sábado, 20 de julio de 2013

EL CÁNCER COMO MECANISMO DE SUPERVIVENCIA (3ª parte)


Tiene la palabra Andreas Moritz, autor de "El cáncer no es una enfermedad": "En caso de que usted consciente o inconscientemente elija la negligencia, o entrar en batalla contra su cuerpo , o en cambio darle atención amorosa y autoestima, igualmente tendrá que luchar por su vida. La cuestión principal no es si usted tiene cáncer, sino cómo lo percibe y qué va a hacer al respecto".  

El cáncer no es sino uno de los muchos mecanismos posibles mediante los cuales el cuerpo lo obliga a modificar la forma de verse y tratarse usted mismo, incluyendo a su físico. Puede ver al cáncer como algo terrible que lo transforma en una víctima impotente o verlo como una oportunidad para levantar sus valores y autoestima. Esto conduce inevitablemente a pensar en la salud espiritual, que creo, juega un papel tan importante en el cáncer como las razones físicas o emocionales.

El cáncer parece un trastorno muy confuso e impredecible. Que es padecido por personas felices y personas tristes, por los ricos y los pobres, los fumadores y los no fumadores, los muy saludables y los no tan sanos. Y aunque la incidencia de cáncer en niños solía ser extremadamente rara, ya no lo es.

Personas de todas las procedencias y ocupaciones pueden tener cáncer. Sin embargo, si se atreve a mirar detrás de la máscara de sus síntomas físicos, tales como el tipo, la apariencia y el comportamiento de un tumor canceroso, encontrará que el cáncer no es casual o impredecible como parece ser.

¿Qué sucede con el 50% de la población estadounidense tan propensa a contraer cáncer, cuando la otra mitad no corre ningún riesgo? Culpar a los genes no es sino una excusa para encubrir la ignorancia sobre las causas reales del cáncer, o para conducir a las personas a costosos tratamientos y programas de prevención.

Más tarde en el libro, hablaré sobre la investigación más reciente a cerca de factores de herencia genética y su posible en relación con el cáncer de mama, pulmón y muchos otros. Usted quedará asombrado al descubrir que los genes tienen poco y nada que ver, incluso, cuando miembros de varias generaciones de una misma familia desarrollan los mismos tipos de cáncer. De hecho, investigadores genéticos de gran reconocimiento, afirman ahora que el comportamiento de los genes se relaciona, en última instancia, a la forma de comer, pensar, sentir y vivir nuestras vidas. Los genes no actúan accidentalmente, ni cambian de funcionamiento de un día para el otro causando cáncer en todos los miembros de una familia

El cáncer ha sido siempre una enfermedad extremadamente rara, excepto en los países industrializados durante los últimos 50-60 años. Sin embargo, los genes humanos no han cambiado significativamente durante miles de años.

¿Por qué entonces cambian tan drásticamente ahora, y de repente, deciden atacar y destruir los cuerpos de casi la mitad de la población? Aunque los genes puedan sufrir mutaciones por razones x, o incluso si estuvieran dañados o defectuosos, no serían capaces de matar a nadie.

Es importante saber que el cáncer raramente causa la muerte, aunque también es innegable que muchas personas afectadas por el cáncer mueren. Sin embargo, a menos que un tumor provoque una obstrucción mecánica en un órgano vital o severamente impida el flujo de sangre, o el drenaje linfático, es mucho más probable que un paciente con cáncer muera a causa de las razones que llevan al crecimiento del tumor y/o mutación de células, que por el propio cáncer.

Cada tratamiento contra el cáncer debería centrarse en las causas del cáncer, pero normalmente los oncólogos ignoran este aspecto. Por ejemplo, una dieta consistente en alimentos que carecen de cualquier valor nutricional y energía real, provoca condiciones caóticas y traumáticas en el cuerpo que son idénticas a los experimentadas durante el hambre. En este libro, comentaré cómo tal proceso de autodestrucción obligada y exige una importante respuesta de curación por parte del cuerpo.

Se está volviendo cada vez más evidente que casi todos los cánceres son precedidos por algún tipo de acontecimiento traumático en el pasado, por ejemplo: El divorcio, la muerte de un ser querido, un accidente, la pérdida de un empleo, la perdida de posesiones, o un conflicto con un jefe o pariente. El cuerpo no tiene más remedio que responder a estos profundos factores de estrés con supervivencia biológica predecible o mecanismos de adaptación que pueden implicar el crecimiento de células anormales temporalmente. La mayoría de los médicos están de acuerdo con la teoría de que el tumor resultante es una enfermedad, no un mecanismo de curación.

Los tumores cancerosos son meros síntomas de enfermedades causadas por algo más, que no es evidente al principio. Por un lado, la vergüenza, resentimiento, culpa y constantes conflictos emocionales pueden suprimir fácilmente el sistema inmunológico, las funciones digestivas y los procesos metabólicos básicos, creando así las condiciones para la aparición de un tumor canceroso.

Afortunadamente, la conexión psicológica cáncer- estrés ya no permanece en el ámbito de la ficción o incertidumbre. Apoyados por una amplia evidencia científica, los Centers for Disease Control y Prevention (CDC) hacen esta importante declaración en su sitio web: "El estrés Intenso y prolongado puede conducir a corto o largo plazo a una variedad de efectos negativos en la salud. Puede perturbar el desarrollo temprano del cerebro y comprometer el funcionamiento de los sistemas nervioso e inmune. Además, el estrés infantil, puede conducir a problemas de salud en la vida más tarde, incluyendo alcoholismo, depresión, trastornos alimentarios, enfermedades cardíacas, cáncer y otras enfermedades crónicas".

