jueves, 15 de agosto de 2013

EL CÁNCER COMO MECANISMO DE SUPERVIVENCIA (7ª parte)


Las células cancerosas no son parte de un proceso malintencionado de enfermedad. Cuando las células del cáncer se propagan (metástasis) en todo el cuerpo, no es su propósito u objetivo interrumpir las funciones del organismo, ni infectar las células sanas y eliminar su huésped (el cuerpo). La autodestrucción no es "el tema" de ninguna célula, a menos que, por supuesto, este vieja y desgastada y lista para ser reemplazada por otra. Las células cancerosas, como todas las demás, saben que si el cuerpo muere, morirán también. Y el hecho de que algunas personas asuman que las células cancerosas buscan destruir el cuerpo no significa que las células cancerosas tienen ese propósito o capacidad.

Un tumor canceroso no causa destrucción progresiva ni conduce a la muerte del cuerpo. No hay nada en una célula de cáncer que ni por asomo tenga la capacidad de matar algo. Lo que eventualmente conduce a la desaparición de un órgano o todo el cuerpo es la desintegración del tejido celular que resulta de la privación continua de nutrientes y la fuerza vital. La drástica reducción o el bloqueo de suministros nutrientes vitales para las células de un órgano no es consecuencia de un tumor canceroso, sino la principal causa de que exista un tumor canceroso.

Por definición, una célula cancerosa es una célula normal y sana que ha sufrido una mutación genética hasta el punto de poder vivir en un entorno anaerobio (un entorno donde el oxígeno no está disponible). En otras palabras, si usted privara a un grupo de células de oxígeno (su principal fuente de energía), algunas de ellas morirán, pero otras lograran alterar su programa genético y mutar a una forma más ingeniosa: Células capaces de vivir sin oxígeno que utilizarán como nutrientes, para suplir algunas de sus necesidades energéticas, productos de desechos de células metabólicas.

El fenómeno de las células del cáncer puede percibirse mejor si se lo compara con el comportamiento de los microorganismos comunes. Las bacterias, por ejemplo, se dividen en dos grupos principales, aerobios (necesitan oxígeno) y anaerobios (pueden vivir sin el). Esto es importante de entender ya que en nuestro cuerpo tenemos más bacterias que células. Las bacterias aeróbicas prosperan en un ambiente oxigenado. Ellas nos ayudan a digerir los alimentos y fabrican nutrientes importantes como las vitaminas del grupo B. Las bacterias anaerobias, por otro lado, pueden existir y crecer en un entorno donde no llega oxigeno. Se encargan de desglosar materiales de desecho, los depósitos tóxicos y las células muertas y gastadas.

El cuerpo ve al cáncer como si fuera un mecanismo de defensa importante que hasta causa la formación de nuevas vías sanguíneas para garantizar el abastecimiento tan necesario de glucosa y así, la supervivencia y la extensión de células cancerígenas. Este sabe que las células cancerígenas no causan, pero en sí previenen la muerte; por lo menos por un tiempo, hasta que la descomposición no desgaste de un órgano resulte en el deceso del organismo entero. Si el mecanismo que incita el cáncer (factor causal) es tratado adecuadamente, tal resultado pudiera evitarse.

Es una creencia común que nuestro sistema inmune nos protege contra cáncer. Sin embargo, esto es solo una verdad parcial. Por un lado, el sistema inmune rápidamente destruye millones de células cancerígenas que un cuerpo saludable produce como parte de un proceso de movimiento de 30 billones de células. Por otro lado, el sistema inmune no toma ninguna acción para erradicar células cancerígenas que se desarrollan en reacción a la acumulación de toxinas, congestión y la presencia del estrés emocional.

Cánceres y todos los otros tejidos en el cuerpo son cargados con células blancas que destruyen células cancerígenas, como células –T en el caso de cáncer renal y melanomas. Por ejemplo, células blancas componen hasta 50 por ciento de la masa de tejidos cancerígenas. Siendo que estas células – T, con facilidad, reconocen tejidos mutados o extraños como células cancerígenas, tú esperarías que estas células inmune atacaran células cancerígenas inmediatamente. Sin embargo, el sistema inmune permite a las células cancerígenas a que se enlisten, incrementen y hasta extiendan el cáncer a otras partes del cuerpo. Células cancerígenas producen proteínas específicas que le dicen al sistema inmune que las deje tranquilas y que les ayuden a crecer.

¿Por qué es que el sistema inmune quisiera colaborar con las células cancerígenas en hacer que tumores crezcan? Porque el cáncer es un mecanismo de supervivencia, no una enfermedad. El cuerpo usa al cáncer para mantener sustancias cancerígenas mortales y material de desecho metabólico caustico lejos de linfa y de la sangre y, así, del corazón, cerebro, y otros órganos vitales. La destrucción de células cancerígenas en sí pondría al cuerpo en peligro de su supervivencia. Limpiando, desintoxicando el cuerpo de toxinas acumuladas por medio de la variedad de métodos de desintoxicación n remueve la necesidad de la presencia del cáncer.

El cáncer no es una enfermedad; es el mecanismo final y más desesperado de supervivencia que el cuerpo y tiene a su disponibilidad. Solo toma control del cuerpo cuando todas las otras medidas de protección o auto-preservación n han fallado. Para verdaderamente curar el cáncer y lo que representa en la vida de una persona tenemos que llegar al entendimiento que la razón que el cuerpo permite que algunas de sus células crezcan en una forma anormal es en su mayor y más alto interés y no una indicación que está por destruirse a sí mismo. El cáncer es un esfuerzo de curación por el cuerpo, para el cuerpo. Obstruyendo este esfuerzo de curación puede destruir al cuerpo. Apoyando al cuerpo en sus esfuerzos de curación puede salvarlos.

(Fuente: http://bwnargentina.blogspot.com.es/)

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