martes, 12 de marzo de 2013

PALESTINA: "HARLEM SHAKE" A AMBOS LADOS DEL MURO


El fenómeno viral de moda (un baile convulsivo, espasmódico y necesitado de una absoluta falta de sentido del ridículo) es -consideraciones estéticas y análisis sensatos aparte- un signo de los tiempos globalizados que vivimos al que nadie parece resistirse. YouTube, donde cada día se cuelga una media de 4000 nuevas versiones del baile, da fe de los cientos de escenarios, instituciones y personas que han vivido su propia versión de este ritual entre absurdo y patafísico, desde egipcios bailándolo delante de la sede de los Hermanos Musulmanes hasta miembros de un equipo de fútbol de la Universidad de Colorado -a los que se une prácticamente todo el pasaje- en un vuelo de la aerolínea Frontier a 30.000 pies de altura.

Por eso resulta especialmente regocijante ver cómo el baile ideado por el noruego Kenneth Hakonsen, basado en la -¿canción?- de DJ Baauer (el neoyorkino Harry Rodrigues), moviliza a personas cuyos estados buscan enfrentar. Ni el ejército más disciplinado del mundo, el israelí, ha podido resistirse, dado que al fin y al cabo sus reclutas son, en definitiva, jóvenes con ganas de divertirse:



Eso sí, los miembros del batallón de artillería del Tzáhal que grabaron esta chorrada, celebrada por los internautas israelíes y reproducida en todos los canales y medios del estado hebreo, han tenido que sufrir las represalias por lo que sus mandos consideran un "grave acto de indisciplina": el soldado que lo grabó, Daniel Mualem, ha sido sancionado con quince días de arresto militar, mientras que el oficial al mando, que no evitó el "espectáculo", fue condenado a 21 días y degradado. "El Tzáhal no quiere enseñar su arma secreta, un soldado disfrazado de gorila subido en el cañón del tanque", protestó irónicamente un internauta en solidaridad con los dos soldados.

No acaba aquí el entusiasmo israelí por el fenómeno "Harlem Shake". Incluso el lugar más sagrado del judaísmo, el Muro de las Lamentaciones, ha visto desde sus milenarias piedras la materialización de la disparatada coreografía:



La ironía de ver que en el Estado más paranoico del mundo se festeja una música cuya única letra dice en castellano -lengua muy común en Israel por sus raíces sefardíes- "Con los terroristas" es algo que solo se puede calificar de dadaísta. Y que además une a los jóvenes de ese país con los que, en el territorio de la Autonomía Palestina, tampoco escapan a la tentación de realizar su propia versión:

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