martes, 26 de marzo de 2013

"SEARCHING FOR SUGAR MAN", UNA HISTORIA EXTRAORDINARIA


Que la vida no es justa es una de las primeras lecciones que hay que aceptar. Pero cuando un talento desbordante queda en el olvido, uno no puede evitar preguntarse qué es lo que falló. Afortunadamente para Sixto Rodríguez, esa pregunta fue demasiado intensa en la mente de dos de sus fans sudafricanos, quienes soslayaron la leyenda que afirmaba que el talentoso autor de dos álbumes extraordinarios ("Cold fact" y "Coming from reality", de 1970 y 1972 respectivamente) se había suicidado sobre el escenario, y buscaron el por qué dos obras tan rebosantes de magia no habían tenido continuación. De su empeño nace la historia que narra el film "Searching for sugar man", un premiadísimo documental de Malik Bendjelloul que nadie hubiera aceptado como obra de ficción, dada la inverosimilitud con que a veces se reviste la realidad.

Sixto Rodríguez, hijo de emigrantes mejicanos, era un poeta callejero y un cantante sensible y dotado que no obtuvo el reconocimiento que merecía en la dura Detroit en que residía, pero que, con su completo desconocimiento, se había convertido en la voz de la juventud que en Sudáfrica luchaba contra las leyes segregacionistas del "apartheid". Hasta allí habían llegado -es leyenda el cómo- copias de sus álbumes, y el "boca-oído" los había encumbrado hasta convertirlos en un símbolo generacional, en la banda sonora de una lucha política y espiritual necesitada de himnos, algo que sus dos discos colmaron. Ni los Stones, ni Elvis, ni Led Zeppelin, ni ninguno de los supergrupos y cantantes de la época pudo hacer sombra a aquella música de cuyo autor no se sabía otra cosa que su apellido. Por eso, cuando por fin el mito fue identificado, todo un país se volcó con él consagrándole en persona como el fenómeno al que agradecer su fuerza inspiradora.

Hoy, Sixto Rodríguez sigue trabajando como obrero en Detroit, y realizando esporádicas giras por Sudáfrica (ya van cuatro). El éxito tardío, desde luego, no se le ha subido a la cabeza. Pero saber que compuso canciones para un tercer album (alguna de ellas suena en la película) nos lleva a exigir que pueda entrar al estudio a registrarlas. No solo la historia de este humilde e inspirado rockero es asombrosa. Además, no ha terminado.


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