sábado, 27 de julio de 2013

¿POR QUÉ NADIE DIMITE EN ESPAÑA? (2ª parte)



Jaume López, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra, admite que la ciudadanía española podría ser más tolerante con los casos de corrupción que la de otros países, lo que ayuda a que los políticos no sientan la necesidad de dimitir. "La existencia de pequeñas corrupciones en el día a día, como no pagar el IVA del dentista o similares, dificulta la percepción de lo que es corrupción y lo que no", señala.

Asegura, en cualquier caso, que un factor más importante en este aspecto es que en España no existe una "sociedad civil fuerte". "No hay, como en otros países, organizaciones políticas más allá de los partidos y los sindicatos. Una muestra de su importancia es la PAH, que está consiguiendo canalizar las protestas más allá de los testimonios", indica.

Tampoco existen, dice López, mecanismos para medir la confianza de los ciudadanos más allá de las elecciones. Pone de ejemplo los llamados 'representative recall' de Estados Unidos o Canadá, un mecanismo con el que los electores puede apartar de su cargo a un representante si consideran que no se comporta de forma honesta.

De momento es un chiste,
 ...pero solo de momento
Al margen de los cambios que se podrían hacer al sistema, Juan Carlos Cuevas, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense,, reconoce que los ciudadanos "tendemos a hacer la vista gorda" con casos de corrupción y añade que la prueba es que muchos de esos casos no se han penalizado electoralmente.

Francisco Roldán, presidente de la Asociación Española de Consultores Políticos, también admite que los españoles somos "indolentes" en ocasiones y deberíamos "exigir responsabilidad a los políticos", pero cree que el desánimo ha vencido a algunos ciudadanos, que se conforman con quejarse desde la más absoluta apatía.

Con todo, subraya que la dificultad de que un dirigente dimita se debe a la propia naturaleza del dirigente. "Una vez que están arriba ya no los descabalga ni dios. Cuando llegan, creen que han sido tocados por una varita mágica y no escuchan", lamenta.

Asegura, además, que muchos de los políticos carecen de una formación sólida y saben que si dejan la política no van a tener a dónde ir. "En los partidos, el que se queda es el que no se dedica a otra cosa, el que no vale para la vida en la calle", afirma.

Subraya que los políticos han tomado como costumbre "echar la culpa al otro" para que "nadie tenga la culpa de nada". "No hay cultura real de lo que es servicio público. Ellos creen que son personas diferentes y a los ciudadanos nos toman por gilipollas", concluye.

(Fuente: http://www.huffingtonpost.es/)

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