martes, 9 de julio de 2013

KLAUS SCHULZE, MÚSICA DESDE MÁS ALLÁ DEL UNIVERSO CONOCIDO




Hay tantos tipos de música como dimensiones constitutivas del ser humano. Existe la música que uno puede tararear. Existe la música festiva. También existe la que abre circuitos insospechados en nuestro cerebro e induce un trance meditativo del que cuesta "volver". A ese tercer tipo de música hay que asociar el nombre de una figura solitaria pero fundamental de la electrónica europea de las últimas cinco décadas: el berlinés Klaus Schulze, un explorador musical de territorios ignotos con más de sesenta álbumes de estudio editados y uno de los pocos músicos que, en solitario, es capaz de improvisar auténticas sinfonías sobre un escenario. Todavía en activo, su pasado está vinculado a bandas tan respetadas -al menos, en sus orígenes- como Tangerine Dream,  de la que fue el batería original, o Ash Ra Tempel, así como a contactos más o menos esporádicos con otros investigadores sonoros como Lisa Gerard, Steve Winwood, Stomu Yamashta o el recientemente desaparecido Pete Namlook.



La música de Schulze, encuadrada en lo que críticos imaginativos dieron en llamar "música cósmica", "música planeadora", "ambient" o "trance" está poblada de secuencias -origen de los "loops" de la electrónica de los 90- y texturas superpuestas que acaban por inducir un efecto hipnótico en el oyente. No es una música de fácil acceso, pero el esfuerzo por entrar en sus claves acaba por recompensarnos de sobra. Como escribe el webmaster de ese blog de referencia que es Otras músicas, otros mundos, "el trance en el que se entra nos transporta a un mundo espacial lejanísimo y muy distinto a todo lo que conocemos; es pura evocación sonora de lo desconocido". Es significativo que, si bien no es exactamente un músico comercialmente reconocido, no hay sintesista actual, de Michel Huygen a Kitaro, que no le reconozca como una de sus influencias. Schulze es, fundamentalmente, un músico respetado por otros músicos.

Como muestra del Schulze más genuino y "difícil", enlazo su álbum de 1975 "Timewind", homenaje a Wagner y candidato a ser considerada una de sus cuatro o cinco obras maestras indiscutibles, puesto que su amplísima discografía da para no dar nunca por cerrada la cuestión de cuál es la mejor. Recomiendo ponerse cómodo y vaciar la mente para disfrutar del "viaje".

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