sábado, 25 de mayo de 2013

UMBERTO ECO: "CONSTRUIR AL ENEMIGO"


Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo. Veáse la generosa flexibilidad con que los naziskins de Verona elegían como enemigo a quienquiera que no perteciera a sus grupo, con tal de reconocerse como tales.

(...) No es necesario alcanzar los delirios de 1984 para reconocernos como seres que necesitan a un enemigo. Estamos viendo lo que puede el miedo a los nuevos flujos migratorios. Ampliando a toda una etnia las características de alguno de sus miembros que viven en una situación de marginación, se está construyendo hoy en dia la imagen del enemigo, chivo expiatorio ideal para una sociedad que, arrollada por un proceso de transformación también étnica, ya no consigue reconocerse.

La visión más pesimista al respecto es la de Sartre en A puerta cerrada. Por una parte, podemos reconocernos a nosotros mismos solo en presencia de Otro, y sobre este principio se rigen las reglas de convivencia y docilidad. Pero, más a menudo, encontramos a ese Otro insoportable porque de alguna manera no es nosotros. De modo que, reduciéndolo a enemigo, nos construimos nuestro infierno en la tierra. Cuando Sartre encierra a tres difuntos, que en vida no se conocían, en una habitación de hotel, uno de ellos entiende la tremenda verdad:

Ya verán qué tontería. ¡Una verdadera tontería! No hay tortura física, ¿verdad? y, sin embargo, estamos en el infierno. Y no hay nadie. Nadie. Nos quedaremos hasta el fin solos y juntos. ¿No es así? En suma, alguien falta aquí: el verdugo. (...) Han hecho una economía personal. Eso es todo. (...) El verdugo es cada uno para los otros dos.

(Conferencia dictada en la Universidad de Bolonia el 15 de mayo de 2008 y recogida en el volumen "Construir al enemigo", Ed. Lumen, 2012)

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