jueves, 29 de agosto de 2013

CÓMO FUNCIONA LA DESINFORMACIÓN (2ª parte)



La estrategia de Alinsky: ganar a cualquier precio, aunque haya que mentir

Gobiernos y especialistas de la desinformación en todo el mundo han adoptado las tácticas de Alinsky, pero son más visibles en los debates en la televisión. Aunque Alinsky sermoneó sobre la necesidad de la confrontación en la sociedad, sus tácticas de debate están realmente pensadas para esquivar una confrontación real y honesta de ideas opuestas mediante trucos escurridizos y desviaciones. Las tácticas de Alinsky, y su usanza moderna, se pueden resumir como sigue:

1) El poder no es solo el que posees, sino el que los adversarios creen que posees.

Vemos esta táctica en muchas formas. Por ejemplo, presentar el propio movimiento como dominante y al oponente como marginal. Convencer al oponente de que su lucha es fútil. El lado opuesto puede actuar de modo diferente o incluso dudar sobre si actuar, sobre la base de su percepción de tu poder. ¿Cuán a menudo hemos oído lo siguiente: “El gobierno tiene drones depredadores? Ya no hay nada que hacer…”. Es una proyección de invencibilidad exagerada hecha para provocar la apatía de las masas.


2) Cuando sea posible, aléjate de la experiencia de tus adversarios.

No te involucres en un debate sobre un tema que no dominas tan bien o mejor que el lado opuesto. Si es posible, llévalo a una situación semejante. Ándate por la tangente. Busca modos de aumentar la inseguridad, la ansiedad y la incertidumbre en el lado opuesto. Esto se suele utilizar contra entrevistados involuntarios cuyas posiciones se ajustan para ser sesgadas en los programas de noticias de cable. Se pilla al entrevistado por sorpresa mediante argumentos aparentemente irrelevantes que se ve obligado a encarar. En la televisión y la radio, esto también sirve para perder tiempo de transmisión a fin de impedir que el objetivo exprese su propia posición.

3) Obliga a tus adversarios a ajustarse a tus propias reglas.

El objetivo es atacar la credibilidad y reputación del oponente mediante acusaciones de hipocresía. Si el táctico logra atrapar al oponente aunque sea en el menor error, crea una oportunidad para más ataques y distrae de la cuestión moral más amplia.

4) El ridículo es el arma más poderosa del hombre.

“Ron Paul es un chalado”, “Los partidarios del oro están locos”, “Los constitucionalistas son extremistas marginales”. Es casi imposible rebatir el ridículo sin fundamento porque tiene la intención de ser irracional. Enfurece a la oposición, que entonces reacciona en tu propio beneficio. También funciona como un punto de presión para obligar al enemigo a hacer concesiones.

5) Una táctica no es buena si la gente no obtiene placer al aplicarla.

La popularización del término “Teabaggers” [denominación burlesca para partidarios del grupo político Tea Party en EE.UU., N.d.T.] es un ejemplo clásico; se impuso porque la gente parece creer que es ingenioso y les gusta decirlo. El mantener puntos de conversación simples y divertidos ayuda a que tu lado se mantenga motivado y a que vuestras tácticas se propaguen autónomamente, sin instrucción o aliento.

6) Una táctica que se practica demasiado tiempo se agota.

Ved la regla Nº 5. No os convirtáis en noticias viejas. Si mantenéis frescas vuestras tácticas, es más fácil mantener activa a vuestra agente. No todos los agentes de la desinformación son pagados. Los “idiotas útiles” tienen que ser motivados por otros medios. La desinformación dominante cambia a menudo de velocidad de un método al siguiente y de vuelta.

7) Mantened la presión con diferentes tácticas y acciones, y utilizad todos los eventos del período para vuestros propósitos.

Tratad continuamente de usar algo nuevo para desequilibrar al lado opuesto. Cuando éste domine un tema, atacadlo desde el flanco con algo nuevo. Nunca hay que dar al objetivo la posibilidad de descansar, reagruparse, recuperarse o cambiar de estrategia. Hay que aprovechar los acontecimientos actuales y sesgar sus implicaciones para apoyar vuestra posición. Nunca hay que desperdiciar una buena crisis.

8) La amenaza aterroriza más que la acción misma.

Esto corresponde a la Regla Nº 1. La percepción es realidad. Permitid que el lado opuesto gaste toda su energía a la espera de un escenario insuperable. Las calamitosas posibilidades pueden envenenar fácilmente la mente y llevar a la desmoralización.

9) La ley principal de táctica es el desarrollo de operaciones que mantengan la presión constante sobre el adversario.

El objetivo de esta presión es obligar al lado opuesto a reaccionar y cometer los errores que son necesarios para el éxito final de la campaña.

10) Si impones una negativa lo suficientemente dura y profundamente, se convertirá en lo contrario.

Como instrumentos del activismo de base, las tácticas de Alinsky se han utilizado históricamente (por ejemplo, por movimientos sindicales o especialistas en operaciones clandestinas) para obligar al lado opuesto a reaccionar con violencia contra activistas, lo que lleva a la simpatía popular por la causa de los activistas. Actualmente, movimientos de base y revoluciones falsas (o cooptadas) utilizan esta técnica en debates así como en acciones callejeras planificadas y rebeliones (considerad Siria cómo un ejemplo reciente).

11) El precio de un ataque exitoso es una alternativa constructiva.

No hay que permitir que el enemigo consiga ventajas porque uno se encuentra ante una solución para el problema. Hoy en día, esto se utiliza a menudo de modo ofensivo contra activistas legítimos, como los oponentes a la Reserva Federal. Quejaos de que vuestro oponente solo “señala los problemas”. Exigid que ofrezca no solo “una solución” sino LA solución. Obviamente nadie tiene “la solución”. Cuando no logre producir el milagro que solicitasteis, descartad todo el argumento y todos los hechos que ha presentado como injustificados.

12) Escoged el objetivo, congeladlo y polarizadlo.

Separad la red de apoyo y aislad el objetivo de la simpatía. Los partidarios del lado opuesto se desenmascararán ellos mismos. Atacad a individuos, no a organizaciones o instituciones. Se hiere más rápido a la gente que a las instituciones.

La próxima vez que veáis un debate en los "mass media", observad cuidadosamente a los expertos y probablemente veréis que muchas, si no todas, las estrategias mencionadas se utilizan frente a algunos individuos ingenuos que tratan de decir la verdad.

(Fuente: http://proyectgoliath.wordpress.com/)

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