sábado, 31 de agosto de 2013

EL FUTURO AL QUE EL F.M.I. CONDENA A ESPAÑA


Que no es otro que deuda, paro y un dramático aumento de la pobreza. Los autores de este análisis repasan el informe que acaba de publicar el Fondo Monetario Internacional sobre la situación económica española y las exigencias de este organismo.

España 2018. No es el título de una apocalíptica película de ciencia ficción. Es el negro futuro que nos depara el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reciente informe anual dedicado al Estado español. Después de unos recortes brutales que nos han empobrecido masivamente, una reforma laboral y otra de pensiones bajo su presión, esta institución financiera internacional radicada en Washington nos recomienda más austeridad. El resultado, según sus propias previsiones, será más deuda, paro, y mucha pobreza.

En el Informe del staff, que se hizo público a principios de agosto de 2013, el FMI plantea desguazar el Estado del bienestar. Esto es: Reformar el sistema de pensiones, "revisar los gastos de servicios clave como la educación y la sanidad", subir IVA e impuestos especiales, adelgazar la administración pública en sus diferentes niveles... Además propone, en un país con un paro oficial  del 26,3 % de la población activa y con unos riesgos de pobreza y exclusión social disparados, rebajar los salarios de las/os trabajadora/es un 10% en dos años. La medida permitiría, según el Fondo, reducir el desempleo entre seis y siete puntos porcentuales hasta 2016, disminuir el déficit y aumentar el PIB. Se nota que si el FMI cumple sus previsiones --algo que casi nunca ocurre, puesto que periódicamente revisa sus previsiones anteriores hasta equivocarse de nuevo-- nos llevaría a un 20% de paro, una tasa que no es para tirar cohetes.

Éste que acabamos de mencionar sería el escenario más optimista que el FMI nos puede ofrecer, con la condición de acelerar sus recetas de miseria. El propio Fondo reconoce el desastre que nos espera después de cuatro años aplicando servilmente sus recetas y con un Gobierno del conservador y corrupto PP dispuesto a llevar los ajustes a sus últimas consecuencias, caiga quien caiga. Las estimaciones hasta 2018 del Fondo Monetario Internacional para España muestran un panorama de "debilidad prolongada" en el que el paro sigue en el 27% en 2014 y supera el 25% en 2018; y en el que la deuda pública se dispara al 106% del PIB sin que la deuda privada baje del 236% del PIB en los próximos cinco años. Al mismo tiempo, también admite que podría darse un escenario a la baja en el que se entrara en una "espiral macro-financiera negativa", que nos llevaría a niveles elevados de deuda pública y privada, en el que el PIB no fuera positivo hasta 2017 y en el que el paro siguiera por encima del 27% en un "futuro previsible". Además de grandes contradicciones, el FMI en su Informe no juega limpio, al no contabilizar el déficit fiscal en toda su amplitud, esto es, incluyendo el carísimo rescate público a la banca española, que el propio informe cifra en 246.441 millones de euros.

La propuesta de rebajar los salarios un 10% recibió el apoyo de la Comisión Europea (CE) en la voz de su vicepresidente económico, Olli Rehn, quien cobra 22.963,55 euros al mes, además de un complemento para gastos de 911,38 euros, sin incluir gastos de desplazamiento, que son reembolsados. Por una vez, Gobierno, partidos políticos y sindicatos (algunos de ellos habían pactado la reforma laboral exigida por el FMI y firmado el Memorandum de Entendimiento) expresaron su oposición a esta propuesta, pero Olli Rehn volvió al socorro del FMI y escribió sin vergüenza, el 6 de agosto, que “aquellos que rechacen de forma instantánea [la propuesta de bajar salarios] cargarán sobre sus hombros la enorme responsabilidad del coste social y humano”. Así, el señor Olli Rehn, con un toque de paternalismo, nos infunde un sentimiento de culpa. Sin embargo, mucha gente en España piensa que la culpa del enorme “coste social y humano” la tienen en primer lugar su organización, la Comisión Europea, el FMI y el Gobierno sumiso del Estado español.

La sugerencia del Fondo de profundizar la reforma laboral puesta en marcha en 2012, busca que las empresas puedan tener más flexibilidad para ofrecer reducciones de jornada y salarios. Como dice Rehn en su carta ya mencionada, "el mes que viene evaluaremos en detalle la reforma laboral española de 2012". Todo para aligerar las indemnizaciones por despido y facilitar los ERE, como exigía el FMI al Gobierno de Yorgos Papandreu en un primer memorando de 2010 para Grecia. Grecia, donde los recortes de salarios no consiguieron reducir el paro sino todo lo contrario.

No debemos sorprendernos de tal recomendación del FMI, ni tampoco que la apoye la Comisión Europea. De hecho, cada año, en aplicación del artículo IV de sus estatutos, una misión del Fondo visita a las autoridades de los países miembros y distribuye sus recomendaciones, lo cual les permite seguir más de cerca las políticas económicas aplicadas por los respectivos gobiernos e influir sobre ellos. Sus recomendaciones, que constituyen condiciones a sus préstamos o asesoramiento, continúan siendo las mismas desde hace décadas: Reducción o congelación de los salarios, reducción de las pensiones de jubilación, privatización de las empresas públicas, recortes en sanidad, educación y protección social... En fin, todo lo que permite debilitar el frágil estado del bienestar, destruir la soberanía del país para someterse a los ricos acreedores y dejar la máxima libertad de movimiento a las empresas privadas.

¿Cuál es la legitimidad de una organización que pide recortar salarios cuando su directora, Christine Lagarde, se lo subió un 11% a su llegada al FMI para cobrar unos 323.257 euros anuales (441.980 dólares), más un suplemento para gastos de representación de 57.829 euros (83.760 dólares anuales), sin pagar impuestos gracias a su estatuto de funcionario internacional?

Parafraseando a Bob Dylan, al que Olli Rehn cita en su infumable defensa del FMI, el responsable de asuntos económicos y monetarios de la Comisión Europea podría reparar en que "los tiempos están cambiando" y cada vez son más quienes demandan reformas estructurales, sí, pero para instituciones como el FMI y la CE.

Ya basta de impunidad de la que gozan los altos funcionarios de la institución, hay que enjuiciar a sus responsables, cerrar las puertas del FMI y construir un organismo internacional realmente democrático, que respete el derecho internacional y que trabaje para una estabilidad financiera al servicio de los pueblos y de las necesidades humanas fundamentales.

(Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/)

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada