domingo, 28 de julio de 2013

EL CÁNCER COMO MECANISMO DE SUPERVIVENCIA (4ª parte)


Resultados experimentales demuestran que el estrés infantil puede afectar la salud de los adultos. Uno de los estudios más grandes de su tipo, realizado sobre experiencias negativas de la infancia (ACE), muestra un vínculo específico entre 1) Violencia estrés, incluyendo maltrato, abandono, y exposición repetida a la violencia de pareja. 2) Con riesgosos problemas de salud en la edad adulta.

El estudio ACE, fue una colaboración entre los Centers for Disease Control y Prevention (CDC) y el Health Appraisal Clinic de Kaiser, en San Diego, donde participaron 17.000 adultos que fueron sometidos una investigación la cual duró desde 1995 a 1997. Recopiló y analizó información detallada sobre la historias de abuso, descuido y disfunción familiar de los participantes, así como sus comportamientos actuales y estado de salud.

Los hallazgos del estudio ACE, que fueron publicados en más de 30 artículos científicos, revelaron que el abuso infantil, negligencia y exposición a otras experiencias adversas son comunes. Casi dos tercios de los participantes del estudio reportó al menos una experiencia, y entre 2 y 1 de cada cinco informó sobre tres casos o más. Los hallazgos del estudio ACE sugieren que ciertas experiencias son importantes factores de riesgo, y las causas principales de enfermedad y muerte, así como también la mala calidad de vida.

Recuerde, el estrés emocional prolongado puede comprometer el sistema inmunológico y de está forma volver al cuerpo susceptible a prácticamente todo tipo de enfermedades, incluyendo al cáncer. Más adelante volveré a este tema importante.

El primer capítulo del libro proporciona conocimientos profundos sobre el cáncer, lo que realmente es y significa, visto desde una perspectiva física. Es un entendimiento del cáncer que usted nunca ha encontrado antes. Esta comprensión nueva y aún atemporal de cáncer permite nuevos enfoques dirigidos a la curación mediante las causas reales del cáncer en lugar de simplemente ver sus manifestaciones sintomáticas. También aprenderá acerca de sorprendentes descubrimientos hechos por los principales investigadores del cáncer, que demuestran que no es causado sólo por la mutación de células, ya que requiere el apoyo y participación de todo el organismo. Además, revisa nuevos hallazgos que demuestran por qué tantos tumores cancerosos diagnosticados son completamente inofensivos y desaparecen por sí solos.

Los capítulos dos y tres tratan las causas físicas , emocionales y espirituales, respectivamente. Para mayor claridad, he intentado separar estas categorías, aunque soy muy consciente que tal división es arbitraria e inexistente. Hice esto con un sólo un propósito: Hacer hincapié en que, sanar las causas del cáncer debe incluir restauración del bienestar físico, emocional y espiritual.Dejar fuera uno de estos factores podría socavar las posibilidades de recuperación completamente y eventualmente conducir a la recurrencia del cáncer (los cánceres más tratados son recurrentes). Como mínimo, un enfoque incompleto puede afectar seriamente la salud física y mental del paciente, y sobre todo, el estado de felicidad y la autoestima.

La siguiente declaración, que se sostiene como un hilo rojo a través de todo el libro, es muy importante en el examen del cáncer: "el cáncer no causa que una persona este enferma; es la enfermedad de la persona la que provoca el cáncer". Y añadiré a esta declaración que "una vez que se ha producido un cáncer, su propósito principal es devolver a la persona enferma a una condición equilibrada de mente, cuerpo y espíritu".

Esto es tan contradictorio con aquello que la medicina convencional y los medios de comunicación quieren hacer creer, que probablemente le suene extraño. Sin embargo, la cura del cáncer o los caminos que conducen a su desaparición, tienen en más que ver en con lo que está pasando en su vida personal que con el cáncer en sí mismo, es decir, nivel de agresividad, y que tan temprano se está detectando.

David, por ejemplo. A la edad de 58 años, fue diagnosticado con cáncer de pulmón durante un chequeo de salud rutinario. Aunque él nunca se sintió mal antes del diagnóstico, su salud declinó rápidamente durante las dos semanas siguientes. Perdió su apetito, ya no podía dormir, su respiración se tornó superficial, sufrió severos ataques de pánico y dolor en el pecho. Murió 20 días después del diagnóstico. El certificado de defunción dice que murió de cáncer de pulmón, pero está claro que sin el diagnóstico de cáncer, no se habrían producido ninguno de los abrumadores efectos inducidos por el estrés.

No hay duda ya, de que el estrés emocional no sólo puede impedir la curación del cuerpo, sino también apagar su sistema inmunológico. Realmente hace muy mal. Hay pruebas médicas demostrando que, bajo estrés severo, las personas pueden morir de un ataque cardíaco masivo sin ninguna condición previa del corazón o arterias obstruidas.

Su capacidad para recuperar la salud depende de ser y sentirse completamente nuevo en todos los niveles del cuerpo, mente y espíritu. Una vez que el cáncer se ha provocado y otros impedimentos han sido debidamente identificados, se evidenciará lo que necesita hacer para lograr una recuperación completa. Este es el tema del capítulo cuatro.

Es un hecho médico que cada persona tiene millones de células de cáncer en el cuerpo en todo momento de su vida. Esto no es una indicación de que hay algo mal con nosotros. Por el contrario, como veremos, constituye una parte esencial para mantener el equilibrio saludable del cuerpo.

Estas millones de células cancerosas permanecen indetectables mediante pruebas estándar. Sin embargo, pueden multiplicarse a varios miles de millones e incluso formar tumores. Cuando los médicos anuncian a sus pacientes de cáncer que las prescripciones y tratamientos han tenido éxito, se refieren simplemente a pruebas que no son capaces de identificar tumores de ciertos tamaños.

Los tratamientos estándar contra el cáncer pueden reducir el número de cancerígenas a un nivel indetectable, pero esto ciertamente no erradica todas las células de cáncer. Y ya que las causas que produjeron el crecimiento del tumor en primer lugar permanecen intactas, el cáncer puede regresar en cualquier momento, en cualquier parte del cuerpo y a cualquier velocidad.

El curarse del cáncer tiene poco que ver con deshacerse de un grupo de células de cáncer detectables. Los tratamientos como la quimioterapia y la radiación son ciertamente capaces de envenenar o quemar muchas células cancerosas, pero también destruyen células sanas en la médula ósea, tracto gastrointestinal, hígado, riñones, corazón, pulmones, etc., lo que a menudo conduce a un daño irreparable y permanente de todos órganos y sistemas del cuerpo. Los químicos tóxicos contenidos en medicamentos de quimioterapia, por sí solos, pueden causar una inflamación severa todas las células del cuerpo, produciendo incluso que los folículos pilosos ya no puedan mantener las hebras de cabello.

Una verdadera cura para el cáncer no debe destruir otras partes vitales del cuerpo. La curación real sólo es posible cuando se han abordado las verdaderas causas del excesivo crecimiento de células cancerosas y se respalda al cuerpo adecuadamente en su proceso de curación. El cáncer es un proceso de curación que el cuerpo puede elegir para restablecer la homeostasis. No reconocer el cáncer como un mecanismo de curación puede llegar a ser fatal, y lo es a menudo.

Este libro apunta a lidiar con las causas del cáncer, no con sus síntomas. Tratar el cáncer como si fuera una enfermedad en sí mismo, es una trampa en la que caen millones de personas y pagan un alto precio. Se debe conocer la causa raíz del cáncer.

Aunque creo firmemente que el cáncer es una fase final de la curación, y no una enfermedad, soy plenamente consciente de que más personas consideran al cáncer como una temible enfermedad. No sentencio que sólo mi conocimiento sea el correcto, pero propongo es sea uno de los muchos conocimientos correctos.

El viejo dicho, "el conocimiento es diferente en distintos estados de conciencia", revela que la verdad es una proyección subjetiva de la mente, consciente o inconsciente. En otras palabras, si usted insiste en que el cáncer es una enfermedad terrible y que puede matarlo, esta creencia suya va, probablemente, a cumplir con su temida expectativa. Recuerde, los traumas emocionales suprimen el sistema inmunológico e impiden la curación. Asimismo, si el cáncer es percibido como una fase de curación, que aborda un desequilibrio subyacente, esta verdad también ayudara a lograr un resultado positivo, en base a su expectativa edificante.

Es lamentable que la profesión médica, en gran medida, haya desalentado a los pacientes a participar o influir en sus propias curas. Los pacientes son rara vez incluidos en el proceso de curación, mientras se impone a los tratamientos médicos como el único remedio para todos los males. El hecho de que una persona sea o no sana, se condiciona en gran parte al estado del cuerpo, mente y espíritu de la persona. Aceptar esto como un hecho impulsará enormes efectos en todo su ser, y es algo que considero esencial para que la curación se produzca y sea eficaz.

El poder de la palabra

El cáncer es la segunda causa de muerte en EE.UU. De acuerdo a la American Cancer Society, se calcula que un total de 1.529.560 nuevos casos de cáncer y 569.490 muertes por cáncer ocurrieron en los Estados Unidos durante el 2010. Entre los hombres, los tres principales diagnósticos de cáncer son: Cáncer de próstata, Cáncer de pulmón y Cáncer colorrectal. Los principales tipos de cáncer entre mujeres son: Cáncer de mama, Cáncer de pulmón y Cáncer colorrectal.

Además, hay decenas de miles de personas desfavorecidas que tienen cáncer, pero no recibirán un diagnóstico porque no pueden permitirse el seguro de salud o una visita al médico.

El cáncer no es sólo una palabra, sino también una declaración que refiere al comportamiento inusual o anormal de las células del cuerpo. Sin embargo, en un contexto diferente, el cáncer se transforma en un signo. ¿Cuando alguien dice que usted es un 'cáncer', va  a temblar de miedo? Tal reacción es improbable, porque su interpretación del signo "cáncer" no implica que usted tiene cáncer, la enfermedad. Pero si su médico lo ha llamado a su despacho para decirle que usted tiene cáncer, probablemente se sentirá sorprendido, paralizado, adormecido, aterrorizado, desesperado, o todo lo anterior. La palabra 'cáncer' tiene el potencial de desempeñar un papel muy inquietante y precario en su vida, siendo capaz de decretar una sentencia de muerte, y como usted descubrirá en este libro, realmente ejecutarla.

Ser un paciente de cáncer parece comenzar con el diagnóstico del cáncer, sus causas pueden haber estado presentes durante muchos años antes a la mala sensación presente. Aún dentro de un breve momento, la palabra 'cáncer' puede activar la desesperación de alguien en el mundo.

¿Quién o qué en este mundo ha otorgado a esta simple palabra o instrucción, esa gran potencia que puede presidir la vida y la muerte? o ¿realmente posee este poder? ¿Podría nuestra convicción colectiva, social, creer que el cáncer es una enfermedad mortal, y junto a los tratamientos agresivos, generadores del trauma que siguen al diagnóstico, realmente ser responsable de la actual escalada dramática de cáncer en el hemisferio occidental? Tal pensamiento es demasiado descabellado, pero sin embargo, haré hincapié en que el cáncer no tiene ningún poder ni control sobre usted, a menos que las creencias, percepciones, actitudes, pensamientos y sentimientos que usted tiene, lo permitan.

¿Se asustaría usted respecto al cáncer si supiera que lo causó o al menos entendiera cual es su propósito subyacente? Es poco probable. Si la verdad fuera dicha, usted probablemente haría todo lo posible para eliminar las causas del cáncer y así sentar las bases para curar su cuerpo.

La ignorancia de este hecho es algo peligroso. Casi todas las personas, al menos las del mundo industrializado, saben que el agua sucia de un estanque o lago contaminado pueden causarles diarrea mortal. Sin embargo, hay relativamente pocas personas conscientes del peligro que significa guardar resentimiento, ira y miedo, evitar la exposición al sol (lo cual provoca deficiencia de vitamina D), no dormir lo suficiente ni regularmente, sostener un teléfono celular junto a su cabeza durante una hora diaria, exponerse regularmente a rayos X, mamografías, o comer alimentos chatarra, aditivos químicos y endulzantes artificiales. Todo esto no es menos peligroso que beber agua contaminada. Estos hábitos de vida sólo tardan más que una ameba para matar a una persona, pero sin duda igual pueden hacerlo.

(Fuente: http://bwnargentina.blogspot.com.es/)

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