viernes, 19 de abril de 2013

PROSIGUE EL GUIÓN DE LA FARSA DE BOSTON: YA HAY FALSO CULPABLE



Ante las evidencias de que la matanza de la maratón de Boston es un trabajo interno realizado por un comando paramilitar, el servicio secreto norteamericano ha reaccionado de acuerdo con lo que el guión manda: desviando la atención hacia un cabeza de turco al que no hay que capturar vivo para evitar que desmienta ante un tribunal la trama de la que se le acusa. En lenguaje del hampa, se trata de "echarle el mochuelo" a un inocente y abatirlo para dar por concluido el problema. Es lo que ocurrió tras el asesinato de Kenndey con Lee Harvey Oswald (de quien también se nos dijo que disparó a un policía antes de ser detenido), el mismo cierre en falso que se practicó con Merah en los atentados de Toulouse, con la "banda del Chino" en Leganés en el 11-M (cuando se voló un apartamento con siete falsos culpables ya cadáveres dentro), con los falsos yihadistas abatidos en Londres tras los atentados del 7-J (y con el electricista brasileño Jean Charles de Menezes, confundido con uno de los sospechosos a los que no había que dejar con vida), etc., y que una opinión pública simplista y nada exigente suele aceptar porque prefiere pensar en la hipótesis más tranquilizadora en vez de en la más coherente.

Y el hecho es que la acusación contra dos inmigrantes chechenos, uno de los cuales ha sido muerto tras un supuesto tiroteo en el Massachusetts Institute of Technology y el otro es objeto de una caza sin cuartel mientras escribo estas líneas, deja sin explicación las imágenes que revelan la presencia de un operativo militar camuflado durante las explosiones de la maratón. Un chivo expiatorio tan tópico como un islamista resentido no sustituye a las respuestas convincentes que este caso demanda.

Los hermanos Tsarnaev no son culpables de otra cosa que de estar en el lugar equivocado en el peor momento. 

Los asistentes a la maratón a los que se ha elegido como chivo expiatorio.  

El portador de una de las mochilas que explotó, ni checheno ni asiático.

El portador de la segunda mochila, también ignorado por la mal llamada
 "investigación" del FBI (en realidad, un desvergonzado encubrimiento).

Miembros de la compañía privada Craft Int., fotografiados en el escenario de
los atentados. El FBI ha negado su presencia allí, pese a que supervisaron el
desarrollo de los acontecimientos. ¿Fueron ejecutores  o meros encubridores?

¿Otro malvado checheno? Aquí las cuentas no salen ni por asomo.

3 comentarios:


  1. Actualización de la noticia: el otro acusado ha sido arrestado y está siendo interrogado, mientras sale a la luz que había estado controlado por el FBI, que solía acudir a su casa.

    Como en el 11-M, parece obvio que las fuerzas de seguridad han tirado de confidentes y contactos para seleccionar entre ellos a los cabezas de turco a los que endosarles la culpabilidad para así acallar a la opinión pública y ocultar su propia responsabilidad.

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  2. y mi duda queda ... con que fin?

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  3. Aisladamente, esta acción es absurda. En el contexto de una cadena de atentados en serie, contribuye a la paranoia y al miedo que el ejecutivo necesita para desarmar a la población. El dia 18 el Senado debatía la ley sobre control de armas. El argumento de Obama para impulsarla era evitar matanzas como la de Sandy Hook, una puesta en escena del peligro que suponen los psicópatas armados. Lo de Boston sigue el mismo guión, dado que ha sido escenificado justo antes del debate en el Senado.

    Y justamente la declaración del testigo directo del diario "Marca" ("Esto es un caos, parece una película"), da la clave de lo que ha sucedido realmente: un mega-espectáculo para traumatizar a los ciudadanos y hacerles que pidan por su propia iniciativa más limitaciones a su propia libertad. PROBLEMA-REACCIÓN-SOLUCIÓN. Un ciclo repugnante, pero muy eficaz.

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