martes, 23 de abril de 2013

EL CASO "URDANGARÍN" SIGUE DESMINTIENDO LA IGUALDAD ANTE LA LEY QUE PREDICABA EL MONARCA



Para su eterna vergüenza, las palabras del monarca en la Nochebuena de 2011 siguen en la memoria de todos los que le escuchamos, entre sorprendidos y escandalizados por su cinismo: "Todos son iguales ante la Ley". Lapidaria sentencia pronunciada por el único español al que la Constitución vigente libera de toda responsabilidad judicial, concediéndole, por tanto, permiso para delinquir.

Si alguien pensó que se trataba de una advertencia su "poco ejemplar" yerno, los hechos deberían haberle desengañado ya. El yerno del monarca disfruta de un blindaje legal del que ningún otro español sujeto a responsabilidad penal ha gozado nunca: un juez de Barcelona ha prohibido a los medios de comunicación "revelar, publicar y difundir" cualquier correo electrónico que haga referencia "a la vida íntima de Iñaki Urdangarin o de su familia", vulnerando así el derecho a la información veraz. Una mano oculta -y zarzuelera, añado yo- ha buscado para el -presunto- delincuente Iñaki Urdangarín un exilio dorado en un principado árabe -de esos con los que tan buena relación comercial tiene el Rey- como entrenador de su selección, algo para lo que carece de titulación. Se promueve una reforma legal "ad hoc" que convertiría en aforados a todos los integrantes de la Familia Real, que solo podrían ser juzgados por el Tribunal Supremo (medida que coincide con la imputación de la Infanta Cristina, para quien su padre contrata al prestigioso Miquel Roca como abogado, otra medida "igualitaria").

¿Todos iguales? Los Borbones siguen considerando que España es su cortijo, y que los españoles son súbditos cuya inteligencia no da para apreciar sus contradicciones, ventajismo y descrédito moral. Esperemos que el asiduo de los quirófanos no pretenda seguir dando lecciones de moral a nadie. Sus súbditos, majestad, tenemos muy buena memoria.



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