lunes, 26 de agosto de 2013

TRABAJAR HASTA MORIR


"Karochi" es el término japonés para definir la muerte por exceso de trabajo. Un término aplicable al caso, conocido la semana pasada, de Moritz Erhardt, el ejecutivo alemán de 21 años que falleció tras 72 horas de trabajo continuado. Erhardt realizaba prácticas en la sede londinense de Merril Lynch Bank of America, prácticas agotadoras con frecuentes jornadas de quince horas o más, lo que había llevado a pasar ocho noches en blanco en sus dos últimas semanas de vida.

Este joven estajanovista ha sido víctima -no es la primera ni será la última- de una mentalidad competitiva, estresante e inhumana: la alteración de los ritmos de sueño, el desorden alimenticio, el ritmo de trabajo obsesivo y la tensión constante pasan una factura muy elevada. El precio por triunfar a toda costa puede ser el infarto, la depresión o el síndrome del "burnout", cuando no algo peor. La recompensa para el mejor es ascender aun puesto ejecutivo (de 1´5 a 2 millones de € al año) en poco tiempo. Las reglas: o subes de escalón o te echan.

El modelo vital de esta versión humana del caballo "Boxer" de la "Granja animal" de Orwell era Godon Gekko, el codicioso ejecutivo interpretado por Michael Douglas en "Wall Street" (Oliver Stone, 1987) en un papel que le valió el Oscar, un  personaje carente de toda empatía que persigue el éxito a cualquier precio. En el caso de Erhardt ese precio fue la vida.

Gekko, cínico y sin otra lealtad que su ambición ilustra a su nuevo aprendiz (Charlie Sheen) -que al final le denunciará- en la desoladora filosofía del "yuppie" a tiempo completo: "Si quieres un amigo, cómprate un perro".

¿Es éste el modelo de identificación que puede ofrecer la sociedad post-capitalista? ¿Malvivir como un hámster sobreestimulado haciendo girar la rueda de su jaula a velocidad supersónica para inmolarse estúpidamente en el altar del insaciable Moloch, el dios del dinero?

Algo anda muy mal en nuestra sociedad.

2 comentarios:

  1. Hay que estar podrido y ser un gilipollas integral sin alma para morir de esa manera: trabajando. Un puto esclavo que da su vida a una causa, el dinero y el poder. Corporativismo inculcado desde el nacimiento acaba por desembocar en esa especie de locura moderna llamada "éxito profesional". Deshumanización total.

    Nos dirigimos al abismo.

    Saludos.

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  2. Tuvo la muerte qe se merecia.

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