lunes, 7 de octubre de 2013

ITALIA CONCEDE LA NACIONALIDAD A LOS MUERTOS DE LAMPEDUSA MIENTRAS DENUNCIA A LOS SUPERVIVIENTES



Más cinismo no cabe. El corrupto gobierno italiano ha lanzado a los hambrientos el mensaje de que solo serán acogidos en Europa como cadáveres, mientras prosigue la criminalización de la inmigración. ¿No será que se quedan los que han muerto porque sale mas barato enterrarlos en suelo italiano que devolver sus cuerpos a su país de origen? El gesto es mezquino y oportunista, porque todos sabemos que esta historia se repetirá. Como sentencia Forges, la UE ha mostrado su verdadero rostro en Lampedusa: sin proyectos comunes, sin unión, sin justicia social ... y sin corazón.

El viernes por la tarde, solemnemente, el primer ministro de Italia, Enrico Letta, anunciaba que todos los fallecidos en el naufragio de Lampedusa recibirán la nacionalidad italiana. Justo a la misma hora, la fiscalía de Agrigento (Sicilia) acusaba a los 114 adultos rescatados de un delito de inmigración clandestina, que puede ser castigado con una multa de hasta 5.000 euros y la expulsión del país.

Los muertos, sin embargo, podrán quedarse, y para ello se les ha adjudicado un ataúd, un número y un trozo de tierra en cementerios de la isla, donde descansarán como nuevos europeos.

El Ayuntamiento de Roma ha anunciado que dará cobijo a los 155 supervivientes del naufragio. Sin embargo, los más de mil que llegaron un día antes a Lampedusa tendrán que seguir hacinados en los inmundos barracones del centro de acogida. Los primeros han sido noticia mundial. Los segundos son unos desconocidos.

El relato de lo sucedido antes del naufragio es tremendo. Un barco con más de 500 fugitivos de Eritrea y Somalia, muchos de ellos menores de edad, se incendiaba y se hundía a solo media milla de la isla de Lampedusa. Pero las autoridades italianas no se enteraron hasta dos horas más tarde y solo reaccionaron tras ser alertados por algunos pesqueros.

La denuncia de Vito Fiorino, dueño de una de las embarcaciones que primero se acercó a la zona de la catástrofe, es tremenda: "Eran las 06.30 o las 06.40 cuando di la orden de llamar a la guardia costera, pero no llegaron hasta las 07.40. Nosotros ya habíamos subido a bordo a 47 náufragos, pero ellos lo hacían muy lentamente, podían haber ido más deprisa. Cuando volvíamos a puerto cargados de náufragos hemos visto la patrullera de la Guardia de Finanza que salía como si fuese de paseo. Si hubieran querido salvar a la gente, habrían salido con barcas pequeñas y rápidas. La gente se moría en el agua mientras ellos se hacían fotografías y vídeos. Cuando mi barco estaba lleno de inmigrantes y les pedimos a los agentes que los subieran a la patrullera, nos decían que no era posible, que tenían que respetar el protocolo. También me querían impedir ir al puerto con los náufragos. Si ahora quieren detenerme por haber salvado a náufragos, que lo hagan, no veo la hora…", dijo a la prensa en el puerto de Lampedusa.

El problema es que sí, que podrían detenerlo. La legislación italiana contempla desde 2002 el delito de complicidad con la inmigración ilegal para quien introduzca en el país a inmigrantes sin permiso de entrada, incluyendo a quienes ayuden a los barcos en los que viajan. Una ley que los sucesivos gobiernos mantienen vigente.

(Visto en http://odiseaazul.blogspot.com.es/)

1 comentario:

  1. Hola
    Y, aun asi, hay gente que aun confia en este sistema y en sus dirigentes. Ni viendo los dobles raseros que se gastan son capaces de superar el miedo a "¿y si rompemos este sistema donde vamos?"
    A ver si es verdad, como dicen por ahi, que pronto sucederan cosas que hagan cambiar a la humanidad de horizontes.
    Un saludo

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