusión a la que lleva esta fingida protesta, realizada con la boca pequeña, es que, siendo objeto del espionaje, España vuelve a tener un papel en la historia, como pretendía Aznar, y ello gracias a EEUU, un amigo que puede leer los sms de Rajoy a Bárcenas porque hay confianza y punto.

Juan Carlos Escudier
(Fuente: http://odiseaazul.blogspot.com.es/)

PD.: Aquí, como colofón del cinismo de esta gente que se cisca en la intimidad y el derecho a la privacidad, la declaración del presidente del Comité de Inteligencia (?) del Congreso de los E.E.U.U., Michael Rogers, afirmando que nos espían "por nuestro bien". ¡De traca!

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