A pesar de la innegable evidencia incluso respaldada por declaraciones de los CDC, la mayoría de los médicos, rara vez reconocen o intentan tratar a estas causas de la enfermedad, centrándose en la erradicación de sus síntomas. Quizás, este fallo crucial, y potencialmente fatal, que impregna casi todo el campo médico, radica en la desconexión total entre el estrés y la enfermedad; sin duda, la relación mente y cuerpo no se enseña en las facultades de medicina.

Luego de haber visto miles de pacientes con cáncer durante un período de tres décadas, comencé a reconocer cierto patrón de pensamiento, creencia y sentimiento, que era común en la mayoría de ellos. Para ser más específico, todavía tengo que atender pacientes de cáncer que no saben ni exteriorizan conflictos y preocupaciones pasados o presentes y traumas emocionales, que aún perduran en su subconsciente y en la memoria de sus células. Creo que no se puede producir cáncer a menos que exista un fuerte trasfondo de profunda frustración y malestar emocional. Muchos pacientes no indican estas circunstancias por razones de autoimagen.

Los pacientes con cáncer normalmente sufren de falta de autoestima o mérito y suelen tener lo que yo llamo "algo inconcluso en sus vidas". El cáncer puede revelar el origen de conflictos no resueltos, interiores. Además, el cáncer puede ayudar a llegar a un acuerdo con esos conflictos e incluso sanarlos por completo. La manera de sacar las malezas es quitando sus raíces. Se trata de cómo debemos enfrentar el cáncer; para que no pueda repetirse eventualmente.

A menudo escucho el argumento de que la conexión emocional - estrés y cáncer solo es aplicable a los adultos, pero que, ciertamente, no se puede aplicar a los niños que han caído enfermos con cáncer cerebral o leucemia. Tiendo a estar en desacuerdo, y posición del CDC en este asunto confirma mi comprensión. El estrés infantil puede conducir al cáncer, de acuerdo con los CDC, que especifican: "los seres humanos que experimentan estrés temprano, incluso antes de nacer".

Es un hecho científico que un niño es influido fuertemente por su madre, e incorpora las condiciones externas mientras aún está en el útero. Se ha demostrado claramente que lo que influye a una madre, emocional y físicamente, tiene un fuerte impacto en la salud física y emocional de su hijo. Mi libro “Secretos eternos de la salud y rejuvenecimiento”, describe detalladamente cómo los fetos reaccionan fuertemente a ultrasonidos y esto puede conducir a problemas de desarrollo más tarde.

Fue probado que no tener un parto normal, sino por cesárea, puede acarrear efectos traumáticos en los bebés.No permitir la lactancia materna o mantener al bebé en una habitación separada (del cuarto de la madre), pueden causar un conflicto de división biológica que incluso puede causar la muerte de cuna. No detectar y no sentir los latidos del corazón de la madre provoca ansiedad para un bebé. Los nacidos prematuramente particularmente están traumatizados por la ansiedad de la temprana separación.

Además, las vacunas causan choques biológicos, y exponen al bebé a numerosas toxinas cancerígenas contenida en las vacunas. El dolor de la inyección y la curación de respuesta también pueden tener consecuencias evocando trauma. La ausencia de lactancia materna es bien conocido por causar problemas psicológicos, emocionales y de desarrollo infantil. La exposición directa a la radiación emanada por teléfonos celulares en el vientre puede, posteriormente, afectar profundamente la salud de los niños, de acuerdo con recientes investigaciones.

Una dieta inadecuada que incluye azúcar, leche de vaca, proteínas animales, comestibles fritos y otros alimentos chatarra, afectan enormemente a los niños. Y si las madres beben alcohol, comen comida chatarra o toman medicamentos durante el embarazo, o se vacunan, esto también tiene un efecto perjudicial sobre la salud del bebé.

Bebés tratados con antibióticos para combatir infecciones resultan gravemente trastornados, con perjuicios para sus sistemas inmunológico en crecimiento.

Recientemente se ha demostrado que los bebés tienen 250 sustancias químicas en la sangre, muchas de los cuales son altamente cancerígenas. Las madres, que no amamantan, contaminan a sus bebés. En la serie de estudios, sobre el venenoso fluoruro agregado el agua potable en los Estados Unidos y otros países, se ha vinculado claramente con la causa de cáncer de hueso (osteosarcoma) y otros tipos. La buena noticia es que después de haber respaldado el fluoruro en el agua potable durante décadas, en enero de 2011, el CDC publicó una advertencia urgente avisando que los actuales niveles de flúor en el agua potable pueden causar graves daños a los niños.

El pinzamiento del cordón umbilical demasiado pronto, en lugar esperar los necesarios 40 a 60 minutos después del nacimiento, puede reducir la oxigenación de la sangre en el bebé por más de un 40% y evitar la filtración de toxinas de la sangre a través de la placenta. Esta práctica relativamente nueva produce efectos negativos sobre el crecimiento de los niños.

(Fuente: http://bwnargentina.blogspot.com.es/)

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