sábado, 5 de octubre de 2013

LA RADIACTIVIDAD DE FUKUSHIMA HA PASADO A LA CADENA ALIMENTARIA


Algo que muchos sospechábamos, y que en el momento de escribir estas líneas ha sido confirmado por los medios: la central nuclear de Fukushima (Japón), que fue gravemente afectada por un tsunami el pasado 11 de marzo de 2011, ha liberado una enorme cantidad de agua radiactiva, procedente de sus tanques de refrigeración, al océano.

Tampoco está muy claro qué ha pasado (o puede pasar) con los núcleos de combustible nuclear.

Lo lógico sería pensar que esto afecta especialmente a la zona en cuestión, y que conforme nos alejamos de esa zona los efectos serán menores, y así es.

Sin embargo, esa radiactividad puede viajar hasta nuestras casas por medio de las conservas de pescado, especialmente los congelados.

Como consumidores, ¿qué podemos hacer?

Existe lo que se conoce como "zonas de pesca FAO". Estas zonas no son mas que el resultado de subdividir los océanos en regiones y asignarles un número. En el siguiente mapa podéis ver esas zonas:



Todos los productos congelados tienen (o deberían tener) en el envase, junto con el resto de información, una indicación bien clara y visible que diga LA ZONA FAO en donde se capturó ese pescado o marisco.

La prudencia nos dice que deberíamos evitar aquéllos envases cuya zona FAO corresponda al número 61, que como podéis ver en el mapa, es la afectada por la central de Fukushima.

He podido ver por mí mismo, en supermercados, cajas de langostinos etiquetadas con la zona FAO 61 en fechas bastante posteriores al tsunami, concretamente: esta primavera pasada del año 2013.

Afortunadamente, en un congelador de un mismo supermercado es fácil encontrar hasta 4-5 zonas FAO distintas porque para un mismo producto suelen haber varias marcas que operan en aguas distintas, por lo que al menos tenemos la opción de elegir.

(Fuente: http://100ciaencasa.blogspot.com.es/)

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