miércoles, 25 de septiembre de 2013

ESPEJOS EN EL CIELO: OVNIS, DESINFORMACIÓN Y TRAMPAS DE LA FE (2ª parte)


Aunque el fenómeno de los “platillos voladores” es relativamente propio de la modernidad, el ser humano lleva milenios observando (o creyendo observar) luces y entidades en el cielo. Un ejemplo de ello son las apariciones marianas, manifestaciones celestiales de la Virgen, documentadas desde fechas tan tempranas como el año 40 A.C. Más allá de que algunas de estas apariciones puedan haber sido promovidas por la Iglesia, es posible que reflejen un patrón en la relación entre la psique (y sus creencias religiosas) y el mundo exterior (¿creer es ver?). Carl Jung  entendió el fenómeno OVNI como “cambios en la constelación de los dominios psíquicos, de los arquetipos o ‘dioses’, como se les solía llamar, que traen o acompañan una larga transformación en la psique colectiva”. La moderna narrativa de los extraterrestres tiene ciertas similitudes con la narrativa religiosa dicotómica, donde los extraterrestres benignos –de estrellas como las Pléyades– son similares a los ángeles y los extraterrestres malignos son similares a los demonios o a los vampiros –como los “reptilianos”… unos buscan ayudar a la humanidad con sus mensajes de luz y otros se alimentan de la energía de los seres humanos buscando subvertir “el plan divino”. Algunos investigadores, asimismo, han sugerido  que la famosa visión del profeta Ezequiel fue un OVNI.
 
Podemos pensar que los extraterrestres y los OVNIs, en el centro del new age, son parte de una nueva religiosidad, influida no sólo por la ciencia ficción, también por la ciencia –que actualmente parece hacer más factible ver naves espaciales que ángeles en el cielo. En una intersante conferencia de 1950, poco después de que el incidente de Roswell llevara el fenómeno OVNI a la opinión pública,  el erudito de lo esotérico y alto masón, Manly P. Hall dio su perspectiva sobre el fenómeno OVNI. “Estas historias no son invenciones, son el resultado de la mente humana buscando lo que espera, y llevándolo a una forma oscura e incierta y revistiéndolo en esas expectativas”. Hall, una de las máximas autoridades en lo que se refiere al estudio de “la historia secreta” del mundo, sin embargo, no desestimó los avistamientos como meras proyecciones mentales. Consideró también altamente probable que se debieran a tecnología secreta del gobierno de Estados Unidos. “El artefacto en sí mismo puede que no sea el proyecto, sino una forma de prueba para algo más, pero, ya sea solamente un medio o un fin en sí mismo, casi seguro está guíado y diseñado por seres humanos, y está siendo desarrollado en el desdoblamiento de una investigación necesaria sobre el enorme y poderoso potencial del planeta”. Manly P. Hall, en la misma conferencia, argumentó que pensar que un platillo volador era la única forma de comunicación interestelar era algo limitado a una cierta estructura mental.
 
La hipótesis de la tecnología militar –secreta o no– tiene numerosos ecos. Por ejemplo esta serie de luces tomadas como un “OVNI”  luego fueron confirmadas como una prueba de una aeronave militar. Uno de los “ufólogos” más reconocidos del mundo, el científico francés Jaques Vallee, ha postulado la hipótesis de que los famosos “crop circles” son parte de un experimento con microondas del gobierno británico. El teórico de la conspiración William Cooper, quien anticipó el ataque del 9-11 meses antes de que ocurriera, gran parte de su vida creyó que el gobierno de Estados Unidos había realizado un pacto con un civilización extraterrestre, pero al final declaró haber descubierto que en realidad se trataba de una conspiración para hacer creer a las personas, con fines de control mental, que existen seres extraterrestres entre nosotros.
 
Esta teoría de la desinformación con fines políticos ha sido expuesta por numerosos investigadores, uno de los más recientes Mark Pilkington en su libro The Mirage Man: A Journey in Disinformation, Paranoia and UFOs, donde señala que la CIA formuló desde los 50 el proyecto de propagar la creencia en los “OVNIs” entre la opinión pública 
 
Es posible que agencias de inteligencia y una cierta élite política se beneficie de alguna psy-op basada en infuir en las creencias de las personas, pero ciertamente es difícil de determinar una intencionalidad en dado caso. Paralelamente es indudable que la creencia en seres extraterrestres, como la religión, puede ser un gran negocio. Un caso muy significativo es el de L. Ron Hubbard, el escritor de ciencia ficción alumno de Aleister Crowley que famosamente dijo “si quieres ganar un millón de dólares funda una religión” y que así lo hizo, creando la Cienciología. Como se sabe, la parte más avanzada de las creencias de esta secta religiosa, sostiene que la entidad extraterrestre conocida como Xenu envió millones de seres desde su planeta natal a la Tierra.
 
Aunque la manipulación parece permear la creencia en seres extraterrestres que nos visitan, de igual manera que la manipulación parece regir las religiones, mezclando aquello propio del Cesar con aquello propio de Dios, también es posible que el fenómeno OVNI vaya más allá de una gigantesca farsa con agenda oculta. Una de las hipótesis más interesantes, me parece, tiene que ver con la posibilidad de que los OVNIs (al igual que los dioses) sean estados mentales. Según Terence Mckenna estas supuestas naves espaciales o luces inteligentes eran en realidad una proyección de nuestra alma en el cielo. Y es que quizás nuestras psiques no estén limitadas al vehículo del cuerpo, aunque si fragmentadas de una individualidad consciente. Aquello que aparentemente yace adentro podría también estar afuera, tu propia voz, tu propia conciencia podría estar llamándote desde fuera, en una de las infinitas manifestaciones de una conciencia única que se multiplica. Más que una alucinación, un símbolo. Un mensaje que podría ser un engaño, una trampa o un mapa del espíritu.
 
Alejandro de Pourtales
(Fuente: Pijamasurf)

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