lunes, 17 de junio de 2013

LOS "REBELDES" SIRIOS FORMAN PARTE DE LA ESTRATEGIA DE AL QUAEDA


Y quien está orquestando esta extraña ceremonia de la confusión es el wahabismo qatarí, ante la perplejidad de numerosos gobiernos, empezando por el israelí. Explotando el mito de la llamada «primavera árabe» y las intervenciones de la OTAN, tanto oficiales como secretas, Qatar trata de imponer dirigentes islamistas donde quiera que se le presenta la oportunidad de hacerlo, algo culminado en Libia y que intenta repetir en Siria. Esta estrategia no sólo ha llevado a Qatar a financiar la Hermandad Musulmana y a poner al servicio de ésta las cámaras y micrófonos de la TV Al Jazzera sino incluso a apoyar a los mercenarios de Al-Qaeda.

Según Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, Siria está viviendo una revolución, continuación de la «primavera árabe», que está siendo víctima de una sangrienta represión. Rusia y China estiman, por el contrario, que Siria está enfrentado la agresión de bandas armadas provenientes del exterior, a las que combate de una manera poco hábil que está dejando víctimas colaterales entre la misma población civil a la que quiere proteger.

En los últimos meses, diferentes diarios árabes favorables a la administración al-Assad han mencionado la infiltración en Siria de entre 600 y 1,500 hombres del Grupo islámico Combatiente en Libia (GICL), rebautizado desde noviembre de 2007 con la apelación Al-Qaeda en Libia. Es decir, el irredento enemigo de la OTAN en Afganistán, que "de repente" se ha convertido en aliado en el Mediterráneo.

A fines de noviembre, la prensa libia relató el intento de una milicia local de arrestar a Abdelhakim Belhaj, compañero de armas de Osama ben Laden y jefe histórico de Al-Qaeda en Libia, convertido en gobernador militar de Trípoli por obra y gracia de la OTAN. El intento de arresto tuvo lugar en el aeropuerto de Trípoli, en momentos en que Belhaj salía para Turquía. Posteriormente, varios diarios turcos han mencionado la presencia de Abdelhakim Belhaj en la frontera turco-siria.

Estas denuncias encuentran la incredulidad de quienes siguen creyendo que Al-Qaeda y la OTAN son enemigos irreconciliables e incapaces de cooperar entre sí. Lo cierto es que esas denuncias confirman la tesis que vengo defendiendo desde los atentados del 11 de septiembre de 2011, de que los individuos catalogados como Al-Qaeda son mercenarios utilizados por la CIA, condición que ni siquiera se suspendió a causa de los atentados del 11-S.

Thierry Meyssan
(Artículo completo en http://www.voltairenet.org/article172167.html)

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